Reconociendo la viga en tu propio ojo

 

Nota: Babaji explica las formas erróneas como las personas manejan la agresividad. Da un ejercicio práctico para reconocer y trascender los bloqueos psicológicos, desenmascara la mentira del ser humano perfecto y enseña lo que significa el enojo justo.

 

Este dictado fue entregado por Babaji a través de Walter Javier Velásquez el 5 de junio de 2007.

 

 

Pregunta: Quisiera saber que es la agresión pasiva y como se produce, esto surgió por que lo leí en el libro “La enfermedad como camino”. ¿Cuál es el punto de equilibrio entre la agresividad pasiva y la no pasiva? Mi alma, mi corazón, y todo en mí está con ustedes y muy especialmente con Babaji. 

Gracias por tu atención.

Les saluda Lena, desde Caracas, Venezuela

 

Respuesta de Babaji: Amados corazones, el tema de la agresividad ha sido uno de los más mal comprendidos por los estudiantes espirituales a lo largo de las eras. Esto ha generado una multitud de problemas en la psicología de las personas que no han aprendido a manejar este tema. La agresividad es sin duda uno de los problemas más grandes que afronta la humanidad. La intolerancia y la agresividad han generado toda la violencia que habéis conocido a lo largo de la historia.

 

El manejo adecuado de la agresividad ha sido desfigurado por los ángeles caídos que han tomado el control de la religión. Ellos han llevado a las personas a aceptar uno de los dos extremos de la dualidad. O bien las llevan a reprimir toda forma de agresividad, lo cual genera desordenes psicológicos graves; o bien enseñan a explotar en cólera generando caos y destrucción, como en el caso de los fundamentalistas cristianos y musulmanes que viven dispuestos para la guerra.

 

La agresividad es una tendencia humana que se puede percibir aun en los niños pequeños. En ellos es reforzada fácilmente por el ejemplo que reciben de sus padres. En muchos casos los niños son obligados a reprimir su agresividad lo cual generará problemas aun más graves en el futuro. La idea es encontrar el punto de equilibrio básico de la naturaleza. Cuando una energía en movimiento es reprimida, pasa directamente al inconciente. El inconciente es una región donde viven todas las tendencias negativas que no han sido asumidas concientemente por las personas. En el caso de la ira, cuando esta se esconde en el inconciente se le denomina agresividad pasiva. Las energías del inconsciente son una amplia fuente de alimento para el ego, el cual sabe como hacer uso de ellas.

 

Bueno, ¿Qué significa asumir concientemente una tendencia negativa? Significa vivirla, sentirla, para así poder reconocerla y buscar en lo más hondo hasta encontrar su origen. Los estudiantes espirituales son expertos en reprimir las energías, ellos creen que dejarlas salir es peligroso y podría alejarlos del sendero espiritual. Lo que no saben es que mientras más repriman más estarán posponiendo el día de su victoria sobre el ego. Solo cuando asumen una tendencia que han reprimido la pueden reconocer y trascender.

 

Ustedes se preguntaran, ¿Qué pasa con las personas que asumen un defecto pero no lo trascienden? Bueno, ellos no lo pueden trascender porque simplemente en la mayoría de los casos no están interesadas en hacerlo, viven contentas con sus defectos, y en ocasiones se sienten orgullosas de ellos. Las podéis escuchar decir frases como: “yo soy así y así vivo feliz”. Cuando hablo de asumir una característica reprimida no me refiero a este extremo, me refiero a un método preciso que permitirá superar ese estado de conciencia y ser el más.

 

Cada persona puede darle un manejo totalmente distinto a sus impulsos inferiores. Es increíble que ni la religión ni la educación tengan programas concretos para trascender dichos estados de conciencia. El mundo de hoy puede parecer un caos en gran parte porque las personas no están dispuestas a lidiar con sus propias creaciones inferiores y, cuando quieren hacerlo, no saben como. Examinemos las  tres tendencias básicas que tienen las personas para manejar las energías imperfectas:  

 

1. Algunas personas viven plenamente su agresividad (o cualquier otra tendencia) sin reconocerla. Es decir, están tan ciegos que no pueden ver la viga en su propio ojo. Todas las personas a su alrededor son concientes del problema, excepto quien la vive. Estas personas no aceptan la crítica de sí mismos y defienden su posición con frases como: “es que soy una persona de carácter fuerte”. De ninguna manera aceptan el problema que tienen con la ira o con cualquier otra energía imperfecta que estén manifestando. Este es un caso extremo de ceguera espiritual, la persona es incapaz de ver, y cuando otros lo hacen por ellos, son incapaces de reconocerse.

 

2. En el segundo nivel están las personas que han reprimido tanto su impulso inferior que no lo viven en la conciencia. Estas personas se pueden mostrar como seres apacibles y tranquilos, sin embargo en su interior puede haber un volcán a punto de hacer erupción. Esto se genera desde la niñez o la escuela, cuando le dicen al infante que no tiene derecho a expresar su ira en un momento dado. Otro ejemplo es el del ama de casa abnegada, que cree que dentro de su papel no se incluye la posibilidad de expresar el enojo y lo reprime para parecer “una buena mamá”.

 

En este nivel se encuentran los buscadores espirituales que alguna vez leyeron que la ira o la lujuria eran inadmisibles en un estudiante sincero, por tanto lo han reprimido tanto que ya no lo experimentan en la conciencia, estas personas no entendieron que no había que reprimir, había que trascender, superar. Las personas que viven de esta manera pueden generar en casos extremos una clase de esquizofrenia en la que pueden experimentar estados de doble personalidad. No han podido asumir “la sombra”, por tanto viven alimentando una bomba de tiempo que en cualquier momento hará explosión. Vemos a estas personas desbocarse caóticamente cuando dan rienda suelta sus impulsos no reconocidos.

 

3. Es este caso encontramos a las personas que viven concientemente su agresividad de una manera exagerada. Estas personas pueden haber estado antes en alguno de los niveles anteriores. Ellos asumen sus impulsos más bajos pero no están dispuestos a trascenderlos. La agresividad se convierte en un arma de defensa; buscan que los demás les teman y así no puedan entrar a tocar los miedos e inseguridades que permanecen ocultos.

 

Una persona agresiva está llena de miedos. Solo se puede atacar a aquello que se teme. Este punto es el más característico y notorio en su vida social. Son reconocidos públicamente por su agresividad o cualquier otra energía imperfecta que manifiesten. Son los más criticados, sin embargo, en muchos casos son los que se encuentran más cerca de la resolución de sus problemas psicológicos. Por lo menos son honestos y eso ya es una victoria.

 

En el primer caso las personas viven su agresividad pero no están dispuestas a reconocer que la tienen. Y como no pueden asumir el problema, no buscarán un método para solucionarlo. Entre algunos estudiantes de metafísica esto es muy común. Ellos se pasan la vida haciendo afirmaciones como “Yo Soy perfecto, Yo Soy Salud, etc.” Estas afirmaciones son muy poderosas si se usan adecuadamente, es decir, para mantener el concepto inmaculado de sí mismos y crear un sentido de seguridad. Pero si se utilizan para mentirse a sí mismos al no reconocer ciegamente que se tiene algún aspecto de la psicología no resuelto, pueden convertirse en un serio obstáculo para el estudiante. Como dije anteriormente, si no se puede reconocer un problema no se puede hacer nada para superarlo.

 

Las personas que viven en cualquiera de los casos que he mencionado anteriormente poseen algo en común: son incapaces de reconocer que tiene un problema. En el tercer caso pueden reconocer su agresividad, pero no creen que eso sea un problema puesto que la usan para defenderse de sus propios temores. Todas estas personas suelen sufrir de diferentes enfermedades. Cuando una persona no es honesta consigo mismo la enfermedad los hace honestos. Algunos de los síntomas frecuentes de una agresividad no asumida son: úlcera gástrica, cálculos biliares, alergias, caries, glaucoma o la tendencia a comerse la uñas.

 

El camino

Ahora, llegado este punto y si estáis dispuestos a empezar a reconocer los aspectos no asumidos que habéis guardado en vuestra “sombra” (el inconciente) entonces os invito a seguir leyendo. Si por el contrario te creéis tan perfecto que no tenéis ningún defecto que trascender, entonces, te espero en otra oportunidad.

 

Como he dicho anteriormente, la ayuda de un psicoterapeuta es muy importante en estos casos. Esperaría que no buscarais a un conductista (1), los cuales pretenden únicamente modificar las conductas sin ir a la raíz del asunto, preferiría a alguien que esté dispuesto a explorar las causas de los problemas. Os recomiendo esto, aunque lo importante es que os dejéis guiar por lo que te pida tu corazón. Llevar a cabo este proceso sin ayuda externa es verdaderamente difícil, nuestro ideal es que los grupos de Shangra-la se puedan convertir en sitios de apoyo donde las personas puedan encontrar a otros que les ayuden a lidiar con sus conflictos no resueltos.

 

Alcohólicos Anónimos es el ejemplo de una comunidad en donde las personas encuentran un espacio para ayudarse a sí mismas. Esperamos muchas más comunidades como esta en la era de Acuario donde las personas acudan a lidiar con diferentes estados de la psicología. Está bien reunirse a estudiar teoría, pero preferiría infinitamente que buscarais dar ayuda práctica a las personas con problemas. En las comunidades de Alcohólicos Anónimos no encontraréis psicólogos o psiquiatras, encontrareis a personas comunes y corrientes, en ocasiones analfabetas, que prestan un gran servicio a la humanidad. Ah!... sueño con que Shangra-la se convierta en una comunidad verdaderamente práctica.

 

 

Ejercicio para conectarse con las emociones no asumidas.

El siguiente ejercicio combina la enseñanza de los Maestros con ciertas técnicas utilizadas en psicoterapia. Su uso conciente puede generar grandes cambios en las personas, su objetivo es reconocer los bloqueos psicológicos y descubrir las causas y motivaciones que los alimentan.

 

1. Buscad un lugar tranquilo donde podáis estar a solas y aseguraos de que nadie os interrumpa.

 

2. Haced afirmaciones o decretos de protección espiritual durante algunos minutos.

 

3. Podéis colocar música suave que te ayude a relajarte.

 

4. Empezad a hacer respiraciones suaves y profundas durante varios minutos, respirad al vientre. Esta es la forma como respiran los bebes.

 

5. Visualizad que estáis inhalando la misma luz del sol, sentid las cualidades de amor, paz, bienestar y armonía que tiene dicha luz. A medida que respiráis te vais calmando más y más, al exhalar soltad todas las tensiones que te agobien.

 

6. Ahora pon tu atención en un sentimiento negativo que no habéis estado dispuesto a asumir. Ejemplo: la ira, lujuria, orgullo, envidia, etc. Quiero que en este punto asumáis concientemente ese sentimiento, así esto genere incomodidad con vosotros mismos en muchos casos.

 

7. Ahora con cada inhalación sentid como ese sentimiento se va expandiendo y como se contrae al exhalar. Sentid como seria si aceptarais plenamente ese sentimiento, si no tratarais de esconderlo cada vez que sale. Vividlo plenamente y estudiad la manera como se siente. Cuando digo “aceptar ese sentimiento”, quiero decir, reconocer que existe en ti en este momento como algo temporal. No debéis confundir esto con aceptarlo como una condición permanente en tu vida.

 

8. Repetid varias veces: “En este momento estoy experimentando (nombrad el sentimiento) y reconozco que vive en mí”.

En este punto, el ego protestará y gritará: “¡¿Estás loco?! ¿Cómo puedes aceptar eso?”, eventualmente sentirás incomodidad y se generará una tensión muscular que se da cuando hay una energía bloqueada.

 

9. A través de la respiración suave empezad a alcanzar de nuevo la relajación. Con cada exhalación soltad la tensión muscular y seguid repitiendo la frase. Aceptad humildemente que tenéis ese defecto, el cual es una ilusión temporal en tu vida. En este punto dejad que el sentimiento aflore, en lugar de intentar reprimirlo.

 

10. Si te es sumamente difícil aceptar el sentimiento imperfecto, entonces concentraos en aceptar que eres incapaz de aceptar ese sentimiento y meditad en ello por un buen rato.

 

11. Una vez que hayáis logrado derribar las barreras de tu propia hipocresía y reconozcáis que tenéis un bloqueo en tu psicología, empezad a describir tu bloqueo, tal vez sea útil ponerlo por escrito. Describidlo y analizad como se manifiesta en su vida. Recordad las veces  que estuvisteis enojado y no quisisteis reconocerlo. Ahondad en el asunto y tratad de encontrar la causa. Esto generalmente te llevará a encontrar otros sentimientos negativos que no habíais podido ver antes.

 

12. En este punto es importante que te perdonéis a ti mismo por haberte negado a aceptar que teníais ese sentimiento, perdónate por haber sido tan duro contigo mismo castigándote por no ser perfecto, renunciad a la mentira del anti-cristo de que debéis ser perfecto para ser digno del Reino de Dios, soltad los condicionamientos de tu ego. Repetid a ti mismo: “Dios me ama como soy, yo me amo como soy”. Entended que no necesitáis ser perdonado por Dios puesto que Él jamás te ha juzgado o criticado, perdónate a ti mismo incondicionalmente. Luego perdonad a las personas que ocasionaron que desarrollarais ese sentimiento. Por ejemplo los padres, tu ex marido, tu religión, etc. Visualizad a esas personas frente a ti y diles que las perdonáis. Inundadlas con la Llama Violeta.

 

13. Luego terminad con un rosario de la Madre Maria y arrojad a la Llama Violeta tu cólera o cualquier otro sentimiento negativo que hayáis experimentado en el ejercicio. Pedid a la Madre Maria que te muestre las causas y que te ayude a trascenderlas. A través de los rosarios aceptad tu Verdadera Identidad como una Llama Divina, entended que no eres ese defecto, que eres mucho más que eso. Aceptad el Reino de Dios en tu vida. Pero al mismo tiempo reconoced que tienes ese sentimiento en tu conciencia inferior. Reconoced que debéis trascenderlo y al mismo tiempo reconoced que no tenéis que ser perfecto para recibir el Reino de tu Padre.

 

Fin del ejercicio. Los siguientes pasos los debéis trabajar en la vida diaria:

 

14. De ahora en adelante podréis reconocer el sentimiento cuando aparezca en vuestra vida. Cuando eso suceda podéis preguntarle: “¿Qué quieres de mí, a donde pretendes llevarme?” Cuando se formulan esas preguntas debéis dejar que fluyan las respuestas dentro de ti mismo. Te asombrarás con las respuestas. Ellas te permitirán comprender mejor a ese sentimiento y este empezará a desaparecer una vez que comprendéis cual es su propósito.

 

15. Vivid tu vida concientemente y no te castiguéis cada vez que caigáis en ese sentimiento negativo. Analizad como fue que sucedió. Observad cuales fueron las circunstancias, las personas o las palabras que te llevaron a caer en la cólera o la lujuria. ¿Fue algo que te dijeron?, pregúntate porque ese “algo” te afecta. ¿Te duele que te critiquen? ¿Necesitas que los demás te aprueben? ¿Significa eso que no crees en ti mismo? Cread preguntas que te lleven a comprender mejor tu psicología. No solo entender que tenéis un defecto, sino poder ver cuales son las situaciones que hacen que ese defecto salga a la superficie, entended las razones que te llevan  alterarte.

 

A medida que empezáis a ser más conciente de ti mismo te darás cuenta que el bloqueo en el que estáis trabajando empezará a ceder y desarrollareis mayor auto-confianza. Esta práctica es inadmisible para aquellos que practican el sendero externo. Ellos no pueden creer que deban aceptar que tienen problemas con su psicología. Este ejercicio es para las personas honestas que están dispuestas a quitarse las máscaras de hipocresía que ha caracterizado a los estudiantes espirituales a lo largo de las décadas.

 

Algunos incautos pensarán que al asumir sus sentimientos imperfectos les darán poder. Eso es absurdo, esos sentimientos siempre han estado ahí, creáis o no en ellos, lo único que sucederá es que os haréis concientes de ellos. Eso generará que el sentimiento aflore para que pueda ser reconocido concientemente. Eso es lo mismo que sucede cuando utilizáis las medicinas alternativas para tratar la enfermedad. Cuando la medicina es la correcta, hace que la enfermedad se manifieste más fuertemente para librar su última batalla antes de morir. A ese proceso se le llama la “crisis curativa”. La gente que no lo comprende abandona inmediatamente sus medicamentos por creer que le están haciendo más daño. Entonces recurre a la medicina alopática, compra una aspirina y el dolor desaparece. Pero no esta sanado la raíz, simplemente esta reprimiendo la enfermedad, lo cual jamás podrá sanarla.

 

Muchos estudiantes espirituales recurren toda clase de placebos para lidiar con su psicología y se pasan la vida haciendo afirmaciones hermosas y negando sus problemas. ¡Ellos si saben lo que es el sendero externo! Jesús solía decir que las personas no estaban dispuestas a mirar la viga en su propio ojo y eso se aplica también a los estudiantes espirituales.

 

¿Queréis ser mis discípulos?

Como veis, muchas personas dicen ser mis discípulos porque hacen Yoga o cantan mantras. Entre mis exigencias está la de empezar por reconocer vuestras fallas para poder así trascenderlas. Si no gustáis de mi método podréis ir a buscar a alguno de esos falsos gurús del oriente que os sonreirán y os dirán que con meditar tantas horas, hacer estas o aquellas posturas, dejar de comer carne y mostrar una paz superficial e hipócrita al mundo, todo quedará resuelto.

 

Yo soy un Maestro serio y no tengo tiempo para lidiar con personas inmaduras que no estén dispuestas a reconocerse a sí mismas. Este drama de la psicología humana se expresa una y otra vez a escala planetaria. Hace algunos años el papa Juan Pablo II le dijo a la jerarquía eclesiástica que iba a reconocer públicamente los crímenes de la iglesia. Rápidamente saltaron alborotados para detenerlo. Quien más se opuso fue un cardenal llamado Ratzinger, él defendió la tesis de que  reconocer sus errores seria aceptar que la iglesia no era perfecta. Finalmente triunfó la honestidad sobre la hipocresía. Ahora aplicad este caso a vuestra psicología personal, ¿Cuántas veces no habéis estado dispuestos a reconocer vuestros errores? Algunos ni siquiera creen que puedan tener un ego, a ellos no me interesa hablarles ni tratar de convencerlos. La vida se encargará.

 

En el otro extremo del asunto están los que han aceptado la mentira serpentina de llegar a creer que el estudiante espiritual debe ser humanamente perfecto para ser merecedor del Reino de Dios. La perfección humana es una utopía imposible de alcanzar. Lo que nosotros buscamos es que día a día dejéis morir a viejo hombre, buscamos que desarrolléis una transformación gradual en vuestras vidas. Debéis encontrar el camino medio y no caer en ninguno de los extremos dualísticos del ego. El primero es creer que no necesitáis cambiar en absoluto y el segundo es exigiros más de lo que podéis dar.

 

El enojo justo

Las personas que no expresan su agresividad se enferman. Siguiendo juiciosamente esta técnica podréis encontrar ese punto de equilibrio donde aprenderéis a lidiar con la agresividad (u otro problema). Una agresividad equilibrada permite a las personas aprender a hacerse respetar ante un intento de abuso. En estos casos surge una clase de enojo equilibrado que puede servir como una herramienta para evitar la represión. Por ejemplo, una mujer puede expresar el enojo justo para defenderse de un marido abusador y destructivo. Esto permitirá que la mujer pueda expresar sus sentimientos y defender con justicia una posición razonable. Este enojo justo se diferencia del estado de cólera porque la persona tiene control sobre sí misma y no utilizará palabras hirientes o degradantes para defender una posición justa.

 

Como veis, este es el equilibrio del enojo. Cuando llegáis a este estado de balance la ira dejará de ser un problema. Si estudias la historia veréis que los Maestros que han ascendido siempre conservaron en su última vida algo de enojo. La historia narra que Jesús, Buda, y otros, con frecuencia hablaban fuerte y hacían sentir sus posiciones. Este tipo de enojo justo es saludable y permite vivir en un equilibrio en el cual la persona ya no tratará de engañarse a sí misma.

 

Sueño con una Shangra-la donde las personas puedan reconocer libremente sus falencias y liberarse de las mascaras hipócritas de “espiritualidad fingida”. Esta comunidad solo podrá ser victoriosa cuando las personas acepten públicamente que no son perfectas -que el Cristo en ellos es perfecto- pero que desde la óptica humana tienen defectos. Solo de este modo se podrán sanar entre sí las heridas y estar listos para servir de manera integral.

 

 

Notas:

(1) Conductista: Psicólogo que sigue un corriente de psicología llamada conductismo. En ella se busca modificar el comportamiento humano, sin embargo no se esfuerzan por encontrar las causas profundas de los comportamientos.