Vivid el Amor Incondicional

 

Un mensaje de la Presencia del Amor Incondicional

 

Nota: este dictado fue entregado el domingo cuatro de noviembre de 2007 durante el retiro “Viviendo el Amor Incondicional” que se llevó a cabo en la ciudad de Bogotá (Colombia). El dictado fue entregado a través de Walter Javier Velásquez. Las fotografías fueron tomadas por Walter Velásquez y Hugo Delgado en la ruta Bogotá-Manizales.

 

Via Bogotá-Manizales Nov 2007 (15).JPG

 

Purificad vuestro sentido del amor

 

YO SOY ESE YO SOY Siendo Uno en el corazón de Dios. YO SOY la Presencia del Amor Incondicional. Sentid el amor que estoy depositando dentro de cada uno de vosotros en este instante. Respirad ese amor y permitid que sea absorbido por cada una de las células de vuestro cuerpo, que sea absorbido por vuestra psique, por vuestra mente y en todo vuestro ser.

 

Si no estáis dispuestos a reconocer que sois dignos y a aceptar el Amor Incondicional de Dios por vosotros, entonces, ¿Cómo podéis creer que vais a servir al mundo y que vais a dar amor? Amados míos, vuestro Maestro, al cual conocéis como “El Salvador” os dijo en una ocasión: “Amad al prójimo como a ti mismo”. Esto tiene un significado profundo, y es que si primero no habéis aprendido a amaros a vosotros mismos, ¿Qué clase de amor podréis dar al prójimo?, ¿No es acaso un amor hipócrita, o tal vez un amor mezquino, o esa clase de amor que genera codependencia?

 

Porque si amáis a una persona hasta la saciedad, ya sea vuestra esposa, esposo, o a cualquier persona de vuestra familia o de la calle; y si la amáis tanto y le dais tanto amor que os convertís en un esclavo de esa persona y cumplís automáticamente todos sus deseos, entonces no estaréis dando el amor que sana, sino el amor que genera codependencia. Eso hará que la otra persona, o bien se convierta en un co-dependiente de vosotros, o bien se aproveche de vuestro amor para maltrataros.

 

Ese es un amor que no está calificado con la Sabiduría y el Poder de Dios. Es por eso que fracasáis una y otra vez en vuestras relaciones de pareja. Os divorciáis en repetidas ocasiones y de repente caéis en una nueva situación donde encontráis a una pareja que creéis que os va a dar todo lo que necesitabais. Luego os dais cuenta que el ciclo se repite una y otra vez de la misma manera.

 

Via Bogotá-Manizales Nov 2007 (57).JPG

 

Aceptad el amor incondicional de Dios

 

Amados míos, hasta que no comprendáis que es aceptando el amor de Dios por vosotros que podréis ser íntegros y eficientes para dar amor a los demás realmente no podréis avanzar en el sendero. Y, ¿Por qué Dios tendría que amaros? Pues os ama porque sois sus hijos. Para recibir su amor –escuchad bien- no tenéis que cumplir ningún requisito externo, no tenéis que cumplir los estándares del ser humano perfecto que os ha impuesto una religión hipócrita basada en la falsedad de la conciencia humana.

 

Existen cantidades de religiones creadas por líderes que fingen ser perfectos y sostenidas por seguidores que creen que sus líderes son seres humanos perfectos y que por tanto, solo el líder es digno del amor de Dios -por ser “perfecto”. Ellos no se creen dignos puesto que no alcanzan esos falsos estándares de perfección que buscan. Pues bien amados míos, estoy aquí para miraros a los ojos y deciros: Dios os ama en este momento tal cual sois, con vuestro ego, con los bloqueos de vuestra psicología, con los errores que hayáis cometido ayer.

 

Amados, a Dios no le importan los errores del ayer, porque Dios no es un Dios del pasado, Dios vive en el presente, en el eterno Ahora, y es solamente en ese punto donde le conoceréis. Él no esta interesado por las cosas que hicisteis o dejasteis de hacer ayer, o hace un año, o en encarnaciones previas. Amados míos, lo único que a Él le importa es: quienes sois vosotros en este momento. Y, ¿Quiénes sois vosotros? Sois quienes creéis que sois.

 

Sois lo que pensáis

 

Así que si creéis que sois la victima, que el universo está en vuestra contra y que todas las personas quieren atacaros y destruiros… eso seréis amados míos. Pero si creéis que sois una Hija o un Hijo de Dios, digno, que merece el Reino de Dios, que merece la felicidad, que merece el amor y la abundancia… eso seréis amados míos.

 

En lo que pensáis, en eso os convertís. Esa es una enseñanza muy antigua que se ha dado en el planeta tierra hace miles de años. Aunque ya la conocíais y la habéis leído en libros y la habéis escuchado de la boca de gurús, estoy aquí par deciros que no la habéis puesto en práctica. Aun en el fondo de vuestra alma hay un sentido de ser indigno, de no ser merecedor y un sentido de culpabilidad por las cosas que hicisteis o dejasteis de hacer en el pasado.

 

Esa fue la primera prueba por que tuvo que pasar este mensajero. Si hay una razón por la cual está hablando hoy ante vosotros, es porque él aceptó que a pesar de sus errores era digno del amor incondicional de Dios. Si para escoger un mensajero esculcáramos en los anales del pasado, calificáramos, sumáramos y restáramos los errores, os digo que la persona menos indicada para ser mensajero seria aquel a través del cual estoy hablando.

 

Amados, si él es digno a pesar de todo lo que ha hecho y dejado de hacer, ¿Por qué no vais a creer que sois dignos vosotros? Si estoy hablando a través de él no es porque tenga una cualidad especial o alguna clase de marca que lo identifique como un “elegido” escogido por Dios desde el principio. Si hablo a través de él es únicamente por la sencilla razón de que decidió aceptar que era digno y merecedor. Él decidió soltar el pasado.

 

 

 

 

El significado del perdón

 

Amados míos, el sendero del perdón es muy diferente de lo que vosotros creéis. Pensáis que debéis orar de rodillas a un Dios en el cielo pidiendo perdón por los errores del pasado. Pues bien amados, eso es una mentira inventada por la iglesia. Dios no necesita perdonar porque Él no guarda ningún rencor contra nadie. El único ser que necesita perdonar es aquel que odia. El sendero del perdón consiste en perdonaros a vosotros mismos, liberaros de la culpa y preguntarle al Señor que es lo que debéis hacer ahora para dar el siguiente paso hacia delante –o más bien yo diría-hacia adentro de vosotros mismos.

 

Amaos a vosotros mismos

 

Experimentad ese amor incondicional que tiene Dios por cada criatura y por cada uno de vosotros. Sentid ese amor y vividlo. Así que antes de lanzaros a ayudar al mundo, ayudaos a vosotros mismos. La primera Caridad que debéis practicar es para con vosotros, la primera compasión es para con vosotros. ¿Y cómo podéis hacer Caridad con vosotros mismos?, pues bien, empezad aceptándoos tal como sois en este momento.

 

Miraos al espejo y reconoced las arrugas de vuestro cuerpo físico, las canas o aquello que no os gusta, y decid: “Yo me amo tal como soy porque Dios me ama tal como soy”. Empezad con esa aceptación de vosotros mismos, empezad a amaros. Daos regalos a vosotros mismos, compraos aquello que siempre soñasteis. Eso elevará realmente vuestro nivel de amor propio y empezará a desarrollar una sanación interna que solo vosotros os podréis dar.

 

En una ocasión, la Madre Maria -a través de este mensajero- le envió amor incondicional a una persona que lo necesitaba. La Madre le permitió observar como el amor rebotaba en las células de esa persona. Ella no podía aceptar el amor de la Madre Divina puesto que no se amaba a sí misma. Así sucede con vosotros, no podéis aceptar el amor de Dios y no podéis recibir toda la intensidad de Luz que estoy entregando en este momento en Bogotá  y para el mundo entero, simplemente porque no os podéis amar a vosotros mismos completamente.

 

Algunos habéis dado pasos importantes en el sendero de amaros a vosotros mismos, pero la mayoría todavía estáis “crudos” en ese aspecto. Analizad vuestra psicología y mirad cual es el siguiente paso que debéis tomar para iniciar esta labor. Solo entonces podréis cumplir la frase de Jesús en toda su comprensión. “Amad al prójimo como a ti mismo”. Ese “ti mismo” es el Ser que habéis rechazado en algún momento de vuestras vidas. Hasta que no sintáis amor incondicional por ese “ti mismo” no podréis pasar al siguiente nivel de amar al prójimo. Entonces vuestro amor al prójimo será tan desequilibrado que podrá causar un daño mayor para vosotros mismos e incluso para otros.