Una pregunta inocente:
¿Por qué los mensajes necesitan ser revisados?
¿Esto lo hace luego el maestro corrigiéndose a si mismo? o ¿como funciona?
Gracias por todo,
Hugo.
6 de enero de 2007
Respuesta de Walter: Hola hermano, interesante pregunta. Los dictados de los Maestros que recibimos Kim, Lorraine y yo, no los recibimos en palabras -no se los demás- es decir, no son dictados telepáticos como mucha gente cree. Cuando se da un dictado nuestra conciencia se eleva lo más alto posible hasta alcanzar a vibrar en sintonía con la conciencia cósmica del Maestro que va a hablar. Así mismo, el Maestro desciende su vibración lo más bajo posible para no “quemar” al Mensajero o Portavoz.
En este punto, la conciencia de los dos se funde y nos hacemos UNO sin divisiones. Desde esa unidad comienza el dictado, el Maestro habla pero la conciencia del mensajero jamás se pierde, uno es conciente de lo que está diciendo y recuerda todo perfectamente al final del dictado. Somos Uno pero respetando el libre albedrío del canal, de no ser así, entonces seria una sesión espiritista. Como sabemos, en espiritismo el médium entrega su cuerpo y su voz a un espíritu externo, comúnmente después de la posesión, el médium no recuerda nada puesto que su libre albedrío fue anulado por su propia decisión.
Un dictado como tal, no tiene nada que ver con espiritismo, los Maestros Ascendidos jamás violarían nuestro libre albedrío. Te cuento como experiencia, que en un dictado de Babaji en el cual estábamos presentes tres personas, el Maestro me inspiraba que le dijera a alguien a quien yo acababa de conocer que no consumiera más marihuana, el Maestro insistió tres veces y yo me negué a decírselo, precisamente por que lo acababa de conocer. Después me di cuenta que esta persona de vez en cuando consumía esta droga y tambièn comprendí que el papel de un mensajero es hablar en nombre del Maestro sin expectativas y sin miedo a la reacción de la gente, uno solo entrega la carta y se marcha sin esperar a verificar si asimilan el contenido o no.
Por lo tanto, durante un dictado, el mensajero puede afectar el mensaje omitiendo o agregando palabras, esto realmente no es una preocupación seria para el Maestro mientras no afecte el fondo del mensaje, puede variar un poco la forma pero eso no es tan importante. Cada mensajero afecta o colorea el mensaje de acuerdo con su cultura, su idiosincrasia y su personalidad, esto lo saben los Maestros y en cambio de ser para ellos un obstáculo, es en realidad una ventaja, si se tiene en cuenta, que cada mensajero dentro del estado de conciencia en que se encuentre, puede llegar a un determinado público que vibre a su mismo nivel.
Si hubiera solo un mensajero, seria muy difícil que los dictados entregados a través de él, pudieran alcanzar a un público muy numeroso. Cada mensajero entrega los dictados a una audiencia particular, es por eso, que las personas pueden sentir la luz en los dictados recibidos a través de un mensajero y no percibir esa misma luz, en los dictados dados por otro mensajero.
Por ejemplo, El Morya es uno, pero los dictados de El Morya dados a través de mí, no suenan necesariamente idénticos que los que da a través de Kim o de Hernán Darío, en razón a que la luz del Maestro se adapta a la Llama Divina particular de cada recipiente que utiliza y por tanto, su vibración puede variar levemente de acuerdo con la calificación que le de el mensajero.
Al parecer, hay diferentes maneras de recibir un dictado. Según tengo entendido, Blavatsqui, la mensajera de la Sociedad Teosofíca recibía los dictados por medio de la escritura automática. Guy y Edna Ballar hablaban de un rayo de Luz y sonido que atravesaba los niveles etéricos y por medio de ese sistema ellos escribían los dictados a medida que los escuchaban. Creo que Lanello y Guru Ma recibían palabras, pero en mi caso, (y creo que este será el caso de la mayoría de los mensajeros de acuario) los mensajes se reciben en un leguaje que Lorraine definió como “más allá de las palabras” , es como escuchar música clásica, esta puede no tener palabras y aun así transmitirte sentimientos de calma, jubilo o gloria, según la composición; sin embargo, uno luego puede hablar de ella y tratar de explicarla con palabras, pero como sabemos, las palabras limitan y por estar en el reino de la dualidad pueden distorsionar el contenido de la música.
Diferentes personas pueden escuchar la misma pieza musical –por ejemplo “Aida”- y cuando estas personas traten de describir esa música por medio del lenguaje articulado, encontrarán muchas dificultades. Lo más interesante es que la descripción de cada uno puede variar de la de los demás y sin embargo, todos tener la razón, si se tiene en cuenta, que interpretaron la música de acuerdo con los componentes de su personalidad y de sus propias experiencias individuales.
En mi caso, puedo describir los dictados como si una cascada de Luz cayera sobre mi cabeza y llegara a mi corazón. Una vez que mi corazón esta rebosado de ese Amor, entonces empiezo a sentir la imperante necesidad de hablar, me centro en el corazón y las palabras del Maestro fluyen como el torrente de agua de una presa que acaba de ser liberada, en ese momento no hay diferencia entre el Maestro y yo, sin embargo, mi libre albedrío nunca desaparece.
Así que, volviendo a la pregunta inicial, de porqué tengo que revisar los dictados para publicarlos, es porque los Maestros solo transmiten la pureza de su mensaje; sin embargo, en mi papel de llevar este mensaje a la materia, puedo cometer algunos errores idiomáticos u ortográficos, si es un mensaje escrito. Particularmente prefiero recibir los dictados de la segunda forma, pues me permiten reflexionar y centrarme más en el Maestro cuando tengo alguna duda, para que él me inspire la corrección adecuada.
Por lo tanto, los Dictados son la Palabra de Dios dada a su pueblo a través de sus profetas. Profeta es el que dice la profecía, y profecía significa literalmente “hablar en nombre de…”. Desde que la humanidad tiene memoria, Dios jamás ha dejado de comunicarse con sus hijos e hijas en cada momento de la historia. En el antiguo testamento se habla de que “Dios puso sus palabras en la boca de sus profetas”.
Si analizamos algunos pasajes de la Biblia, encontramos que algunos profetas iniciaban sus discursos diciendo “El Señor dice…” y entonces venia un dictado de algún Maestro Ascendido al que el profeta confundía con Dios mismo.
El nuevo testamento nos cuenta, que en Pentecostés los discípulos recibieron los dones del Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas, los dictados se dan únicamente por medio del Espíritu Santo que es el que otorga el don. La iglesia católica tiene registros de varias personas que recibieron dictados como el caso de Santa Catalina de Génova, quien escribió un libro basado en los dictados, que recibía de Jesús. En general, las tradiciones de oriente y occidente hablan de personas que han podido “bajar” mensajes desde el corazón de Dios.
Lo más importante de todo esto, es que comprendamos que el hecho de que alguien reciba dictados, no lo hace el preferido de Dios, cada cual aporta a la elevación de la humanidad desde sus capacidades y logros. Un mensajero no podría hacer su trabajo solo, todos somos mensajeros de acuerdo a las cualidades de nuestra Llama Divina. Nadie es más que nadie porque al final, todos somos UNO.