La Clave de la Felicidad

(Parte II) 

Nota: este el segundo artículo de la serie que explora el tema de las expectativas humanas  y cómo estas representan un bloqueo en el camino espiritual y en el logro de la felicidad. Está basado en enseñanzas de dos libros recientemente editados. Uno es el libro llamado “Claves Maestras para la Cristeidad Personal” y el otro es libro “Las 7 Claves del Despertar Espiritual” (disponible para la venta en este website).

En la primera parte de esta serie se estudiaron algunas de las características de las expectativas y de como estas son en gran medida las causantes de que la felicidad sea una meta inalcanzable para la mayoría de las personas. En el libro de “Las Siete Claves del Despertar Espiritual”, el YO SOY – la presencia de Dios individualizada- resume de forma dramática la relación entre el sufrimiento humano y las expectativas y deseos del ego:

El Buda dijo que la causa del sufrimiento es el deseo incorrecto, y uno podría decir que la causa de la ira parte de la incapacidad del ego para ver cumplidas todas sus expectativas. En un libro reciente entregado a través de Kim Michaels, el amado Jesús fue un paso más adelante y nos dijo que la causa de la ira radica en tener cualquier tipo de expectativas. Nos dijo además que nuestra meta espiritual debería ser la de NO tener NINGUNA expectativa ante la vida (2).

Cuál es la naturaleza de una expectativa? Una expectativa es una imagen mental de cómo la vida debería o no debería desenvolverse. En este punto uno ve que la expectativa está separada de la realidad. Se genera entonces una división, un espacio, entre la realidad y la imagen mental que causa la expectativa. Una expectativa siempre está separada de la realidad y es capaz de desconectar al alma del eterno presente, que para el Espíritu es el único tiempo real que existe (3).

Las expectativas soportan los deseos del ego, y en la medida que estos no se cumplen generan frustración, desaliento y molestia. Estas capas de insatisfacción pueden acumularse a nivel inconsciente y traducirse en sentimientos dañinos para el alma. Estos van desde odio hacia Dios por “obligarnos” a vivir en este planeta hasta un sutil impulso de no querer estar encarnados, de no querer enfrentar la vida.

La falsa creencia que dice que somos seres humanos separados de Dios ha generado en la gran mayoría de personas en este planeta el impulso a perseguir la felicidad en las cosas externas. Las fuerzas de la oscuridad le han hecho creer a las personas que este es el único camino para lograr la plenitud en este mundo, condenándolas de esta forma a perseguir por siempre una ilusión quimérica que jamás les dará la paz y felicidad que tanto anhelan.

En esencia, un buscador espiritual debería ser capaz de descubrir el gran potencial espiritual que se despliega ante el alma cuando esta decide seriamente llevar a cabo el proceso de abandonar las expectativas. Adicionalmente, un buscador espiritual debería ser capaz de tomar la vida tal cual esta se presenta y de responder ante cualquier situación de una manera que eleve a todos a su alrededor.

A pesar de que es evidente que las expectativas nos causan dolor y sufrimiento, algunos sienten que estas son una necesidad y que es imposible vivir sin ellas. Nuestro ego siente una resistencia natural a soltar sus expectativas, más aun cuando estas se ven fortalecidas por sus miedos, sus ambiciones y deseos. De hecho, las expectativas mismas son el combustible de nuestro ego, son estas las que lo alimentan diariamente y le permiten afianzar su yugo sobre el Yo Consiente.

Sin embargo, el reto para el verdadero buscador espiritual consiste en soltar TODAS las expectativas del ego con respecto a la vida:

Para entender un poco mejor en que consiste el desafío espiritual de superar las expectativas es importante descomponer estas de acuerdo a su naturaleza. Al entender mejor cada una de ellas podemos descubrir el efecto de estas en nuestra psique y podemos buscar técnicas específicas para neutralizarlas. Las expectativas por lo general se ubican en tres categorías (5):

  1. Personales: Muchas personas espirituales tienen una variante de la expectativa que opera con base en la creencia de que hay cierto tipo de situaciones que creen NO los deberían tocar, que no deberían experimentar. A menudo sienten que hay cierto tipo de errores que no deberían cometer, sin embargo encuentran que cometen dichos errores y entonces se molestan con ellos mismos y con Dios por haberles permitido ser tentados y caer. Sin embargo, la realidad es que cuando decidimos encarnar en este planeta, nos expusimos a la posibilidad de ser tentados, de la misma forma en que Jesús fue tentado en el desierto. Nadie está exento de esto!.
 
  1. Con respecto a otras personas: Muchas personas espirituales esperan que los demás sean como ellos, es decir abiertos a la espiritualidad o dispuestos a cambiar o mejorar sus vidas. Sin embargo, esta expectativa no es realista, debido al tipo de almas que han encarnado en la tierra. Muchas personas espirituales han dedicado infructuosamente una –o incluso muchas- vidas buscando convertir a los demás a una religión o sistema de creencias en particular o tratando de traer cambios de tipo político. Como resultado, a menudo estas personas experimentan frustración sobre el hecho de que muchas personas no les responden positivamente y que incluso algunos responden con abierta hostilidad y negatividad. Por lo tanto, estas personas son fácilmente tentadas y se enredan en luchas dualísticas hacia otras personas o hacia otras instituciones o sistemas de creencias. De nuevo, esto es terreno fértil para la frustración y la molestia hacia uno mismo, los demás y hacia Dios.
 
 
  1. Con respecto al mundo: Muchas personas espirituales han llegado a pensar que el mundo debería ser un mejor lugar y que deberían darse cierto tipo de cambios que creen son necesarios o que traerán un aceleramiento hacia un estado edénico ideal. Y cuando el mundo no responde como esperan, de nuevo encontramos un terreno fértil para la frustración y la molestia, incluso una frustración contra Dios por haber creado el mundo, por permitirle a la gente tener libre albedrío o por no forzar los cambios deseados sobre la humanidad.

De acuerdo a lo anterior podemos ver que las expectativas son una herramienta muy efectiva que el príncipe de este mundo usa para manipularnos. El problema de las expectativas es que estas no son sino una serie de imágenes de lo que debería suceder en el futuro. Por esta misma razón se generan los siguientes efectos (6):

  1. En un nivel inmediato, las expectativas consumen energía mental y pueden dar lugar a la esperanza o al miedo. De hecho, una expectativa puede tener un profundo impacto en el estado mental de las personas y en sus acciones. Un ejemplo de esto son las personas que viven con miedo de sufrir calamidades futuras, ya sea enfermedades, crisis económicas o incluso el fin del mundo.
 
  1. Las expectativas desvían la percepción consciente hacia el futuro, lo cual hace que tú no seas más consciente del momento presente. Por lo tanto, tú ya no vives en el ahora sino en una “tierra de nadie” que es algún lugar entre el ahora y el futuro. Cuándo puede entonces tomar uno decisiones de VIDA? Solo en el ahora, porque si pospones tus decisiones para el futuro, el futuro nunca llegará. Cuándo puedes disfrutar la vida? Solo en el momento presente, pero esto no puede suceder si no estás enfocado en el ahora.
 
  1. Cuando el futuro llega, tú tienes el potencial de que la realidad pueda ser superior o inferior a tus expectativas. En ambos casos, seguramente este resultado va a generar una reacción en ti. Por ejemplo, si la realidad no se da de acuerdo a tus expectativas, te puedes desanimar o incluso molestar. Y si la realidad se da de acuerdo a tus expectativas, te puedes dejar envolver por el orgullo o por un optimismo excesivo, lo cual ciertamente puede generar frustraciones en el futuro.

Para superar las expectativas necesitamos desarrollar un nivel de maestría en el arte de soltar internamente nuestros apegos y ataduras. Esto es particularmente difícil cuando intentamos soltar los apegos que tenemos a que otras personas cambien o a que se comporten como queremos. Para esto la clave es siempre tener en cuenta que vivir libre de expectativas es la ruta más directa para erradicar de nuestras vidas el dolor y el sufrimiento. El libro de “Las Siete Claves del Despertar Espiritual” nos da una enseñanza valiosa al respecto:

Igualmente son comunes las expectativas que tenemos con respecto a las situaciones externas, de cómo quiere nuestro ego que estas se desenvuelvan y desarrollen. En este sentido la clave no es solamente soltar, sino que además debemos aprender a tomar la vida tal y como viene, y entregar nuestra vida y nuestro destino a las manos de Dios:

A pesar de que es cierto que muchas expectativas sobre el futuro nos producen algún tipo de placer, también es verdad que la incertidumbre de lo que va a pasar el dìa de mañana genera en muchas personas preocupaciones, stress y ansiedad que finalmente terminan robándoles su paz y felicidad. Sin embargo, en la medida que vivimos en el ahora, conectados a Dios en nuestro interior y libres del yugo del miedo, experimentamos lo que es ser YO SOY. Todo depende de la forma como enfrentamos las situaciones de la vida. Dice el Maestro:

Como hemos visto, la frustración, la infelicidad y la falta de paz están relacionadas de forma directa con las expectativas que hemos generado en esta y en muchas vidas de nuestro trajinar en la Tierra. El mecanismo de esta “trampa psicológica” es relativamente sencillo: las personas esperan que la vida sea de una forma, y cuando repetidamente experimentan que la vida no se da de esa manera, sencillamente ven desvanecer sus anhelos de paz y felicidad, volviéndose estas unas metas inalcanzables. Sin embargo, como sería la vida si no tuviésemos expectativas? Pues si no tuviésemos expectativas sobre la vida jamás nos sentiríamos defraudados. Entenderíamos el sentido profundo de las palabras que pronunció Jesús cuando dijo: El príncipe de este mundo vino a mí y no encontró nada en mí.

Dice el Maestro Jesús:

Vemos entonces que al abandonar y soltar las expectativas del Yo Humano, reenfocamos la vida y empezamos a vivirla desde una óptica muy diferente. Abandonamos nuestro divagar por el pasado y la proyección continua del futuro, y nos concentramos en vivir plenamente en el ahora. Desde esta perspectiva el sendero hacia Dios se convierte entonces en una depuración de la mente, que implica a su vez una aceptación consiente de las realidades de la tierra y de nuestras circunstancias actuales.

Concluye el maestro:

En la tercera y última parte esta serie estudiaremos las enseñanzas del señor Maitreya sobre cómo despersonalizar la vida, que es sin duda un gran complemento a lo que hemos visto hasta el momento. Con esto habremos culminado nuestra pequeña travesía sobre el tema esencial de la búsqueda de la felicidad. Quedará en manos de cada uno la aplicación de esta sabiduría a fin de producir un aceleramiento de conciencia que traiga consigo la plenitud del reino de Dios que está en el interior 

Notas:

Esta enseñanza fue escrita por Hugo Delgado, editor del website http://www.soisdioses.com/.

(1) Extractado del libro las 7 Claves del Despertar Espiritual, por Walter Javier Velásquez. Páginas 10 y 11.

(2) Extractado del Libro “Master Keys to Personal Christhood”, por Kim Michaels. Página 278.

(3) Extractado del Libro “Master Keys to Personal Christhood”, por Kim Michaels. Página 279.

(4) Extractado del Libro “Master Keys to Personal Christhood”, por Kim Michaels. Página 278.

(5) Extractado del Libro “Master Keys to Personal Christhood”, por Kim Michaels. Página 285.

(6) Extractado del Libro “Master Keys to Personal Christhood”, por Kim Michaels. Página 280.

(7) Extractado del libro “Las 7 Claves del Despertar Espiritual”, por Walter Javier Velásquez. Página 14.

(8) Extractado del libro “Las 7 Claves del Despertar Espiritual”, por Walter Javier Velásquez. Página 29.

(9) Extractado del libro “Las 7 Claves del Despertar Espiritual”, por Walter Javier Velásquez. Páginas 79 y 80.

(10) Extractado del Libro “Master Keys to Personal Christhood”, por Kim Michaels. Página 281.

(11) Extractado del Libro “Master Keys to Personal Christhood”, por Kim Michaels. Página 297-298.