Una reflexión más sobre el yagé
¿Vale la pena su uso?
Por Walter Javier Velásquez 26 de febrero de 2008
Es muy triste tener que esperar a que suceda una muerte por consumo de yagé para poder darle la razón a lo que los Maestros Ascendidos vienen diciendo hace tiempo. Yo soy auxiliar de enfermería y he visto llegar personas intoxicadas por diferentes venenos al servicio de urgencias. El cuadro clínico de una intoxicación por veneno (nauseas, vomito, diarrea, taquicardia, hiperventilación, disminución de la tensión arterial, etc.) y los síntomas que presenta una persona que consume yagé son idénticos. Es una mentira sin base científica decir que los vómitos y diarrea que genera el consumo de yagé son producto de una desintoxicación. Al contrario, lo que sucede es una intoxicación, el cuerpo solo trata de defenderse expulsando el yagé de una forma desesperada, porque es un toxico.
Claro que consumido en cantidades moderadas no produce efectos mortales para todas las personas. Sin embargo, al ser un alcaloide (1) produce alucinaciones semejantes a las drogas ilegales como la marihuana o el crack. Le yagé –al parecer- no tiene efectos adictivos directos, pero si puede generar una adicción psicológica que crea en las personas la necesidad de estar realizando tomas cada semana. Conozco personalmente a un psicólogo amigo mío, quien empezó a consumir yagé cada fin de semana, este profesional llegó a perder el contacto con la realidad de tal manera que perdió su trabajo y dejó de responder por la obligación de su familia. Lo ultimo que supe es que estaba viviendo en la calle y le estaba dando yagé a sus hijos pequeños.
Los expertos reconocen los efectos del yagé sobre personas con trastornos esquizofrénicos moderados. Este alcaloide puede potenciar la esquizofrenia y desequilibrar totalmente a la persona. Una amiga mía, durante una toma, se la pasó corriendo por un potrero puesto que veía unos gusanos que se la comían viva. Después de esto empezó a sufrir trastornos mentales y miedos que antes no tenia. Un amigo, quien es drogadicto, dijo que el efecto alucinógeno del yagé era mucho más fuerte que el de la marihuana.
Quienes defienden el uso de esta planta dirán que en estas alucinaciones la persona está sacando sus pensamientos reprimidos, que está haciendo catarsis, que está sanado. Eso puede tener algo de verdad, yo siento que este alucinógeno agranda nuestros deseos o miedos reprimidos y los saca a flote. El peligro radica en que esto se logra por medio de un hepatotoxico (2) que puede causar daños -a veces irreversibles- a nivel del hígado y del sistema gástrico. Desde el punto vista espiritual, el yagé nos transporta al plano astral, región donde están las energías viciadas de la humanidad y donde habitan las entidades que han decidido estar en contra de Dios. Así que el costo es muy alto para esta catarsis.
Además, para una terapia de choque, como la que sucede en el yagé, debe haber un profesional que dirija la sesión de manera personalizada. Repito, aunque esto fuera posible, el costo seria muy alto dado sus efectos en el organismo y en el desarrollo espiritual. Yo no estoy utilizando el caso de la señora que murió en Bogotá para decir que todo el que consume yagé tiene el riesgo de morir. Unos organismos funcionan diferente de otros, por tanto el riesgo no es el mismo para todos. Pero siempre va a haber un daño a nivel de las células hepáticas, del sistema gástrico y la posibilidad de un desorden psicológico en las personas más débiles.
El otro punto que defienden sus consumidores es que la toma de yagé tiene sus raíces en una tradición indígena que es inocente. Pues bien, respeto muchísimo la tradición indígena Latinoamérica y honro las raíces ancestrales que conforman nuestra herencia genética y cultural. Pero decir que la tradición indígena es inocente seria cerrar los ojos a una realidad difícil de negar. Nuestros ancestros Incas, Mayas, Aztecas, etc. Son reconocidos entre otras cosas, por su extrema crueldad. Para nadie es un secreto que ellos sacrificaban a sus congéneres para obtener favores de los dioses. Y para nadie es un misterio (dados los registros arqueológicos) que dichos sacrificios eran llevados a cabo bajo el efecto de alucinógenos como el yagé, el peyote, y otros que desconocemos.
Existe algo como la ley del karma que dice que cada efecto tiene una causa. La destrucción de los imperios indígenas en Latinoamérica no fueron sucesos gratuitos. Esto solo fue la cosecha kármica de las muertes, genocidios, y sacrificios que estos habían llevado a cabo durante siglos bajo el efecto de alucinógenos. No estoy defendiendo ni justificando la invasión española, ellos también crearon su karma al usar la crueldad con nuestros antepasados. Lo que quiero decir es que los nativos americanos fueron propensos a ser conquistados fácilmente puesto que su karma los hizo vulnerables a la invasión.
Muchas personas guardan una imagen irreal de nuestros antepasados. Ellos no eran tan inocentes como nos quieren hacer creer. Negar nuestro pasado es grave, “Quien no conoce su pasado está condenado a repetirlo”. Yo no estoy diciendo que nuestros ancestros fueran buenos o malos, simplemente apunto a tener una perspectiva realista de nuestra historia. Los taitas que suministran el yagé se aprovechan de nuestra ignorancia para inventar historias que no son reales. No todos los pueblos indígenas, ni todos los miembros de sus etnias creen en los beneficios del yagé. Yo he comprobado esto puesto que he vivido en la selva en medio de comunidades indígenas en varias ocasiones.
Lo que estos taitas han creado es un magnifica negocio. Ellos cobran desde $30.000 hasta $80.000 por una toma, multiplica eso por diez o veinte asistentes ¿?. Eso es un buen negocio y para sostenerlo inventan toda clase de mitos acerca del yagé. Las personas inocentemente caen en esto con tal de obtener una experiencia espiritual. Creo que necesitamos desarrollar mucho más la intuición y dejar de comprar experiencias espirituales como si esto se tratara de un mercado. Debemos ponernos más serios ante la espiritualidad para dar ejemplo a nuestros jóvenes.
Creo que el uso del yagé es un riesgo que no vale la pena tomar. Hay muchas formas de obtener una experiencia espiritual sin necesidad de usar alcaloides. La espiritualidad no se mide por la clase de experiencias místicas que vivamos. Cuando rindamos cuentas a Dios Él no nos va a preguntar cuantos desdobles astrales tuvimos, o cuantas veces vivimos experiencias místicas. Él nos va a preguntar qué hicimos por los demás y por nosotros mismos. Nos va a preguntar cuanto amor entregamos y a cuantas personas elevamos. Lo demás es inocuo para Él.
Las verdaderas experiencias espirituales son entregadas por Dios, no debemos perseguirlas, Él nos las da cuando lo considera conveniente, y si no sucede nada, simplemente debemos seguir trabajando en nuestra psicología y en prestar un servicio integral a la humanidad. La frase bíblica: “El Reino de los cielos sufre violencia y los violentos lo arrebatan” se refiere a aquellas personas que quieren tomar el cielo por la fuerza mediante el uso de alucinógenos u otras sustancias. Arrebatar el cielo con violencia significa ser impacientes con Dios y no esperar a que Él mismo nos de una experiencia espiritual, cuando considere que la necesitamos.
Notas:
Todos los términos que he utilizado para referirme al yagé (alucinógeno, alcaloide, hepatotóxico), han sido sacados de investigaciones científicas sobre esta planta. Los toxicólogos no usan estos términos arbitrariamente, simplemente son aplicados a una planta cuando su principio activo y sus efectos fisiológicos encajan dentro del grupo en cuestión. El yagé está perfectamente estudiado y enmarcado en estos grupos por la ciencia médica.
(1) Alcaloide: grupo de compuestos débilmente alcalinos que contienen nitrógeno, y son en su mayoría de origen vegetal; poseen una complejidad molecular moderada que produce varios efectos fisiológicos en el cuerpo.
Se han registrado unos 3.000 alcaloides. El primero que se preparó sintéticamente (1886) es uno de los más simples, la coniína, o 2-propil piperidina, C5H10NC3H7; es muy venenoso, una dosis menor de 0,2 g es letal. La coniína, obtenida de las semillas de la cicuta, fue el veneno utilizado en la ejecución de Sócrates. Aproximadamente 30 de los alcaloides conocidos se usan en medicina. Por ejemplo, la atropina, que se obtiene de la belladona, dilata las pupilas; la morfina es un calmante; la quinina es un remedio específico para la malaria; la nicotina es un insecticida potente y la reserpina un tranquilizador.
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(2) Hepatotoxico: cualquier sustancia que ataque al hígado. Este reacciona al ataque generando vomito y diarrea para defenderse de la sustancia dañina.