Forzando la experiencia espiritual
Un breve análisis sobre el uso del yajé

Por Walter Javier Velásquez
18 de octubre de 2006

 

“Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.” (Mateo 11,12)
Ya, desde la época de Jesús había quienes querían forzar el crecimiento espiritual a través de procesos mecánicos y externos.
Hoy en día en el medio de la Nueva Era todo el mundo habla de sus experiencias internas y la mayoría de los que se acercan a este movimiento tienen unos pre-conceptos sobre la clase de cosas que deberían “ver” y “oír” quienes están recorriendo algún sendero espiritual.

Lo que las personas no comprenden es que una experiencia supraconciente genuina no puede ser forzada por ningún medio mecánico externo. La experiencia legitima procede de, y es entregada por Dios a cada uno según este preparado para recibirla. Hay quienes practican el sendero espiritual buscando explícitamente tener ese tipo de experiencias místicas para tener “una vivencia trascendental”. Gautama Buddha nos ha enseñado que no debemos atarnos al resultado, es decir, no debemos guardar expectativas en cuanto a lo que deberíamos experimentar por el hecho de estar practicando alguna forma de espiritualidad.

Los Maestros Ascendidos nos enseñan que las experiencias místicas nos vienen en forma espontánea como resultado de un trabajo sincero y es así como deberíamos esperarlas. Mientras mas nos esforcemos y deseemos recibir esta clase de cosas de los Maestros, será menos posible que ocurran.
Gautama enseño también que la causa del sufrimiento era el deseo. Cuando el habló de deseo se refería a cualquier clase de deseo, incluyendo desear una experiencia de tipo espiritual. Así que si hacemos rosarios o meditamos esperando que algo mágico suceda, estamos actuando basados en los apegos del ego.

El acercamiento correcto debería ser el de practicar nuestra técnica espiritual cualquiera que sea, a conciencia y llevar una vida equilibrada siendo el Más de Dios cada día sin esperar nada a cambio. Dar es la clave, cuado damos no lo hacemos por el interés de recibir algo como paga, lo hacemos porque amamos dar. La ley del karma dicta que todo lo que enviemos el universo nos regresara multiplicado, así que si ya existe una ley que sabe recompensarnos por si misma ¿Qué necesidad tenemos de forzar la recompensa? El retorno del karma es un proceso totalmente natural y cuando estamos en unidad con Dios no nos preocupamos por la cosecha del la buena siembra.

Entonces… ¿es incorrecto tener experiencias místicas? Por supuesto que no, muchas personas han cambiado sus vidas y se han elevado en conciencia después de recibir una experiencia espiritual. Los Maestros nos entregan esta clase de cosas para incentivarnos a ser Más. El problema es cuando recorremos un sendero esperando recibir  a cambio por nuestros mantras, rosarios, meditaciones, etc. una determinada experiencia fantástica más allá de los límites de la mente, por encima de realizar un cambio profundo en nuestra forma de pensar y de actuar.

Por otro lado hay personas que han tenido estas experiencias y sin embargo sus vidas han seguido igual, mientras que cierta gente en la tierra nunca ha tenido vivencias de este tipo y sin embargo cada día se esfuerzan por ser mejores y en realidad son encarnaciones vivas del amor de Dios.

El caso de la Madre Teresa en un claro ejemplo de esto, ella no era una clarividente, ni tenia el don de sanación y que yo sepa nuca se le vio levitando sobre los tejados de Calcuta. Sin embargo en ella se había manifestado el milagro más grande del universo. Pues en ella vivía el amor incondicional. Para el estudiante sincero los poderes psíquicos no son más que baratijas comparadas con la verdadera comunión interna con Dios.

Yo he estado en el sendero espiritual desde los trece años, recuerdo haber escuchado claramente la voz de Dios cuando tenía diecisiete, me habló muy fuerte para ordenarme que me saliera de la carretera en la que iba. Inmediatamente que obedecí a esa voz pasó un camión a gran velocidad el cual me hubiera pulverizado. Yo no escuche el camión porque tenía puestos unos audífonos conectados a un walkman. Pero pude escuchar claramente la voz dentro de mí que me dijo: ¡salte de la carretera!
Después de esto pasaron otros diez años hasta que volviera a escuchar esa voz, esta ves vino mas clara y la identifique como la voz de los Maestros Ascendido que querían que yo hablara a las personas en su nombre. Yo no deseé desarrollar este tipo de comunicación de una manera frenética. Fue algo que vino espontáneamente sin forzarlo. Así sucederá eventualmente en todos los que leen estas palabras y caminan el sendero de los Maestros cualquiera que sea, de una manera sincera.

El caso de la Nueva Era y las iglesias Cristianas.
Hoy día vivimos en un mundo de milagros, hay canales de televisión donde se presentas curaciones espectaculares y realmente hacen de esto un show. Hay iglesias donde la gente va a que les den la profecía de Dios para cada uno. Hay iglesias donde atraen a la gente con anuncios majestuosos sobre la clase de milagros que le sucederán a uno si asiste. Entregan rosas o pañuelos “benditos” que tienen el poder de curar. Por encima de todo, esto se ha convertido en un fabuloso negocio comercial.

Yo recuerdo las palabras de Jesús: “Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombre para ser visto por ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que esta en el cielo” (Mateo 6,1) también recuero que Jesús cuando curaba le pedía a la gente que no se lo contara a nadie ya que el no quería publicidad por eso.
El sabía muy bien su misión, el sabia que había venido principalmente a sanar las almas de las personas. La curación del cuerpo es correcta solo cuando buscamos primero curar las enfermedades de nuestra alma, de nuestra psicología humana. Así que ellos atraen a multitudes y llenan estadios con la promesa de hacer grandes señales y prodigios (Apocalipsis 13,13-14) sin embargo su publicidad nunca habla de hacer el milagro del Amor Incondicional en nuestros corazones.

Ellos desean con todo recibir los dones del Espíritu Santo y en su lujuria de obtener los dones se entregan a demonios impostores del verdadero Espíritu de Dios con el fin de ganar fama y poder. Ellos en su mente externa no reconocen esto, dicen que desean el don de curación para ayudar a otros pero en el subconsciente hay un deseo arraigado de recibir atención y reconocimiento por parte de los demás.

El movimiento de la Nueva Era ha caído igualmente en este mundo de milagros y hechos prodigiosos. Vemos como los seguidores de la nueva era van corriendo de aquí para allá, asistiendo a cuanto seminario o conferencia exista con el fin de obtener poderes o dones o recibir la iluminación de una manera mecánica o por medio de otra persona. Conozco gente que cobra dinero por entregar Diksha, es decir iniciación espiritual o transferencia de luz. ¡Como si una iniciación se pudiera comprar con dinero!

Hay personas que van corriendo a cada lugar donde se diga que algo extraordinario y mágico va a suceder. Sin embargo no desarrollan el discernimiento Cristico que nos da la sabiduría para reconocer que no todo lo que brilla es oro. Y que hay personas que nos quieren atrapar en toda clase de cosas externas etiquetadas con el titulo de “espirituales” pero detrás de esa publicidad existe una agenda oculta mediante la cual quieren obtener nuestro dinero y nuestra luz. Fue por esto que Jesús nos previno: “Sed sagaces como serpientes y mansos como la paloma” (Mateo 10,16)

Así que en la Nueva Era también encontramos personas que hacen toda clase de cursos para curar a los demás sin darse cuenta de que para curar a otro primero uno tiene que trabajar duro en la curación de los aspectos de su propia psicología y en recuperar los fragmentos perdidos del alma.

Ambos, el cristianismo moderno y  la nueva era se han convertido en sendero externos y realmente son la puerta ancha en contraposición al sendero interno o “estrecho” que se inicia realmente en nuestros corazones y que comienza cuando descubrimos y aceptamos que el reino de Dios esta dentro de nosotros y no en las mercancías brillantes y coloridas que los falsos pastores y falsos Gurúes venden en las calles del mundo.

 

Un ejemplo actual, el Yajé
yajeLas personas que toman yajé son un claro ejemplo de lo que acabo de describir. Son gente que desea por todos los medios obtener una experiencia espiritual mística y mágica. Sin embargo no están dispuestos a cumplir con las iniciaciones y requisitos internos para obtener esa comunión directa con el Ser Superior. No están dispuestos a afrontar las pruebas del espíritu por las que el estudiante espiritual sincero debe pasar para llegar al siguiente nivel. Así que deciden saltarse todo el proceso gradual ascendente  y se toman el cielo por la fuerza, (Mateo 11,12) es decir, sin tener en cuenta la Voluntad de Dios.

Recuerden que hay varios niveles del reino espiritual, desde el plano Etérico o cielo, donde existe ya manifiesta la era dorada y la perfección de Dios, hasta el plano astral mas bajo donde existen espíritus que aun no han pasado las iniciaciones ni tienen el traje de bodas para acceder a los reinos etéricos (Mateo 22,11-14) y por lo tanto, siendo demonios se disfrazan de ángeles de luz (2 Cor 11,14) para atrapar a los incautos.

Estudiemos un testimonio de una mujer que tomo yajé: “…Fué entonces cuando empecé a ver cosas muy extrañas, algo que concientemente no se puede explicar. Y la sensación de levedad, de sentir que te vas, que el cuerpo se estira, que oyes todo lo que sucede dentro de tí, porque el oído se agudiza. Se empieza a oír todo en forma de eco, y empecé a escuchar muchas voces, y entonces se te paraliza el pensamiento, sentí un miedo enorme. Pero lo manejé, y es lo mejor, porque a pesar de tener miedo, uno siente una paz enorme. Oí muchas cosas, me hablaron de muchas formas y ví muchas otras. El fin no es explicarlo. Luego cuando pude evacuar el Yajé de mi cuerpo, entonces me sentí supremamente tranquila. Aunque el efecto aún no pasaba, cuando le conté todo al taita, él me dijo que lo que había visto en mi le había gustado mucho.”(1)

Esta clase de experiencia es muy parecida a lo sienten las personas que consumen marihuana y otras sustancias alucinógenas. Se trata de una experiencia espiritual del plano astral, donde el individuo no tiene control sobre lo que le esta sucediendo. Yo he vivido algunas experiencias en los planos etéricos y conozco a otras personas que las han tenido también y todos concuerdan el lo mismo: Es una sensación de paz y tranquilidad con sucesos muy claros y ordenados que en nada se parece a la borrachera que da la toma del yajé acompañada de vómitos y  diarrea, supuestamente para purificar el cuerpo pero que en realidad es su respuesta natural cuando este quiere expulsar algún toxico del organismo.

Todavía falta probar que el yajé sea un toxico, aunque tiene todas la características de los tóxicos como el alcohol donde el vomito y la diarrea suele venir como reacción defensiva del cuerpo.

Los indios Cofanes quienes son unos de los primeros en utilizar el yajé con fines rituales cuentan esta leyenda del origen de este brebaje:

"El dios mismo, Chiga, había enseñado cómo hacer y de qué sería. El mismo había cocinado, él mismo había tomado, y él mismo tuvo la borrachera y tuvo que llorar como una persona cuando tomó. Entonces por eso ahora la gente Cofán, cuando uno no puede aguantar la borrachera, tiene que patalear, llorar o algo así; y los que aguantan pueden seguir tomando, pero hay algunos que no pueden o tienen miedo: ellos no aprenderán a emborracharse.” (2)

Así que los mismos indígenas comparan la toma del yajé con una borrachera. ¿Por qué se dan esos síntomas similares a los que producen el alcohol y otras sustancias psicoactivas? Por que el yajé es sencillamente  una sustancia alucinógena. Esta  ha sido usada desde tiempos inmemoriales en las comunidades indígenas de Sur América con fines místicos, adivinatorios y religiosos. En la actualidad, esta sustancia empieza a salir de los contextos indígenas y se filtra en el contexto urbano, en donde su consumo se reviste de un significado y características propias. Según la botánica actual, la ayahuasca es un bejuco leñoso que crece en la Amazonía y fue descrito para la ciencia en 1860 por el botánico inglés Richard Spruce. Como pócima es un preparado que combina varias plantas: la ayahuasca como ingrediente principal, la chalipanga, otra especie de bejuco y la amiruca, una planta de la familia del café.

yaje Muchas personas, entre ellos los estudiantes de la    Nueva Era utilizan el yajé con fines ritualisticos buscando estados alterados de la conciencia y cambios profundos en su psicología. De nuevo, no todo lo que brilla es oro y estas personas experimentan cambios que no se dan desde la raíz del problema, es decir, desde el cuerpo de la identidad o cuerpo Etérico. Sino que generan el cambio al nivel del  astral-físico por lo tanto no resuelven el problema real sino tan solo destruyen la punta del iceberg sin consumir la causa mas profunda de su limitación. Es decir una falsa creencia instalada en algún lugar de la identidad.

No se pueden corregir los hábitos del ego con el ego mismo, esta ha sido una ilusión eterna, perfeccionar el ego y convertirlo en alguien educado y presentable. Las personas que van a sesiones de yajé están resolviendo temporalmente sus problemas, sin embargo no tendrán la solución de fondo hasta que no comprendan que hay que reconocer al ego y soltarlo definitivamente. Y esto no se puede hacer de una vez y para siempre, esto no lo puede hacer ningún chaman o gurú externo por nosotros. Esta es una decisión personal que no puede ser forzada con el uso de sustancias alucinógenas. La victoria sobre el ego es gradual y se logra a través de pequeñas victorias o decisiones correctas que nos conllevan a ser el más de Dios cada día. El sueño de la salvación mecánica de las iglesias es el mismo de los que creen que por medio de un catalizador químico como el yajé pueden cambiar su ser interno. Es una ilusión.

Eso no quiere decir que no existan medios externos que nos ayuden a mejorar espiritualmente. Hay de hecho muchos ejemplos de cosas que nos pueden dar un pequeño empujón en nuestro sendero como las esencias florales de Bach que nos ayudan a equilibrarnos, pero la diferencia es que lo hacen en armonía con la energía vital o bioenergia de nuestro propio cuerpo y no en contra de este equilibrio como lo hacen las sustancias alucinógenas.

Reverencio la cultura antigua latinoamericana sin embargo también debo reconocer que parte de esa cultura ha sido dañada e influenciada por los ángeles caídos quienes han llevado a estos hermanos hijos del sol a alejarse del sendero interno del autoconocimiento tal como sucedió en Europa con el cristianismo y en la india, antiguo bastión de la sabiduría, donde hoy día muchos hermanos han caído en la adoración de vacas y monos envés de reverenciar primero la luz de Dios en ellos mismos y en sus hermanos.

No existen atajos en el sendero espiritual, la verdad es que las limitaciones que experimentamos son nuestras propias creaciones y como tal debemos enfrentarlas y superarlas con decisiones más acertadas y no con alguna clase de alucinógeno. El reino de Dios siempre ha estado dentro de nosotros y la clave de la iluminación es descubrir ese reino y luego manifestarlo al mundo.
Somos hijos e hijas del amor y por lo tanto solo con amor elevaremos la conciencia colectiva de la humanidad.

 

Notas:
(1) www.desde algun lugar de la realidad.com
(2) Mitos y leyendas cofanes: El dueño del yajé