ROSARIO MILAGROSO DE LA ACEPTACIÓN, POR LA MADRE MARÍA

INTRODUCCIÓN

La Madre María nos dice en su mensaje del 29 de Mayo de 2004: “Este Rosario está diseñado con el propósito específico de ayudaros a aceptar el Reino de Dios manifestado en la Tierra. Os aseguro que aquellos de vosotros que os comprometáis a darlo por lo menos una vez a la semana (de preferencia el día martes), o cuantas veces deseéis, empezaréis rápidamente a sentir la transformación de vuestra conciencia”.

“Sentiréis la disolución de los bloqueos subconscientes que ni siquiera sabíais que teníais. Sentiréis una iluminación en vuestras conciencias hasta que, de forma gradual, comprenderéis y a aceptaréis una relación completamente nueva con Dios y una imagen completamente nueva del mundo. Empezaréis a tener la misma visión que Jesús tuvo cuando caminó la Tierra hace 2.000 años, una imagen que ha sostenido desde ese entonces. Empezaréis a tener la visión que me fue revelada por el Ángel cuando se me pidió que diera a luz al niño Cristo, una imagen que yo también continúo manteniendo para este planeta…”.

“... Amados míos, el propósito de este Rosario de la Aceptación es el de transferir la visión que las Huestes Ascendidas sostienen en sus mentes a las mentes conscientes de las personas encarnadas. . Una vez aceptéis esa visión, la Luz de vuestra Presencia YO SOY brillará a través de la película que está en vuestra mente y proyectará las imágenes perfectas del Reino de Dios sobre las condiciones externas de vuestra vida.

Cuando una masa crítica de personas acepte esta visión, las imágenes perfectas del Reino de Dios serán proyectadas sobre el mismo planeta Tierra y puedo aseguraros que la Madre Tierra obedientemente manifestará esta visión…”.

La Madre María concluye este mensaje con la siguiente bendición: “En el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo y de la Madre Divina, yo os sello ahora en la Llama de la Aceptación Milagrosa bajo cuyo contacto se consume de inmediato la no-aceptación del Reino de Dios, la cual yace suspendida sobre este planeta como una nube oscura. En el nombre de Jesucristo, yo ordeno a los Ángeles del Cielo y a las legiones de Luz que estén alertas y, de inmediato, entren en acción cuando alguien en la Tierra eleve su voz para dar el Rosario Milagroso de la Aceptación. Yo cargo este Rosario con la Llama de la Aceptación que consume todo lo que no sea como ella misma y otorgo una dispensación extraordinaria de Luz que multiplicará el efecto de este Rosario mil veces, desde este instante hasta que la Tierra sea libre de toda no-aceptación.

En el nombre de la Madre Milagrosa, está hecho, está manifestado, está sellado en el corazón de toda materia, en el átomo mismo ­ el Átomo que está diseñado para Áccept (Aceptar a) Theos (Dios) Over (por encima de) MammOn(Mammón).* Amén”.**

*NdT: La frase Accept Theos Over Mammon, encierra la palabra ATOM (o átomo) cuando se observa la vocal o letra inicial de cada una de ellas.

**MICHAELS, KIM: “Save your Planet”, More to Life Publishing, 2004

INSTRUCCIONES PARA EL ROSARIO MILAGROSO DE LA ACEPTACIÓN:

La Madre María pide que den este Rosario al menos una vez a la semana, de preferencia el día martes, en reemplazo del Rosario Milagroso. Sin embargo, son bienvenidos a dar los Rosarios Milagrosos de la Unidad, la Paz, la Gratitud, el Perdón, el Amor Incondicional y el del Oriente-Occidente, de acuerdo con el llamado personal. Dar el Rosario de la Aceptación toma de 25 a 30 minutos.

  

ROSARIO MILAGROSO DE LA ACEPTACIÓN

POR LA MADRE MARÍA

 En el nombre del Amor Incondicional del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo y de la Madre de los Milagros, Amén.

(Inserte sus peticiones personales)

PADRE NUESTRO

Nuestro Dios Padre-Madre quien está dentro de toda vida, honramos tu Presencia YO SOY dentro de nosotros. Aceptamos la manifestación de tu Reino en la Tierra a través de nosotros. Aceptamos nuestra responsabilidad de manifestar tu Voluntad en la Tierra así como se manifiesta en el Cielo.

Nosotros aceptamos que, diariamente, nos estás dando la oportunidad para ser todo lo que Tú eres. Reconocemos que Tú nos perdonas nuestras imperfecciones, así como nos perdonamos unos a otros y sometemos nuestra voluntad a la Voluntad Suprema que habita en nosotros. Por lo tanto, aceptamos la verdad de que el Universo nos retorna lo que enviamos.

Nosotros asumimos la responsabilidad de nuestras vidas y de nuestro planeta. Prometemos elevarnos por encima de las tentaciones de nuestro ser inferior para que puedas liberarnos de todas las energías imperfectas. Afirmamos que tu reino, tu poder y tu gloria se manifiestan en la Tierra ahora y por siempre, Amén.

 1. Oh Dios, yo prometo solemnemente guardar tu primer mandamiento y no tener ningún otro Dios delante de Ti. Oh Dios, yo reconozco que Tú eres la Fuente de toda forma y eres más que cualquier forma. Por lo tanto, comprendo que jamás podrás ser confinado a ninguna imagen, ninguna doctrina o ninguna religión particular en este mundo de la forma. Acepto la Presencia de Dios dentro de mí, ahora y para siempre.

AVE MARIA

Ave María, llena eres de Gracia,
el Señor está con nosotros a través de Ti.
Benditos somos por tu Gracia Milagrosa
y por el Amor Milagroso de tu hijo Jesús.

Santa María, Madre de los Milagros,
renunciamos a nuestros miedos, ahora y por siempre.
Aceptamos el amor incondicional de Dios,
y vemos la manifestación del Reino Milagroso en la Tierra.

2. Oh Dios, yo sé que porque Tú eres más que cualquier forma, tu verdadera Presencia no puede ser descrita con palabras ni imágenes de este mundo. Por consiguiente, yo prometo solemnemente nunca aceptar ídolo alguno como substituto de tu verdadera Presencia. Yo acepto que sólo puedo comprenderte cuando voy más allá de todas las descripciones y de las doctrinas que se encuentran en este mundo. Acepto que puedo comprender tu verdadera Presencia a través de una experiencia interior directa, por medio de la cual Tú te revelas a mí. Acepto que no necesito a nadie ni nada externo a mí para tener esta experiencia. Acepto la Presencia de Dios dentro de mí ahora y para siempre.

Ave María

3. Oh Dios, yo sé que mi mente externa, mi mente carnal, quiere limitarte al rol de un ídolo. Sin embargo, tu verdadera Presencia jamás podrá ser contenida por ninguna de las prisiones mentales creadas por la mente carnal ni por las fuerzas de este mundo. Por medio de este Rosario, yo renuncio a todos los ídolos y a las falsas imágenes que haya aceptado alguna vez y acepto que el fuego “que todo lo consume” los borre ahora mismo. Acepto la Presencia de Dios dentro de mí, ahora y para siempre.

Ave María

4. Oh Dios, yo comprendo que el príncipe de este mundo quiere esclavizarme llevándome a aceptar una imagen falsa de Ti. De este modo, él logra que yo adore a un ídolo. Yo acepto que tu fuego “que todo lo consume” me libera de todos los ídolos y de todo deseo de idolatría. Acepto la Presencia de Dios dentro de mí, ahora y para siempre.

Ave María

5. Oh Dios, yo acepto que Tú creaste a los seres humanos a tu imagen y semejanza. Sin embargo, comprendo que luego de que las personas cayeron en un estado inferior de conciencia, crearon muchos dioses falsos a imagen y semejanza de las fuerzas dualísticas de la mente carnal. Por medio de este Rosario, declaro que deseo elevarme por encima de estos dioses falsos y acepto que Tú me liberas para experimentar tu verdadera Presencia. Acepto la Presencia de Dios dentro de mí, ahora y para siempre.

Ave María

6. Oh Dios, yo comprendo que Tú no eres el Dios severo ni enjuiciador que los seres humanos hemos creado. Yo acepto que eres un Dios de Amor Incondicional y declaro que estoy dispuesto(a) a experimentar y a aceptar tu Amor Incondicional por mí. Estoy dispuesto(a) a permitir que tu Amor Perfecto consuma todos mis temores por Ti, para que pueda aceptar completamente que soy tu hijo(a). Acepto la Presencia de Dios dentro de mí, ahora y para siempre.

Ave María

7. Oh Dios, yo sé que, porque Tú Eres más que cualquier forma, jamás podré conocerte a través del intelecto humano o de la mente carnal. Acepto que sólo puedo experimentar tu Presencia yendo más allá de la mente externa y colocándome la Mente del Cristo. Yo estoy dispuesto(a) a permitir que esta mente esté en mí, aquella que también estuvo en Cristo Jesús. Acepto la Presencia de Dios dentro de mí, ahora y para siempre.

Ave María

8. Oh Dios, yo declaro que estoy dispuesto(a) a experimentar tu verdadera Presencia. Oh Dios, ya no me esconderé más ni me volveré a escapar de Ti. Comprendo que Tú no me juzgarás ni me condenarás cuando deje de juzgarme a mí mismo(a) y a los demás. Por lo tanto, yo reconozco que en lo más profundo de mi ser sólo siento amor por Ti y deseo experimentar la unión total contigo. Acepto la Presencia de Dios dentro de mí, ahora y para siempre.

Ave María

9. Oh Dios, te acepto verdaderamente como mi Padre en el Cielo y acepto que soy tu hijo(a). Acepto que Tú estás en mí y yo estoy en Ti y, por lo tanto, Tú eres yo y yo soy Tú. Oh Dios, te acepto total y completamente como mi Dios, ahora y para toda la eternidad. Oh Dios, acepto que somos uno y te acepto como mi Dios en el eterno ahora. Por consiguiente, acepto que el YO SOY ESE YO SOY está dentro de mí y declaro que yo seré quien YO SOY. Acepto al único Dios verdadero como mi único Dios. Acepto la Presencia de Dios dentro de mí, ahora y para siempre.

Ave María

OH MADRE MARÍA, AYÚDAME A ACEPTARME A MÍ MISMO(A)

Oh Madre María, ayúdame a superar toda tendencia a sentir que soy inaceptable a los ojos de Dios; ayúdame a superar todo deseo de escapar de Dios y a superar todo temor de darle la cara a Dios. Ayúdame a aceptar que Dios me dará la bienvenida con Amor Incondicional una vez que yo deje de negar la Presencia de Dios dentro de mí mismo(a) y dentro de toda vida, incluso dentro de la materia misma. Ayúdame a aceptar que, en realidad, es del agrado del Padre el darme el Reino.

Oh Madre María, ayúdame a aceptar que mi verdadero Ser es completamente digno a los ojos de Dios y que yo soy digno(a) de entrar en el Reino de Dios. Ayúdame a comprender que todas las manifestaciones inferiores son temporales y tan sólo existirán en la medida en que yo les otorgue poder. Ayúdame a, verdaderamente, soltar las imperfecciones de este mundo y a aceptar la perfección de mi Presencia YO SOY. Ayúdame a aceptar mi Ser.

Oh Madre María, ayúdame a verdaderamente aceptar e integrar la Verdad Eterna que sostiene que Tú y Jesús ascendieron porque dejasteis de negar a Dios dentro de vosotros mismos. Ayúdame a aceptar que el mismo Dios que está dentro de vosotros también está dentro de mí, para que así pueda dejar atrás toda negación de mi Ser como Dios.

Oh Madre María, por medio de este Rosario yo renuncio a toda negación de Dios dentro de mi Ser. Prometo solemnemente dejar de limitar la expresión de Dios a través de mí y acepto que Jesús estaba en lo correcto cuando dijo que con Dios todas las cosas son posibles. Acepto que yo y mi Presencia YO SOY somos Uno y que mi Presencia trabaja hasta aquí y ahora yo trabajo.

1. Oh Jesús, yo acepto el hecho de que el mismo Dios que está en Ti también está en mí. Por lo tanto, te acepto como más que mi Salvador; te acepto como mi hermano mayor quien está aquí para mostrarme el camino de regreso a casa. Acepto el Milagro de Dios en mi vida, ahora y para siempre.

Ave María

2. Oh Jesús, yo comprendo que la mayor amenaza a la que se enfrentan las fuerzas de este mundo es un Ser Crístico caminando por la Tierra. Veo que esto explica por qué te asesinaron. También comprendo cómo estas fuerzas harán cualquier cosa para evitar que otros sigan tu ejemplo, incluso creando un culto de idolatría alrededor tuyo. Acepto que tu Espada Espiritual me libera de toda idolatría por ti y acepto mi potencial de seguir tus huellas y de manifestar mi Cristeidad personal. Acepto el Milagro de Dios en mi vida ahora y para siempre.

Ave María

3. Oh Jesús, yo comprendo que las fuerzas de este mundo han creado una elaborada red de mentiras sutiles para reforzar la idea de que nadie puede seguir tu ejemplo. Sé que me acusarán de blasfemo(a) en la medida en que avance por el sendero de la Cristeidad. Aún así, yo ratifico mi determinación de seguir tu ejemplo y acepto que tú me liberas de todo temor de ser falsamente acusado(a) por tu causa. Acepto el Milagro de Dios en mi vida ahora y para siempre.

Ave María

4. Oh Jesús, yo acepto que mi Ser Crístico y Tú mismo me están liberando de toda influencia de las mentiras, las mentiras serpentinas, creadas por las fuerzas de este mundo. Acepto que la mente Crística en mí expondrá estas mentiras para que yo pueda, de manera correcta, discernir la Palabra Verdadera. Acepto el Milagro de Dios en mi vida, ahora y para siempre.

Ave María

5. Oh Jesús, yo comprendo que el aspecto más importante del ejemplo que Tú me diste es que jamás le dijiste “No” a Dios, jamás limitaste a Dios en Ti ni la capacidad de Dios para trabajar a través de Ti. Acepto que Dios puede, a través de mí, hacer las obras que hizo a través de Ti y prometo, solemnemente, nunca más limitar el Ser de Dios dentro de mí ni la expresión de Dios a través de mí. Acepto el Milagro de Dios en mi vida, ahora y para siempre.

Ave María

6. Oh Jesús, por medio de este Rosario yo renuncio a todas las imágenes mentales que limitan lo que creo que Dios puede o debería hacer a través de mí. Acepto que el fuego de tu Sagrado Corazón consume tales limitaciones y ratifico que yo solo(a) no puedo hacer nada, es la Presencia YO SOY dentro de mí quien hace el trabajo. Acepto el Milagro de Dios en mi vida, ahora y para siempre.

Ave María

7. Oh Jesús, yo comprendo que las fuerzas de este mundo piensan que ellas saben mejor que Dios cómo gobernar el Universo. Veo cómo ellas han creado un juego de mentiras sutiles que han influenciado cada aspecto de la vida, incluyendo mi mente carnal. Reconozco que estas mentiras buscan limitar la influencia de Dios en la Tierra. Acepto que el Fuego de Dios “que todo lo consume” consume todas estas mentiras y todo orgullo en mi conciencia. Por medio de este Rosario abandono este orgullo y, humildemente, permito que mi Presencia YO SOY decida qué puede hacer y qué hará Dios a través de mí. Acepto el Milagro de Dios en mi vida, ahora y para siempre.

Ave María

8. Oh Jesús, acepto de todo corazón tu afirmación que dice: “Con Dios todas las cosas son posibles”. Acepto la existencia de una Ley Espiritual Superior que puede suplantar la ley natural y producir lo que parecen milagros. Por consiguiente, yo ratifico que Dios en mí puede hacer milagros y, por medio de este Rosario, le doy la libertad a Dios para manifestar milagros ilimitados en mi vida. Acepto el Milagro de Dios en mi vida ahora y para siempre.

Ave María

9. Oh Jesús, yo comprendo que el Reino de Dios sólo puede manifestarse en la Tierra cuando la Conciencia Crística se expresa a través de las personas que están encarnadas. Yo ratifico que estoy dispuesto(a) a ser parte de la verdadera Segunda Venida del Cristo y acepto que el Reino de Dios está manifestado dentro de mí y se manifestará en la Tierra a través de mí y a través de mis hermanos y hermanas en Cristo. Acepto el Milagro de Dios en mi vida, ahora y para siempre.

Ave María

OH MADRE MARÍA, AYÚDAME A ACEPTARME A MÍ MISMO(A)

Oh Madre María, ayúdame a superar toda tendencia a sentir que soy inaceptable a los ojos de Dios; ayúdame a superar todo deseo de escapar de Dios y a superar todo temor de darle la cara a Dios. Ayúdame a aceptar que Dios me dará la bienvenida con Amor Incondicional una vez que yo deje de negar la Presencia de Dios dentro de mí mismo(a) y dentro de toda vida, incluso dentro de la materia misma. Ayúdame a aceptar que, en realidad, es del agrado del Padre el darme el Reino.

Oh Madre María, ayúdame a aceptar que mi verdadero Ser es completamente digno a los ojos de Dios y que yo soy digno(a) de entrar en el Reino de Dios. Ayúdame a comprender que todas las manifestaciones inferiores son temporales y tan sólo existirán en la medida en que yo les otorgue poder. Ayúdame a verdaderamente soltar las imperfecciones de este mundo y a aceptar la perfección de mi Presencia YO SOY. Ayúdame a aceptar mi Ser.

Oh Madre María, ayúdame a verdaderamente aceptar e integrar la Verdad Eterna que sostiene que Tú y Jesús ascendieron porque dejasteis de negar a Dios dentro de vosotros mismos. Ayúdame a aceptar que el mismo Dios que está dentro de vosotros también está dentro de mí, para que así pueda dejar atrás toda negación de mi Ser como Dios.

Oh Madre María, por medio de este Rosario yo renuncio a toda negación de Dios dentro de mi Ser. Prometo solemnemente dejar de limitar la expresión de Dios a través de mí y acepto que Jesús estaba en lo correcto cuando dijo que con Dios todas las cosas son posibles. Acepto que yo y mi Presencia YO SOY somos Uno y que mi Presencia trabaja hasta aquí y ahora yo trabajo.

1. Oh Madre María, yo reconozco que la misma materia es sólo un reflejo de la mente. Por consiguiente, la materia debe manifestar las imágenes perfectas de la Mente del Cristo. Yo declaro que estoy dispuesto(a) a permitir a la mente del Cristo que esté en mí y tome el comando sobre mi vida en este plano de la materia y acepto esto hecho ahora mismo. Acepto la Presencia de Dios dentro de toda vida, ahora y para siempre.

Ave María

2. Oh Madre María, yo comprendo que la materia debe manifestar la Voluntad y Visión Perfectas de Dios, proyectadas a través de la Mente del Cristo. Acepto que la Voluntad Perfecta de mi Presencia YO SOY es proyectada a través de mi Ser Crístico y que manifestará la perfección de Dios en todos los aspectos de mi vida. Acepto la Presencia de Dios dentro de toda vida, ahora y para siempre.

Ave María

3. Oh Madre María, yo comprendo que mi ego humano piensa que sabe mejor que mi Presencia YO SOY cómo dirigir mi vida. Veo que hasta ahora mi alma ha permanecido como rehén de mi ego, el cual es la abominación desoladora y permanece en el Lugar Sagrado de Autoridad donde no debería estar. Oh Madre María, por medio de este Rosario, yo renuncio por completo a mi ego y acepto que mi Ser Crístico lo remplace ahora mismo. Acepto la Presencia de Dios dentro de toda vida, ahora y para siempre.

Ave María

4. Oh Madre María, yo comprendo que la conciencia colectiva de la humanidad ha creado un ego gigante que subyuga y esclaviza a la mayoría de las personas. En el nombre de Jesucristo, yo invoco al Arcángel Miguel y a sus legiones de Ángeles para que aten a los dragones de mi ego personal y del ego colectivo y acepto esto hecho ahora mismo. Acepto la Presencia de Dios dentro de toda vida, ahora y para siempre.

Ave María

5. Oh Madre María, ahora comprendo que es el ego humano el que abre las puertas a las fuerzas de la oscuridad para que incursionen en mi conciencia y en la conciencia de todas las personas. Veo que la tiranía de mi ego y de las fuerzas de la oscuridad ha conducido a la creación de todas las condiciones impías en la Tierra. En el nombre de Jesucristo clamo a Dios: “¿Hasta cuándo Oh Señor?” Invoco a Jesús para que juzgue a todas las fuerzas de la oscuridad en la Tierra e invoco al Arcángel Miguel para que las ate y de este modo libere a la Tierra. Acepto la Presencia de Dios dentro de toda vida, ahora y para siempre.

Ave María

6. Oh Madre María, yo comprendo el poder del libre albedrío y comprendo que una persona virtuosa y justa puede lograr que una ciudad sea perdonada. Por consiguiente, prometo solemnemente ser una persona virtuosa y justa donde esté y acepto que el Reino de Dios se manifieste donde yo esté. Acepto la Presencia de Dios dentro de toda vida, ahora y para siempre.

Ave María

7. Oh Madre María, yo comprendo que la Madre Tierra está tan agobiada por las energías negativas generadas por la humanidad que apenas puede llevar esta carga. En el nombre de Jesucristo, yo invoco a las legiones de Ángeles para que consuman esta energía oscura y gradualmente conduzcan a la Madre Tierra de regreso a su verdadero equilibrio. Acepto que la Tierra regrese gradualmente al equilibrio de su eje. Acepto la Presencia de Dios dentro de toda vida, ahora y para siempre.

Ave María

8. Oh Madre María, yo comprendo que la energía negativa puede causar desastres naturales. En el nombre de Jesucristo clamo a Dios para que salve a la Madre Tierra antes de que perezca. Invoco a las legiones de Ángeles para que consuman toda energía imperfecta y para que gradualmente eleven la vibración de la corteza de la Tierra y así pueda entrar en la Conciencia de la Nueva Era con un mínimo de desastres naturales y pérdida de vidas. Acepto que la materia está imbuida con la Luz de Dios. Acepto la Presencia de Dios dentro de toda vida, ahora y para siempre.

Ave María

9. Oh Madre María, yo comprendo que el medio ambiente está profundamente afectado por las energías y desechos tóxicos producidos por la humanidad. En el nombre de Jesucristo invoco a las legiones de Ángeles para que consuman todas las cargas sobre la naturaleza y sobre los Espíritus de la naturaleza y, de este modo, restauren el equilibrio de la Madre Naturaleza. Acepto que la naturaleza y toda forma de vida sobre la Tierra manifiesten la perfección de Dios. Acepto la Presencia de Dios dentro de toda vida, ahora y para siempre.

OH MADRE MARÍA, AYÚDAME A ACEPTARME A MÍ MISMO(A)

Oh Madre María, ayúdame a superar toda tendencia a sentir que soy inaceptable a los ojos de Dios; ayúdame a superar todo deseo de escapar de Dios y a superar todo temor de darle la cara a Dios. Ayúdame a aceptar que Dios me dará la bienvenida con Amor Incondicional una vez que yo deje de negar la Presencia de Dios dentro de mí mismo(a) y dentro de toda vida, incluso dentro de la materia misma. Ayúdame a aceptar que, en realidad, es del agrado del Padre el darme el Reino.

Oh Madre María, ayúdame a aceptar que mi verdadero Ser es completamente digno a los ojos de Dios y que yo soy digno(a) de entrar en el Reino de Dios. Ayúdame a comprender que todas las manifestaciones inferiores son temporales y tan sólo existirán en la medida en que yo les otorgue poder. Ayúdame a verdaderamente soltar las imperfecciones de este mundo y a aceptar la perfección de mi Presencia YO SOY. Ayúdame a aceptar mi Ser.

Oh Madre María, ayúdame a verdaderamente aceptar e integrar la Verdad Eterna que sostiene que Tú y Jesús ascendieron porque dejasteis de negar a Dios dentro de vosotros mismos. Ayúdame a aceptar que el mismo Dios que está dentro de vosotros también está dentro de mí, para que así pueda dejar atrás toda negación de mi Ser como Dios.

Oh Madre María, por medio de este Rosario yo renuncio a toda negación de Dios dentro de mi Ser. Prometo solemnemente dejar de limitar la expresión de Dios a través de mí y acepto que Jesús estaba en lo correcto cuando dijo que con Dios todas las cosas son posibles. Acepto que yo y mi Presencia YO SOY somos Uno y que mi Presencia trabaja hasta aquí y ahora yo trabajo.

1. Oh Espíritu Santo, invoco tu poderoso Viento para que consuma todo desequilibrio en las religiones del mundo. Acepto que el Reino de Dios se manifiesta en todas las religiones. Por consiguiente, éstas ya no buscan esclavizar a las personas a través de doctrinas obsoletas o del temor. En vez de ello trabajan para liberar a las personas entregándoles la Verdad Viviente de Dios. Acepto el Milagro de Dios manifestado en la Tierra, ahora y para siempre.

Ave María

2.Oh Espíritu Santo, invoco tu poderoso Viento para que consuma todo desequilibrio en los gobiernos del mundo. Acepto que el Reino de Dios se manifiesta en todos los gobiernos. Por consiguiente, éstos ya no permiten que una pequeña elite explote a la población. En vez de ello, los gobiernos colocan a todas las naciones de Dios bajo el control Divino y la ley Divina. Acepto el Milagro de Dios manifestado en la Tierra ahora y para siempre.

Ave María

3. Oh Espíritu Santo, invoco tu poderoso Viento para que consuma todo desequilibrio en los establecimientos militares del mundo. Acepto que el Reino de Dios se manifiesta en todas las fuerzas armadas. Por consiguiente, ellas ya no utilizan el poderío militar para promover sus propios intereses humanos o nacionales. En vez de ello, trabajan para asegurar la paz, la libertad y la justicia. Acepto el Milagro de Dios manifestado en la Tierra ahora y para siempre.

Ave María

4. Oh Espíritu Santo, invoco tu poderoso Viento para que consuma todo desequilibrio en las instituciones educativas del mundo. Acepto que el Reino de Dios se manifiesta en todos los establecimientos educativos. Por consiguiente, éstos ya no buscan programar a las personas para que acepten un statu quo ni la agenda de una pequeña elite. En vez de ello, enseñan la Verdad Viviente de Dios. Acepto el Milagro de Dios manifestado en la Tierra ahora y para siempre.

Ave María

5. Oh Espíritu Santo, invoco tu poderoso Viento para que consuma todo desequilibrio en los medios de comunicación del mundo. Acepto que el Reino de Dios se manifiesta en la divulgación de la información. Por consiguiente, los medios de comunicación ya no sirven a los intereses particulares de los adinerados ni a los dueños del poder. En vez de ello, la prensa se dedica a revelar la verdad y a exponer a los serpentinos y las mentiras humanas. Acepto el Milagro de Dios manifestado en la Tierra, ahora y para siempre.

Ave María

6. Oh Espíritu Santo, invoco tu poderoso Viento para que consuma todo desequilibrio en la producción de alimentos del mundo. Acepto que el Reino de Dios se manifiesta en todo el crecimiento, la producción y la distribución de los alimentos. Por consiguiente, ésta ya no está dirigida hacia la ganancia y el elitismo. En vez de ello, está dedicada al cultivo y a la producción de alimentos saludables distribuidos a todo aquel que los necesite. Acepto el Milagro del Reino de Dios manifestado en la Tierra, ahora y para siempre.

Ave María

7. Oh Espíritu Santo, invoco tu poderoso Viento para que consuma todo desequilibrio en las instituciones del mundo relacionadas con el cuidado de la salud. Acepto que el Reino de Dios se manifiesta en una salud perfecta para todos. Por consiguiente, la salud ya no está centrada en la ganancia ni en el mal manejo que busca controlar la población. En vez de ello, dichas instituciones promueven la perfecta salud y una larga vida para todas las personas en la Tierra. Acepto el Milagro del Reino de Dios manifestado en la Tierra, ahora y para siempre.

Ave María

8. Oh Espíritu Santo, invoco tu poderoso Viento para que consuma todo desequilibrio en la industria del entretenimiento del mundo. Acepto que el Reino de Dios se manifiesta en todas las compañías del entretenimiento. Por consiguiente, ellas ya no permiten que las fuerzas de la oscuridad trabajen a través suyo, hipnotizando a las personas, adormeciéndolas y haciéndoles perder el contacto con la realidad. Tampoco promueven la cultura del “si se siente bien hagámoslo”. En vez de ello las compañías están dedicadas a despertar el espíritu de las personas y a promover la verdadera felicidad basada en principios eternos. Acepto el Milagro de Dios manifestado en la Tierra, ahora y para siempre.

Ave María

9. Oh Espíritu Santo, invoco tu poderoso Viento para que consuma todo desequilibrio en las instituciones financieras y en los negocios del mundo. Acepto que el Reino de Dios se manifiesta en la economía de mi nación y en la del mundo. Por consiguiente, las instituciones monetarias ya no son conducidas por la codicia extrema que busca producir escasez ficticia para ganancia de una pequeña elite. En vez de ello, la economía tiene como base un flujo libre y siempre creciente de abundancia, que ofrece oportunidades económicas iguales a todas las personas. Acepto el milagro de Dios manifestado en la Tierra, ahora y para siempre.

Ave María

Yo acepto que el Reino de Dios se manifiesta en todos los aspectos de mi conciencia y de mi vida. (3X)

Yo acepto que el Reino de Dios se manifiesta en la conciencia y en la vida de todas las personas. (3X)

Yo acepto que el Reino de Dios se manifiesta en todos los aspectos de la vida en el planeta Tierra. (3X)

¡La Tierra es del Señor y todo lo que en ella hay!

¡La Tierra es del Señor y todo lo que en ella hay!

¡La Tierra es del Señor y todo lo que en ella hay! Amén.

En el nombre del Amor Incondicional del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo y de la Madre de los Milagros, Amén.

Cierre del Rosario

Mediante este Rosario, yo acepto que soy un(a) digno(a) hijo(a) del Altísimo y que ninguna imperfección en este mundo ha afectado la pureza ni la perfección de mi verdadera identidad, mi Presencia YO SOY.

Yo acepto que, en la medida en que no niegue la Presencia de Dios dentro de mí, soy herméticamente sellado(a) de las fuerzas de este mundo. Acepto que soy sellado(a) en el Amor Incondicional de mi Presencia YO SOY. Por consiguiente prometo solemnemente dejar de negar la Presencia de Dios dentro de mí y acepto que yo y mi Presencia YO SOY somos uno, ahora y para siempre. Amén.

Copyright © 2005 by Kim Michaels