El amor que sana, el amor que daña 
 

Una carta de Babaji a los miembros de la Fundación Caridad.

Esta carta se puede aplicar a todas las organizaciones sociales y a las familias. 

Nota: este dictado fue entregado el 25 de agosto de 2008 a través de Walter Javier Velásquez. 

Amados, estoy seriamente preocupado, puesto que he observado un serio desequilibrio en la forma de dar amor a los niños de la Fundación. 

A ustedes se les ha dicho que el amor es la fuerza más poderosa para sanar y curar las heridas de las personas, pero cuando este amor se desequilibra puede empezar a causar mucho más daño. El amor debe ser un todo, y no puede curar  a unos mientras causa heridas en otros. 

Ciertamente ustedes no tenían experiencia en dar amor, y empezar ha hacerlo ha sido un gran paso en el cual era natural que cometieran errores. Pero en el proceso se han pasado a un extremo de la dualidad en el cual están empezando a causar heridas. Digo esto para que tomen medidas antes de que esas heridas se profundicen aun más. 

La naturaleza exacta de mi amor es que es incondicional, universal y ecuánime ante todo. Cuando el amor no posee estas tres cualidades, empieza a generar daños en el alma de las personas. 

Ahora, ustedes se han ofrecido a ser padre de los que no tiene padre, madre de los que no tiene madre, hermano o hermana de los que no tiene hermanos. Este es un trabajo delicado y debe llevarse a cabo con precisión quirúrgica, de otro modo, podría generar nuevas decepciones y heridas en los niños. 

Todos los niños de la fundación necesitan amor, sin embargo hay un grupo grande que, por carecer de padre o madre, tienen dañada su capacidad de amar o sentirse amados. Un buen número de los niños han sufrido abandono de algún progenitor creándose así un vacío en sus almas. Ustedes tienen en parte la misión de llenar ese vacío, y lo están haciendo sumamente mal. Están dirigiendo el 90% de su amor a una sola familia, mientras los demás solo están recibiendo las migajas. 

Esto genera un daño doble:  

 

Es muy cierto que ustedes se ofrecieron a hacer esta misión, y en nombre de la Huestes Ascendidas les agradecemos infinitamente por trabajar en los niños. Pero nuestro apoyo está condicionado: tienen que hacerlo bien.  

La Madre María está preocupada porque están descuidando a niños que también necesitan mucho amor. Ustedes son sus manos y sus pies en la fundación, ella necesita que usen esas manos para abrazar y dar atención a todos los que lo necesitan. 

Ciertamente ha habido una gran sanación en los niños a los que les han dedicado la mayoría de su esfuerzo. Pero llegado al punto de la sanación, se están pasando al otro extremo y están empezando ha hacerles daño. Aunque ellos estén muy muy pequeños tiene un ego, y este les está diciendo que ellos son mejores que los otros niños. El problema de eso es que, cuando ustedes decidan enfocar su amor en otros niños que lo necesiten, estos no lo van a aceptar, sus egos no van a querer soltar la satisfacción que produce ser el centro de atención y van a empezar a crear tretas para hacer daño a los niños que luego reciban el amor. 

¿Cuál es mi visión de todo esto?  

Me gustaría ver como ustedes se enfocan sobretodo en los niños que no tienen padre o madre y les dedican su amor. Pero deben hacerlo de manera equilibrada, no dando a unos más que a otros. Es cierto que algunos necesitarán dosis extra de amor, pero ese amor extra no debe sobrepasar los límites del balance.  

Los niños deber ver claramente que reciben amor de ustedes porque son dignos de él (eso sana su autoestima), pero al mismo tiempo deben tener claro que son igualmente dignos de ese amor que todos los demás que lo necesitan. Todos los niños que no tienen padre o madre –quiéranlo o no- ven esa figura en ustedes. Si fueras un niño, no te gustaría que tu padre amara más a uno de tus hermanos que a ti.  

Quiero darle un ejemplo puntual: si cargas a un niño, y otro está a tu lado suplicando que lo cargues, y tú lo ignoras, eso genera una herida inmediata en su alma. Puede que después lo cargues de malagana, entonces el niño sentirá esa ausencia de amor. Ustedes se han ofrecido a esta misión para curar heridas, no para crearlas.  

Es hora de que echen una mirada objetiva al trabajo y pasen del amor exclusivista al amor Universal. Cuando hablo de esto me refiero espacialmente a los niños que están en el comedor y a algunos otros que también necesitan.  

Si van a servir deben hacerlo con CALIDAD, con ECUANIMIDAD y con RESPONSABILIDAD. Puede que estos niños que han recibido la mayor parte de su amor lo necesitan porque no tienen padre, pero otros no tienen padre ni madre también.  

Sean ecuánimes y aprenderán a amar, sean selectivos y aprenderán a dañar. 

Dios los Bendice en su trabajo, estaré dispuesto a ser un punto de referencia –junto con la Madre María- en el tema de dar amor, cuando lo crean necesario.