Servid con la conciencia de que vosotros no sois los hacedores

 

Un mensaje de El Morya

 

Nota: este dictado fue entregado el domingo 4 de noviembre durante el retiro “Viviendo el Amor Incondicional” que se llevó a cabo en la ciudad de Bogotá (Colombia). El dictado se entregó a través de Walter Javier Velásquez. Las fotografías corresponden a los niños de la fundación Caridad. Para más información vea: www.fundacioncaridad.org

 

¡YO SOY ESE YO SOY Siendo El Morya, la Voluntad de Dios en acción! Teméis ayudar porque creéis que cuando tomáis de lo que tenéis para ayudar a otros lo perdéis?. Pues bien amados, desconocéis las leyes espirituales que dicen que es al Dar como recibís. Si dais con temor -porque creéis que estáis perdiendo lo que dais- es porque estáis dando desde el ego. Pero cuando dais con amor, desde el corazón, desde el Amor Incondicional; entonces dais con alegría sabiendo que en algún momento eso que dais regresará multiplicado a vosotros por el amor que ponéis en lo que hacéis. Porque no se trata de cuanto dais, sino de cuanto amor ponéis en lo que dais.

 

Hay personas que han tomado el servicio como una exigencia para subir a Dios. Ellos sirven únicamente para cumplir un requisito externo más, sirven para ser alabados por los hombres, para ser glorificados. Esa forma de servicio es muy equivocada. Amados míos, si vais a servir, hacedlo desde el corazón. Hacedlo con vuestro amor incondicional y no esperéis nada a cambio. No esperéis ni siquiera que Dios multiplique vuestros esfuerzos.

 

Ahora que habéis iniciado esta obra de ayudar a los demás; os digo lo que le dije a Teresa en sus inicios, cuando estaba en Calcuta... Hubo un momento en que ella vio la magnitud de la obra que estaba haciendo, vio que estaba multiplicando los talentos al ayudar a mucha gente. Por un momento ella, y otras hermanas que le colaboraban, empezaron a creer que eran personas muy buenas e importantes por el hecho del servicio que estaban presentando.

 

 

Bienamados, esa es otra de las máscaras del ego. Servid con la conciencia de que vosotros no sois los hacedores. Vosotros no sois los que estáis haciendo el servicio como tal, simplemente sois canales, instrumentos de un amor más grande, de un amor que no habéis comprendido; del cual solo habéis conocido una pequeña fracción. Es un amor que trasciende toda comprensión de vuestra mente humana.

 

Cuando sirváis, no creáis que sois vosotros los que estáis dando, es Dios trabajando a través de vosotros para elevar a otra parte de Dios que está dormida en la dualidad. Porque cada una de las personas que veis en la calle mendigando para consumir droga o cualquier sustancia psicoactiva son Dios mismo en encarnación. Es Dios quien está disfrazado, es Dios quien se ha puesto una máscara para probaros; es Dios en potencia, esperando que otra parte de Dios que haya caminado más en el sendero de auto-conocimiento en Dios, la ayude y le tienda la mano.

 

Amado míos de eso se trata la unidad; reconocer que todos sois Uno. Cuando le negáis la ayuda a alguien estáis negándole a Dios la ayuda. Como dijo Santiago:

 

14 Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fé salvarle?

 

15 Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día,

 

16 y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?

 

17 Así también la fé, si no tiene obras, es muerta en sí misma.

 

(Santiago capitulo 2)

 

Os traigo a colación estas palabras para que entendáis que el sendero debe ser integral. Lo contrario de esto sería dedicaros a servir a los demás sin buscar la relación con Dios y la sanación de vuestra psicología. Entonces os terminarías convirtiendo en humanistas científicos, y el humanismo científico no representa la conciencia de Dios.

 

 

Los humanistas científicos son aquellos que sirven por algún motivo –que en el fondo puede ser bueno- pero que no buscan la conexión con Dios, por tanto no le están brindando a las almas el potencial más elevado del servicio que es hacerlos libres, ¡Libres en Dios! ¡Que descubran sus talentos!, ¡Que desarrollen su creatividad!, ¡Que desarrollen sus propias fuentes de abundancia y se hagan libres!

 

Si vais a servir para crear codependencia, entonces habréis fallado. Amados míos, si vais a servir que sea para convertir a las personas en seres libres en Dios. Y no creáis que sois vosotros quienes convertiréis a esas personas en seres libres. Sabed que es Dios, el Espíritu Santo, trabajando a través de vosotros quien puede hacer esa labor. Os digo que el éxito de la misión de Teresa radicó únicamente en que ella comprendió que no era la hacedora. Ella sabía que era simplemente un lapicito en la mano de Dios, el cual quería escribir una carta de amor y enviarla al mundo.

 

Ella sabia que era un ejemplo a seguir, pero eso no hizo que se enorgulleciera y se creyera superior a otros. Si creéis que sois mejores que los demás porque estáis sirviendo entonces habréis caído en otra de las facetas del ego humano. No sois superiores ni sois inferiores. Si servís que sea porque creéis que sois Uno, porque eso es lo que sois realmente: un solo corazón, una sola presencia, un solo Ser sobre el planeta tierra.

 

Así que cuando ayudéis a otros no creáis que les estáis haciendo un favor. No creáis que le estáis librando de algo terrible, porque esa actitud tiene mucho de ego. Cuando sirváis a otros hacedlo con la conciencia suprema de que os estáis sirviendo a vosotros mismos, porque en la conciencia divina no existe “el otro”, no existe el “tu” o el “yo”. Solamente existe el sentido de Unidad. Así que cuando sirváis a otros hacedlo con la conciencia de que estáis sirviendo al todo del cual sois una parte, y por lo tanto os estáis beneficiando también de ese servicio.

 

 

 

Establezco la Llama de la Voluntad de Dios en vuestros corazones. El mismo ímpetu de esa llama que coloqué en el corazón de Teresa cuando decidió cumplir su labor. Os digo amados, que Teresa tenia muy poco karma por consumir en esa ultima encarnación. Ella bien podría haber decidido encarnar como un monje solitario en las cuevas de los Himalayas y dedicarse toda una vida a meditar y a dar mantras para ascender. Pero ella no tomó atajos, ella tomó el camino más difícil que era el camino de renunciar a su propia identidad egoica para darse a los demás. Ella decidió venir a la tierra –no par ser un espectador- sino para ser parte de la solución.

 

Ella realmente estableció un ejemplo de servicio en este planeta. Dejadla entrar en vuestros corazones y permitid que esa llama del Amor Servicial encarne en vosotros.