¡La Sangha del Buda
ha vuelto a nacer hoy!
Gautama Buda y Babaji (1)
Comentario: antes del
dictado los asistentes salieron a hablar públicamente de los bloqueos
psicológicos y defectos humanos que no han resuelto. El ambiente se
llenó de mucho amor y comprensión. Lagrimas brotaron de las personas
significando la gran sanación de las almas que se estaba llevando a
cabo. Realmente fue un momento maravilloso donde sentíamos la presencia
del Buda y la presencia del amor en los corazones de los asistentes.
Nota: este dictado fue entregado el domingo 17 de agosto de 2008 a través de Walter Javier Velásquez, durante el “Retiro de verano 2008” de la Misión Shangra-la para Suramérica. Este evento se llevó a cabo del 16 al 18 de agosto en la vereda San Joaquín, municipio del Tambo, Cauca, Colombia.
Parte IX
¡Babaji YO SOY! y he
venido hoy en el Espíritu de la Comunidad. Comunidad: Común-Unidad,
la Unión Común; ¿De quienes?: Hombres y mujeres, extensiones de Dios
unidos en la Llama del Amor Incondicional para la sanación de las almas
y para la integridad del Espíritu. En esa integridad puedes decir:
Yo y mi Dios Padre-Madre
somos Uno (x3)
Amados míos, los felicito
en verdad. Felicito a su Espíritu, ya que el ego no puede ser felicitado
en este caso porque ha sido expuesto. ¡Ha nacido la Comunidad! Gautama
Buda dice a través mío:
¡La Sangha (2) del Buda
ha vuelto a ser establecida oficialmente en América hoy!
(Ovación de 14 segundos)
Mientras
estén en la Tierra siempre habrá ego
Recuerdo a los monjes
y monjas de antaño, entre los cuales me encontraba yo, discípulo del
gran Gautama; al cual considerábamos muchas veces como un Dios y muchas
veces como un hombre. Gautama, a pesar de haber alcanzado su iluminación,
en ocasiones caminaba a nuestro lado y se nos presentaba actuando como
un niño, como un soberbio, o como un orgulloso. Entonces nos confundíamos
y decíamos: “Ah, ese Gautama –el Buda- está actuando para ponernos
a prueba”. Pues bien, él siempre estaba presto a reconocer que no
fingía, que era un fragmento de su ego que permanecía vivo. Sí, aún
siendo el Buda, una parte de su ego permanecía.
Esa es la ceniza del
dragón que no se consume sino hasta el último instante del ritual
de la ascensión en la luz, cuando nosotros los seres espirituales nos
unimos al cuerpo de Dios soltando la atadura terrenal. Amados, mientras
tengamos un cuerpo puesto en esta tierra, mientras estemos pisando este
planeta –sin importar cuan alto sea el grado de iluminación que hayamos
alcanzado- siempre habrá esa ceniza del dragón, ese residuo del ego
humano presente.
Ese residuo del ego estuvo
en Jesucristo durante su vida y hasta el ultimo momento en la cruz,
cuando su ego, -hablando a través de su hermosa boca, de su cuerpo
que había sido atravesado por una lanza y golpeado muchas veces- dijo:
“Padre, ¿Por qué me has abandonado?”. Expirando así el ultimo
aliento de la conciencia mortal, de la idea de estar separado de Dios.
Amados míos, así mismo
yo, Babaji ¡y yo! Gautama Buda, caminamos por la tierra –después
de haber alcanzado un alto grado de iluminación- expresando ciertos
aspectos del ego. Así sucedió con muchos profetas de la antigüedad,
con Maestros y Mensajeros que han venido a la tierra. Personas que como
Pablo, que siempre tenían un aguijón en la carne (3) que no les dejaba
ver completamente a Dios. Ese aguijón el la carne del cual hablaba
Pablo era su ego humano.
Ese aguijón en la carne
estuvo en Saint Germain en su última encarnación como Francis Bacon,
ese aguijón en la carne estuvo en Morya Khan, ese aguijón en la carne
lo tuvo Babaji; ese aguijón en la carne estuvo en Mark Prophet, Helena
Roerich y todos los santos, Maestros y Mensajeros de todas las épocas.
Así que amados, no se
avergüencen de tener ese aguijón en la carne. Dejen ya de esconderlo.
No caminen más con esas túnicas blancas de hipocresía que solo sirven
para ocultarlo. Más bien muéstrenlo a sus compañeros. Muestren sus
heridas.
La Sangha ha nacido
hoy
Así que Yo, Gautama
Buda, personalmente digo: La Comunidad, la Sangha del Buda, ha sido
restituida en América este día. Hemos venido para el establecimiento
de la verdadera comunidad y esta es una Llama de Amor Incondicional.
Yo recuerdo como los
monjes y monjas salían durante el día a predicar la enseñanza de
la Unidad a los campesinos, caminaban con sus cuencos recogiendo limosnas
para la obra de expansión de la enseñanza del Buda. Ellos esperaban
con felicidad que llegara la noche y se encendiera la hoguera. Ese era
el momento esperado por todos porque cada uno se sentaba alrededor del
fuego y exponía su ego para arrojarlo a la Llama de la conciencia Búdica.
Aquello que sucedía
en esa época dorada es lo que ha venido ocurriendo durante este retiro:
extensiones de Dios, Seres, Hombres y mujeres que saben que son Dios
encarnado en la Tierra, saben que son Dios que ha venido a experimentar
y que en ese proceso de experimentar crearon un ego. Un ser que es irreal,
un ser que es anticristo en naturaleza, un ser que detesta estar expuesto.
Amados, la victoria más
grande que puede tener el ego es permanecer escondido. De esa forma
puede controlarlos. Ustedes vienen a los retiros y asisten a los servicios
espirituales de sus grupos con la máscara hipócrita del santurrón,
con la máscara hipócrita de la santurrona que finge ante todos que
todo está bien. Pero sin embargo llevan un funeral en su corazón.
El ego es feliz portando todas esas máscaras y disfraces. El ego es
feliz utilizando los maquillajes de Helena Rubinstein y Max Factor.
El ego es feliz expresando toda esa hipocresía que en verdad es una
traición contra el Espíritu de la honestidad, contra el Espíritu
de la Comunidad que YO SOY.
Amados míos, no se imaginan
como se siente de feliz su ego cuando llegan a un retiro y se sientan
a dar rosarios y a escuchar conferencias. Amados, el ego puede aprender
de memoria todas las sagradas escrituras –desde los Vedas, los Sutras,
el Corán y la Biblia- y recitarlas verso a verso, sabiendo donde se
encuentra cada palabra. El ego puede memorizar las enseñanzas de todas
las dispensaciones anteriores. El ego puede aprender de memoria la teoría
de que es Uno con Dios. El ego siempre puede estar meditando, mantralizando,
enseñando y bendiciendo. Pero ese ego siempre tendrá el control de
sus vidas por una única razón: ¡Está oculto! ¡Está escondido detrás
de una sonrisa socarrona e hipócrita, detrás de ese santurrón que
se sienta ahí!
Quítense la máscara
de santurrón. Yo no necesito santurrones en mi Comunidad. Yo no necesito
hipocresía. Libérense de la máscara amados. Si se muestran ante mí
con todos los aspectos de su ego y de la conciencia humana, Yo Gautama
el Buda, no voy a estar aquí para enjuiciarte ni para criticarte o
regañarte. Yo, Gautama el Buda, Uno con la Madre Divina, estoy aquí
para decirte: Te amo incondicionalmente sin importar lo que hayas hecho
o dejado de hacer.
No importa cuan terribles
creas que son las cosas que has hecho, Yo te amo incondicionalmente
y te seguiré amando aunque me des la espalda. Incluso como lo expresó
un hermano aquí presente que hizo un acto en contra de sí mismo para
retar a los Maestros. Antes de hacerlo, en el momento que lo hacías,
y después de hacerlo; Yo te seguí amando incondicionalmente porque
YO SOY Gautama el Buda, soy Uno en Dios y solo vivo en la conciencia
del Amor Incondicional que YO SOY.
A estas personas que
valientemente se han parado a exponer sus egos frente a otros –Yo
que lo viví en la carne sé que no es fácil- les digo: Bienvenidos
a la Sangha del Buda. Bienvenidos a la verdadera Comunidad del Espíritu
Santo que será el foco para la sanación de decenas de miles de personas
en la Era de Acuario en este hemisferio de sur, centro, norte América
y todo el mundo de habla hispana, al cual llegarán las Palabras dadas
a través de este Mensajero.
Mantengan la Llama
de la Comunidad ardiendo
Amados míos, consumado
está. La Comunidad se ha restituido, su Llama se ha encendido nuevamente.
Traigan todos esos tizones que estaban tibios, traigan toda la leña
y encienda el fuego y manténganlo ardiendo en sus corazones. La Llama
de la Comunidad no es algo que se enciende y se queda encendido eternamente
por sí sola. Cada vez que se reúnan tienen que estar arrojando cosas
en ella para que se alimente y siga viva. Si ustedes se siguen reuniendo
y dejan de exponer el ego y arrojarlo a la Llama, esta se extinguirá
en algún momento. Si eso sucede, tendrán que trabajar mucho para ganarse
una dispensación que haga que la Llama de la Comunidad se establezca
de nuevo en la Tierra.
Amados, ¡A luchar por
esa Llama! ¡A amar esa Llama! y para amarla deben hacer aquello que
Jesús siempre pedía a aquellos que querían seguirlo: “Niégate
a ti mismo, toma tu cruz y sígueme”. Negarse a si mismo significa
dejar de identificarse con el ego, y para dejar de identificarte con
el ego tienes que exponerlo públicamente ante los hermanos y hermanos
de la Sangha y arrojarlo a la Llama.
Hace un momento decía
que el ego tiene poder completo cuando permanece oculto. Aunque haga
todos los rituales y asista a todos los retiros permanecerá en control
desde la sombra. Amados, cuando el ego es expuesto pierde poder y control
puesto que él no está acostumbrado a permanecer expuesto en público.
¡Así que este es el primer paso de la muerte del ego!
Mueran en el ego. Mueran
en el ego. Recuerden las palabras de la santa ascendida que hoy también
me acompaña en esta mañana de verano, Teresa de Ávila:
Mi vida vive muriendo
si viviese moriría
y tan alta vida espero
que muero porque
no muero.
Esa es la muerte del
ego que se inicia en el preciso instante en que lo reconoces, lo expones
y lo arrojas a la Llama de la Comunidad que Yo, Gautama Buda, establezco
en sus corazones.
Para que esta Llama arda
debe haber ciertos requisitos. El primero es que dos o más deben reunirse.
Jesús dijo: “Donde dos o más se reúnan en mi nombre estaré yo”,
pero no basta con que se reúnan, se necesita que de aquellos que se
reúnan, al menos dos estén en la Llama de la Comunidad, estén expresando
la honestidad y la capacidad de exponer sus egos. No se trata de reunirse
de manera mecánica, se trata de reunirse en Comunión.
Este primer requisito
se resume así: “Donde dos o más se reúnan en Comunión, allí estaré
yo, en la Llama de la Comunidad, listo para recibir y transmutar los
aspectos de su ego que expongan y devolverles a cambio toda la ternura
de mi amor incondicional”. Porque yo, el Buda, también soy una Madre.
Fui una Madre para los miles de discípulos que tuve en la Tierra cuando
estuve encarnado como Siddhartha Gautama y hoy soy una Madre para todos
ustedes.
Sin embargo, algunos
no me han querido aceptar como su Madre o Padre. Solo aquellos que han
venido desde muy lejos y han tenido la fortaleza de exponer sus egos,
me han abierto el corazón y me han aceptado como su Padre-Madre. De
esta manera les puedo decir: Bienvenidos al corazón de la Madre, al
UNO. Bienvenidos a la Comunidad del Buda Gautama, que es la misma Comunidad
de Krishna, de Jesús el Cristo, de Gurú Nanák, de Ra-Mu y de todos
los santos y santas de oriente y occidente de todas las eras que han
ascendido y son UNO en el corazón de Dios. Un solo Espíritu, una sola
Fraternidad, una sola Hermandad: el corazón de la Hermandad de las
Huestes Ascendidas.
Amados míos YO SOY el
Buda y digo en esa Llama de la Comunidad: conozcan esa Llama y denle
una nueva dimensión en la Era de Acuario al sendero Óctuple (4) y
a las Cuatro Nobles Verdades (5). Denle esa dimensión acuariana a esta
Enseñanza, entonces podrán llegar a miles y millones a través del
camino de la Budeidad.
El camino de la Budeidad
es el camino de Ser el YO SOY. Y para Ser el YO SOY tienes que soltar
el falso ser que crees que eres. Y para soltar el falso ser que crees
que eres (el ego), tienes que exponerlo y reconocerlo. Ahí inicia el
proceso de sanación.
Siendo íntegros en
cada aspecto de la vida
Solo puedes tener integridad
espiritual cuando te muestras en la Comunidad como eres en la intimidad
de tu casa. Si en tu casa eres oscuridad y en la Comunidad eres luz
quiere decir que hay una dualidad en tu vida, hay una dicotomía del
ego, hay una división en tu psique. Jesús advirtió que ningún reino
dividido contra si mismo puede triunfar. ¡Así que suelten esas divisiones!
suelten esas barreras que les dicen que en la Comunidad espiritual son
uno y que en la intimidad de sus vidas pueden actuar de manera diferente.
Ven al corazón del Buda,
al corazón de la Madre que YO SOY y muéstrate aquí como eres en tu
casa. Muéstrate aquí como eres en tu intimidad. Sólo cuando haces
eso puedes vivir en la verdadera Comunidad del Buda. Suelta ya esa máscara
de la hipocresía. Reconoce que eres Dios y arroja ese ego que es el
ser que tú no eres. Suéltalo y entrégalo para que pueda morir. El
ego jamás morirá mientras permanezca oculto en las grutas de la psiquis
humana, en la profundidad del inconciente y en las programaciones sistemáticas
que hay en el subconsciente.
La primera regla de
la comunidad
Suelta todo eso, desatranca
tu alma. Suelta ese tapón que hay en la garganta y di lo que tengas
que decir, exponlo ante nosotros que somos la Hermandad del Buda. Somos
la Sangha, la Comunidad de la Era de Acuario que en cierto nivel es
conocida como Egóicos Anónimos (E.A.). Es decir, un grupo de personas
que reconocen que tienen un ego pero que permanecen anónimos porque
la primera regla de la Comunidad es la discreción.
Esta regla consiste en
guardar para el corazón todo lo que oigas dentro de la Esfera de la
Unidad (la Comunidad). Cuando hay discreción, amor y respeto por el
hermano, este se siente capaz de expresarse sin miedo a la crítica,
la condenación y el juicio; que son las tres armas letales que han
destruido todas las comunidades a lo largo de la Tierra.
Amados, puedo decirte
que la Comunidad del Buda que establecí hace más de dos mil años
fue destruida. El budismo que existe hoy en sus diferentes ramificaciones
(Mahayana, Hinayana, Vajrayana) no representa siquiera un fragmento
de la verdadera Comunidad. Si quieren saber qué fue lo que hizo que
esa Llama de Comunidad que establecí se extinguiera, te lo diré en
una sola palabra: chisme. Eso ha hecho destruir comunidades enteras
–desde Camelot hasta las comunidades de los primeros cristianos- por
medio de la rivalidad, el chisme y la crítica contra el hermano.
¿Quieren ustedes que
la Comunidad que hoy hemos establecido en la dispensación de Acuario
se extinga y se destruya mañana?
(El publico responde:
“No”)
Entonces suelten el chisme,
la crítica y no comenten nada de lo que escuchen cuando sus hermanos
se exponen –a menos que al comentarlo pueda resultar algo constructivo-.
No hablen nada que resulte dañino y destruya la confianza de sus hermanos
y hermanas.
Amados, Yo confío en
ustedes, confíen ustedes en mí porque me comprometo a sostener la
Llama encendida y ustedes se deben comprometer a sostener la capacidad
de ser honestos, discretos y amar incondicionalmente a todas las personas.
Me retiro en los fuegos
de la Llama de la Comunidad, pero permanezco presente en sus corazones
durante las actividades del día. ¡Que esta Llama arda y que sea llevada
al Higuerón, al Marqués, a Cali, Santa Rosa de Cabal, a Roldanillo,
a Bogotá y a todos los sitios donde hay devotos de mi amor! Que sea
esparcida por Suramérica, Centroamérica y el mundo entero. Que se
establezcan verdaderas comunidades espirituales donde las personas puedan
ser sanadas por medio del Amor.
El Amor YO SOY, el Buda
YO SOY, OM.
Notas:
(1)
Los seres ascendidos son UNO en esencia, son un solo cuerpo en el que
no hay divisiones. En este dictado podemos ver como los Maestros en
un momento parecen separados, luego se unen en un solo Ser para luego
mostrar de nuevo sus Llamas individuales.
(2) Sangha, comunidad monástica budista, instituida en la antigüedad por el mismo Buda. Es la institución central del budismo primitivo, ya que en esta religión, a diferencia de lo que ocurre en el cristianismo, no existe un sacerdocio secular. Constituye, junto con la figura de Buda y sus enseñanzas, el dharma, el triple refugio contra el sufrimiento (dukkha) ligado a la existencia. Los miembros de la antigua sangha se preocupaban sobre todo de conseguir su propia iluminación.
Los primeros clérigos sangha fueron los cinco compañeros de Buda que habían practicado el ascetismo con él y a los que habló después de conseguir la iluminación. Tras el sermón de Benarés, fueron ordenados como monjes o bhikkus. Durante los meses siguientes la comunidad aumentó hasta 60 personas. Se les llamó arat (elegidos). Su maestro los envió por todas partes con el encargo de propagar la nueva enseñanza. Buda también viajó de ciudad en ciudad con idéntico propósito. Los edificios y tierras donadas por los devotos ricos sentaron las bases de las primeras congregaciones estables. A instancia de algunos seguidores, Buda abrió la orden a las mujeres. En sus primeros tiempos, los bhikkus eran mendigos itinerantes que llevaban las cabezas rapadas y túnicas sin costuras de color naranja, pero los rigores de la estación lluviosa los determinaron a construir refugios permanentes. Por lo común, vivían separados en chozas, y una vez cada 15 días, en noches de luna nueva y luna llena, se juntaban en el uposatha para recitar preces, testificar su constancia y confesar en público sus debilidades. El VinayaPitaka, que forma parte del canon básico de la enseñanza budista, Tripitaka, estableció las reglas de vida de los bhikkus. Pese a la paulatina condición sedentaria, que se fue apoderando del clero budista, la tradición del monje errante aún sigue vigente en la secta Theravada.
(…) Al principio, en los monasterios reinaba una suerte de democracia, pero poco a poco se fueron desarrollando jerarquías internas, con abades que disfrutaban en ocasiones de un cierto poder. De cualquier modo, el hecho de que Buda se negase a designar un sucesor suyo, remitiendo toda la autoridad a la doctrina o dharma, contribuyó a que cada monje y monja se considerara igual a los demás en la tarea de buscar la salvación.
(…) La incorporación a una sangha es en teoría bastante fácil, puesto que sólo depende del deseo del pretendiente
(…) Al comienzo, los integrantes de la sangha vivían dedicados a la búsqueda de su salvación personal y los miembros de la comunidad seglar los apoyaban porque recibían a cambio el incomparable regalo del dharma y porque con las atenciones para con los religiosos acumulaban méritos para futuras reencarnaciones. Sin embargo, las congregaciones budistas mantienen un grado de implicación mucho mayor con el destino de las sociedades donde se asientan hoy. El alivio de la pobreza, el cuidado de los enfermos y la educación a que consagran parte de su quehacer lo testimonian.
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(3)
Aguijón en la carne: 2 Corintios 12,7: “Y para que la grandeza
de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón
en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me
enaltezca sobremanera; 8respecto a lo cual tres veces he
rogado al Señor, que lo quite de mí. 9Y me ha dicho: Bástate
mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto,
de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose
sobre mí el poder de Cristo. 10Por lo cual, por amor a Cristo
me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones,
en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”.
(4) Sendero Óctuple: Camino de las Ocho Etapas (en sánscrito, Astingika-Marga), última de las Cuatro Nobles Verdades del budismo y la vía para suprimir el dukkha (sufrimiento) que comporta toda existencia. Conduce al nirvana. Predicado por Buda en su primer sermón de Benarés, también se denomina Camino del Medio porque se trata de una senda que transcurre entre los límites de la autoindulgencia y de la automortificación. Responde a la necesidad de purificar la vida, liberándola del peso de su karma, a fin de rescatarla de la rueda de la reencarnación. Las ocho etapas, o estadios conquistados, de que se compone son:
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(5) Cuatro nobles Verdades: (en sánscrito, Catvari-Arya-Satyani), los cuatro principios fundamentales del budismo, expuestos por Buda en su primer sermón de Benarés, una vez alcanzada la iluminación. Son:
Si bien han sido interpretados de muy diversas formas, estos principios son aceptados por todas las ramas del budismo y aglutinan lo esencial de dicha religión. Su cumplimiento otorga la llave del conocimiento que permite acceder al nirvana.
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Un acercamiento histórico
a la vida de Buda
Buda (c. 563-c. 486 a.C.), fundador del budismo. Nació en el bosque Lumbinī, en las proximidades de Kapilavastu (actualmente en Nepal, cerca de la frontera con la India). El nombre de Gautama Buda, por el que se conoce al Buda histórico, es una combinación del nombre de su familia, Gautama, y el epíteto Buda, que significa El Iluminado. A pesar de todos los esfuerzos realizados por los analistas y estudiosos, las fechas de su nacimiento y muerte siguen siendo dudosas. Las diversas fuentes budistas están de acuerdo en que vivió 80 años, pero no sobre las fechas concretas. Los seguidores de la escuela budista Theravada sitúan su nacimiento en el año 623 a.C. y su muerte en el 543 a.C., pero estas dataciones son rechazadas por la mayoría de los historiadores occidentales e hindúes. Las fuentes antiguas ofrecen dos cronologías diferentes: la cronología larga, basada en fuentes cingalesas, que sitúa el nirvana final de Buda alrededor de 218 años antes de la consagración del rey Asoka (273 a.C.); y la cronología breve, avalada por todas las fuentes chinas y sánscritas, que datan la muerte de Buda 100 años después de la consagración de Asoka.
Todos los relatos que
han llegado hasta la actualidad sobre la vida de Buda fueron escritos,
muchos años después de su muerte, por discípulos proclives a la idealización
de su maestro, por lo que resulta difícil separar los acontecimientos
reales de los numerosos mitos y leyendas sobre su vida. Además, la
mayor parte de las tradiciones budistas sostiene que Buda no fue sino
la última encarnación en una serie de vidas recogidas en diversas
historias edificantes. Para el budismo, los mitos y leyendas que rodean
la figura del Buda histórico son tan importantes como sus palabras
y hechos, de ahí que los detalles históricos de su vida resulten difíciles
de establecer y, acaso por ello, no reciban un tratamiento preferente
respecto a los relatos y doctrinas que se añadieron.
2 INFANCIA Y JUVENTUD
Hijo del jefe de la clase
guerrera Sakya, de Kapilavastu, Buda nació con el nombre de Siddhartha.
Después de su iluminación fue conocido también por el nombre de Sakyamuni
(sabio de los Sakyas). Dice la leyenda que su madre, Mahamaya, poco
antes de dar a luz soñó que un hermoso elefante blanco se introducía
en su matriz. Ella falleció poco después de nacer su hijo. Se dice
que los brahmanes examinaron al recién nacido y predijeron su destino
como monarca universal o Buda. Fue educado por su padre y su madrastra
en un ambiente de lujo y, al parecer, mostró una temprana inclinación
hacia la meditación y la reflexión, lo que disgustó a su progenitor,
que quería hacer de él un guerrero y un gobernante más que un filósofo
religioso. En sus propios discursos Buda recordó que meditó y entró
en su primer trance cuando aún era niño. Cediendo a los deseos de
su padre, se casó muy joven y participó en la vida mundana de la corte.
Tuvo un hijo, a quien llamó Rahula ('Vínculo').
Según la tradición,
Buda empezó a buscar la iluminación a los 29 años, cuando vio por
primera vez un anciano, un hombre enfermo y un cadáver, descubriendo
de pronto que el sufrimiento es el destino de toda la humanidad. Después
se encontró con un pacífico y sereno monje mendicante, y a partir
de entonces decidió adoptar su forma de vida, por lo que abandonó
a su familia, la riqueza y el poder para iniciar la búsqueda de la
verdad. Esta decisión, que el budismo denomina Gran Renuncia, es celebrada
por los budistas como un momento crucial en la historia.
Así pues, abandonó
de inmediato el palacio, a su mujer y a su hijo y salió al encuentro
del mundo. Vagó como mendigo por el norte de la India, donde recibió
las enseñanzas de algunos famosos maestros brahmanes, los cuales pronto
agotaron su capacidad para enseñarle. Continuó su búsqueda y terminó
por establecerse en Uruvela (cerca de la actual ciudad de Bod Gaya),
con cinco de sus discípulos, uno de los cuales también había formado
parte de los brahmanes que reconocieron como Buda al recién nacido
Siddhartha. Durante casi seis años se esforzó por alcanzar la iluminación
a través de la práctica de un severo ascetismo, convirtiéndose en
un auténtico esqueleto viviente. Tras demostrarse infructuoso este
método, volvió de modo gradual a realizar una dieta normal, recuperó
su salud y modificó su régimen ascético, aunque perdió en este proceso
a sus discípulos, que condenaron lo que consideraron su nueva debilidad.
3 ILUMINACIÓN
A los 35 años de edad
dio un gran paso hacia la Iluminación mientras estaba sentado bajo
una higuera de agua en Bod Gaya. La tradición dice que una noche se
sentó decidido a no levantarse hasta haber alcanzado el nirvana. Primero
fue asaltado por los ejércitos demoniacos de Mara, señor de la ilusión,
que intentaron sustraerle de su meditación. Mara se retiró vencido,
incapaz de romper su concentración, y Buda siguió meditando. Durante
la noche alcanzó niveles de conciencia cada vez más altos, llegando
a conocer sus vidas anteriores y al “ojo divino” capaz de seguir
la reencarnación de todos los seres. Captó las Cuatro Nobles Verdades:
la vida es sufrimiento; la causa de este sufrimiento proviene de que
el hombre desconoce la naturaleza de la realidad y se apega a los bienes
materiales; el sufrimiento puede tener fin si el hombre logra superar
su ignorancia y renuncia a las ataduras mundanas; el camino para lograr
esta superación es la Óctuple Senda (o Camino de las Ocho Etapas),
que se resume en principios tales como moralidad, concentración y sabiduría.
Fue éste el instante en el que Buda experimentó la Gran Iluminación
que le reveló el camino de la salvación. Libre ya del ciclo de la
reencarnación y dotado de una sensibilidad sobrehumana, pasó las siguientes
semanas considerando varios aspectos de su realización.
4 MAESTRO
Decidido a divulgar el
dharma (o verdad eterna) que había perfeccionado, lo primero que hizo
fue reunirse con sus antiguos discípulos cerca de Benarés y éstos,
cautivados por su sinceridad, le aceptaron como maestro y se hicieron
monjes. Poco tiempo después predicó su primer sermón en las cercanías
del actual parque Deer. Este sermón, cuyo texto se conserva, contiene
la esencia del budismo y muchos eruditos lo consideran comparable, por
el tono de su altura moral e importancia histórica, al Sermón de la
Montaña de Jesucristo. Los principios básicos de su nueva doctrina
fueron el Camino del Medio y la disciplina monástica, que estableció
para abrirse paso de la mejor forma posible entre los extremos del sacrificio
y la autocompasión.
Acompañado por sus discípulos,
Buda viajó por el valle del río Ganges enseñando su doctrina, reuniendo
adeptos y estableciendo comunidades monásticas en las que cualquiera
podía ingresar, sin importar su rango social. Regresó durante un breve
periodo de tiempo a su ciudad natal y convirtió a su padre, a su mujer
y a otros miembros de su familia. Un rico seguidor sufragó la construcción
de un monasterio en Savatthi, que se convirtió en la principal residencia
de Buda y el núcleo de difusión de sus enseñanzas. Otros monasterios
fueron fundados en las principales ciudades existentes en el curso del
Ganges.
La larga existencia de
Buda como maestro y líder no estuvo desprovista por completo de problemas.
Se tiene noticia de que hubo grupos religiosos rivales, en particular
los jainíes, que atacaron sus enseñanzas e incluso a él mismo. Su
primo y discípulo Devadatta quiso vengarse de él al ver frustrada
su ambición de heredar el liderazgo de la sangha (comunidad monástica),
planeando primero su asesinato y provocando, más tarde, un cisma en
la sangha que duró poco tiempo.
5 MUERTE E INFLUENCIA
Después de una vida
de actividad misionera, Buda falleció a los 80 años en Kusinagara
(en el actual Nepal), por haber ingerido alimentos en mal estado. Al
parecer predijo su muerte y avisó a sus discípulos, pero se negó
a darles ningún precepto sobre la futura organización y propagación
de sus doctrinas, insistiendo en que ya les había enseñado lo que
necesitaban para salvarse. El arte budista posterior creó descripciones
magníficas de su lecho de muerte, con animales y gente llorando con
amargura mientras sus discípulos iluminados contemplaban con serenidad
su nirvana final. Su cuerpo fue incinerado y sus reliquias divididas
entre ocho stupas.
Buda está considerado
como uno de los seres humanos más grandes que han existido, un hombre
de carácter noble y compasivo, visión penetrante y pensamiento profundo.
No sólo fundó una gran religión, sino que su rebelión contra las
radicalidades hedonistas, ascéticas y espirituales, y contra el sistema
de castas, influyó de un modo decisivo en el hinduismo. Su rechazo
de la especulación metafísica y su pensamiento lógico introdujo una
importante corriente analítica de la que hasta entonces carecía la
tradición hindú.
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