Abriendo
las puertas del cielo

Un regalo de El
Morya
Nota: este dictado fue recibido por Walter Javier Velásquez el 11 de
octubre de 2007.
Buscando la
felicidad por fuera
Amados de mi corazón. Debéis comprender que aunque a veces parece que
vuestra felicidad depende de las cosas de este mundo, eso no es más que una
ilusión quimérica en la que habéis caído. Las cosas de este mundo son
transitorias y cambiantes. Nunca podrán otorgaros un verdadero sentido de
seguridad que os ofresca la dicha perenne.
Incluso, cuando consigáis aquello que consideráis que os dará la
alegría, podréis descubrir que eso no era exactamente lo que queríais. Así que
iniciareis una nueva búsqueda de algo material para alcanzar la felicidad tan
anhelada -por fuera de vosotros.
Esto me recuerda al viejo acertijo: “¿Qué es aquello que mientras más le
quitáis más grande se hace?”. La respuesta es: “un hoyo”. Así son vuestros
deseos humanos, abismos insondables que nunca podrán ser llenados.
Esto es semejante a la ardilla que está corriendo en su rueda. Por más
rápido que corra no podrá nunca salir de ella -mientras siga corriendo en esa
dirección-. Lo ideal seria que tomarais la decisión de dejar de correr en la misma
trayectoria que habéis traído durante toda vuestra vida, es decir, el camino de
la búsqueda de la dicha externa. Ahora empezad a mirar dentro de vosotros para
encontrar la fuente eterna, el origen de la felicidad verdadera: vuestra
poderosa Presencia YO SOY.
Una vez que descubrís que toda la dicha que buscabais estaba dentro de
vosotros, entonces podréis atraer todos los bienes materiales que deseáis
tener. Esta vez llegarán naturalmente y ya no habrá ese sentido de ansiedad o
de temor por no tener este o aquel objeto material. Cuando comprendéis que sois
hijos e hijas del amor, todo el universo se pondrá de acuerdo para complaceros
en todo lo que necesitáis.
Eso es tan sencillo como sentaros en el borde la cama y centrar vuestra atención
en el corazón. Una vez que vuestra mente se haya aquietado, reconoced que ahí,
dentro de vosotros, está la fuente eterna: el YO SOY. Luego sabed que vosotros
sois ese YO SOY, que no hay diferencia alguna porque ese es el origen de vuestra
identidad verdadera. Luego, sostened esa conciencia la mayor parte del día, en
medio de vuestras actividades diarias.
Qué pasa cuando os
sentís separados de Dios
Pero, mientras sigáis pensando que sois seres separados de Dios, que por
este o aquel motivo no merecéis la felicidad y la abundancia, el universo
reforzará vuestra creencia creando condiciones que confirmen que no sois
dignos. Como veis, el universo es como una gran computadora y vosotros sois la mano
que controla el mouse.
Hasta que no os hagáis realmente concientes de vuestra dignidad y
vuestro papel, no podréis encarnar la conciencia plena de la abundancia. Soltad
toda crítica de vosotros mismos y de vuestros hermanos y hermanas. Sed íntegros,
reconoced vuestros defectos sin juzgar, luego empezad a trabajar en trascenderlos.
El cielo está
impaciente por derramar sus bendiciones sobre ti
Si supierais que ya sois dignos y merecedores de todo aquello que percibís
como algo lejano. Yo, que todo lo veo, me divierto al ver como el cielo desea derramar
sobre vosotros su gloria mientras vosotros lo rechazáis con una serie de
condicionamiento impuestos por la iglesia y la familia. Esos condicionamientos
dicen que no podréis recibir la abundancia y la felicidad si primero no cumplís
con estos o aquellos requerimientos externos.
Yo no estoy diciendo que una persona que esté totalmente identificada
con su ego esté preparada para asumir la abundancia. Pero el hecho de que una
persona no esté preparada no quiere decir que no sea digna. Tampoco digo que tenéis
que cumplir con los requisitos del ser humano perfecto que no existe. Simplemente
debéis estar dispuestos a mirar la viga en vuestro ojo, a dar un paso a la vez
y a prestar un servicio práctico a la vida. Eso, y aceptar lo que ya sois
–seres dignos- es suficiente para recibir el Reino de Dios, tanto a nivel espiritual
como material.
Pero, si continuáis pensando que de alguna manera vuestra felicidad
depende del cumplimiento de ciertas condiciones materiales, estaréis basando
vuestro sentido de felicidad en una falsa expectativa de vuestro ego. La
verdadera felicidad no requiere bienes materiales, pero una vez que encontráis
la verdadera felicidad –es decir, vuestra identidad Divina- los bienes
materiales llegarán uno tras otro sin ninguna dificultad. Eso sucederá porque
ya no estaréis apegados a ellos y no dependeréis de eso para ser felices.
Así es como funciona el universo. Dejad de pensar que sois seres
separados. Aceptad que ya sois el YO SOY. Es más, reconoced que siempre lo
fuiste, lo que sucede es que no estuvisteis dispuestos a reconocerlo antes. Si,
la fuente eterna de la felicidad siempre estuvo dentro de vosotros y vosotros
la rechazasteis por estar corriendo tras las chucherías que vuestro ego os ofrecía;
juguetes transitorios, placebos, dopajes, que os alejaban de la felicidad
eterna.
Mi concepto de
felicidad
Una ultima cosa, cuando hablo de “felicidad” no me refiero a la falsa
creencia de que de pronto ya no habrán más dificultades y problemas en vuestra
vida. Las dificultades siempre vendrán como un incentivo para asumir el reto y descubrir
la bendición que se esconde detrás. La dificultad siempre vendrá como un
Maestro para enseñarte una nueva lección que hará de ti un ser más
independiente, más integro.
Lo que quiero decir con “felicidad”, es que tendréis la conciencia lo
suficientemente centrada para afrontar las dificultades con otra perspectiva.
Que ya no os ahogareis en un vaso de agua sino que tendréis la madurez y la
visión para ver la luz al final del túnel.
Sabrás que Dios jamás permitiría que estuvierais en una situación donde
no pudierais hacer nada. Con cada encrucijada viene un manual de instrucciones
al respaldo. Lo único que tenéis que hacer es estar abiertos para reconocer el
manual. Para eso se necesita que tengáis un cierto nivel de conexión con el
Cristo interno y entonces podréis reconocer la salida. Esta llegará de
diferentes maneras, tal vez aparezca por inspiración divina, o la oigas de boca
de un amigo, o te llegue por cualquier medio que la divinidad use para ayudarte.
Te sello en el corazón de Dios, el corazón del amor, y te dejo una
sencilla oración. Si la hacéis despacio, interiorizando, saboreando y digiriendo
cada palabra, podréis abrir las puertas del cielo interno para que toda la
abundancia de Dios se manifieste en vuestras vidas -no mañana o en un año- sino
HOY.
Con amor,
El Morya YO SOY.
ORACION PARA RECIBIR
GRACIAS PADRE POR
ACEPTO
ACEPTO QUE NO TENGO QUE
HACER NADA PARA MERECERLA, PORQUE ME PERTENECE POR DERECHO PROPIO; PUES SOY UN(A)
HIJO(A) DEL AMOR.
REUNCIO A TODOS MIS
TEMORES Y AFIRMO QUE MI SENTIDO DE SEGURIDAD ES INTERNO, QUE PROVIENE DE MI
PRESENCIA YO SOY DENTRO DE MI.
RENUNCIO A CUALQUIER
FALSO SENTIDO DE SEGURIDAD QUE ESTÉ BASADO EN LAS COSAS DE ESTE MUNDO.
YO SOY UNA EXTENSION
DEL DIOS QUE CREÓ EL UNIVERSO, POR TANTO SOY UNO CON EL TODO Y TENGO ACCESO A
TODA
YO SOY UNO CON DIOS,
SOY INTEGRO, SOY COMPLETO Y TENGO DENTRO DE MI TODO LO QUE NECESITO PARA SER
FELIZ.
ACEPTO
GRACIAS PADRE POR SER
COMO ERES -DENTRO DE MÍ.
AMEN.
* Recomendamos leer el libro: Las 7 claves para el despertar espiritual