ROSARIO MILAGROSO DE LA UNIDAD DE LA MADRE MARÍA

INTRODUCCIÓN

La Madre María dice en su libro, “Salva tu Planeta”, al referirse al propósito del Rosario Milagroso de la Unidad: “Yo confío en que podáis comprender que el maravilloso Rosario Milagroso de la Unidad es, en realidad, la cúspide de la pirámide formada por los otros siete Rosarios. Mi propósito al dictar este libro ha sido, en realidad, elevaros para que toméis conciencia del hecho de que todo es creado del Dios Único y, por lo tanto, todo es Uno con el Dios Único. Yo espero elevaros a la conciencia que sostiene que vosotros también sois Uno con vuestro Dios –cuando elegís ser Uno con ese Dios.

Sé bien que habéis sido educados en un mundo que hace lo posible por evitar que aceptéis vuestra unidad con vuestro Dios. Muchos de vosotros habéis sido educados bajo una cultura o religión que proclama ser la representante de mi hijo Jesucristo en la Tierra. Sin embargo, esa cultura y esa religión niegan la Presencia del Cristo Viviente dentro de vosotros y os programan para negar vuestra Unidad con vuestro Dios”…..           
 
… “Amados corazones, confío entonces que podáis comprender que la mejor solución para los problemas del planeta Tierra, la verdadera clave para traer el Reino de Dios a la Tierra, consiste en que una masa crítica de personas decida que la prioridad de sus vidas es reclamar la Unidad con su Dios”….
 
… “Los siete Rosarios que os he dado, anteriores a este Rosario de la Unidad, forman los niveles de una pirámide. Dando estos rosarios podéis escalar la pirámide de la vida. Cuando alcancéis la cima, el Rosario Milagroso de la Unidad os otorgará el poder para colocar la corona sobre la pirámide de vuestra vida. Cuando alcancéis esa cima del Ser, seréis quien en verdad sois, es decir, una individualización del Dios Único, una parte del todo que, como cada parte de un holograma, contiene el todo dentro de sí mismo- y lo acepta”.

 
 

 

 

 

INSTRUCCIONES PARA EL ROSARIO MILAGROSO DE LA UNIDAD:

 La Madre María pide que den este Rosario al menos una vez a la semana, de preferencia el día lunes, en reemplazo del Rosario Milagroso. Sin embargo, son bienvenidos a dar los Rosarios Milagrosos de la Aceptación, la Paz, la Gratitud, el Perdón, el Amor Incondicional y el del Oriente-Occidente, de acuerdo con el llamado personal. Dar el Rosario de la Unidad toma de 30 a 40 minutos.


ROSARIO MILAGROSO DE LA UNIDAD POR LA MADRE MARÍA

En el nombre del Amor Incondicional del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo y de la Madre de los Milagros, Amén.    
 
(Inserte sus peticiones personales)

 PADRE NUESTRO

Nuestro Dios Padre-Madre quien está dentro de toda vida, honramos tu Presencia, YO SOY, dentro de nosotros. Aceptamos la manifestación de tu Reino en la Tierra a través de nosotros. Aceptamos nuestra responsabilidad de manifestar tu Voluntad en la Tierra, así como se manifiesta en el Cielo.        

Nosotros aceptamos que, diariamente, nos estás dando la oportunidad para ser todo lo que Tú eres. Reconocemos que Tú nos perdonas nuestras imperfecciones, así como nos perdonamos unos a otros y sometemos nuestra voluntad a la Voluntad Suprema que habita en nosotros. Por lo tanto, aceptamos la verdad de que el Universo nos retorna lo que enviamos.         
 
Nosotros asumimos la responsabilidad de nuestras vidas y de nuestro planeta. Prometemos elevarnos por encima de las tentaciones de nuestro ser inferior, para que puedas liberarnos de todas las energías imperfectas. Afirmamos que tu reino, tu poder y tu gloria se manifiestan en la Tierra ahora y por siempre, Amén.

YO RENUNCIO A LA FALSA APARIENCIA DE LA SEPARACIÓN

1. Yo reconozco la Presencia de la Unidad, de la Unidad íntegra e indivisible. Reconozco la Presencia del Dios Único, que está dentro de todas las manifestaciones. Reconozco que todas las manifestaciones son las expresiones del Dios Único. Reconozco que todas las divisiones son las divisiones del Uno que no pueden ser separadas y, no obstante, son el Uno, no importa cuántas veces esté dividido. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único está dentro de mí.

AVE MARÍA

Ave María, llena eres de Gracia
el Señor está con nosotros a través de Ti.
Benditos somos por tu Gracia Milagrosa
y por el Amor Milagroso de tu hijo Jesús.

Santa María, Madre de los Milagros,
renunciamos a nuestros miedos, ahora y por siempre.
Aceptamos el Amor Incondicional de Dios
y vemos la manifestación del Reino Milagroso en la Tierra.

2. Yo acepto que soy un(a) hijo(a) del Dios Único. Reconozco mi Fuente, reconozco a mi Dios Padre-Madre, reconozco a mi Creador, reconozco la Fuente Única que está detrás del mundo de la diversidad en la cual vivo. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único está dentro de mí.

Ave María

3. Oh Madre María, por medio de este Rosario, te abro mi corazón y estoy dispuesto(a) a permitir que me hagas comprender lo que constituye la verdad más importante para cualquier hijo(a) del Dios Único. Oh Madre María, ayúdame a comprender que todas las manifestaciones y todas las apariencias son expresiones del Dios Único. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único está dentro de mí.

Ave María

4. Oh Madre María, ayúdame a comprender que detrás de todas las divisiones está el Dios Único que no puede ser dividido. Ayúdame a ver más allá de las divisiones que parecen tan reales en este mundo. Ayúdame a lograr la comprensión de que no hay separación porque las divisiones que yo percibo sólo existen en mi mente. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único está dentro de mí.

Ave María

5. Oh Madre María, reconozco que las divisiones de este mundo son una falsa apariencia. Son espejismos creados por mentes que han probado del fruto del conocimiento del bien y del mal relativos. Yo comprendo que he estado atrapado(a) en un estado de conciencia que hace que las divisiones parezcan estar separadas de sí mismas y del todo. Elijo abandonar esta mente dualística para alcanzar la visión Única de la mente Crística. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único está dentro de mí.

Ave María

6 Yo reconozco que la falsa creencia de estar separados del Dios Único es el gran engaño de las eras. Veo que este engaño ha sido programado en las mentes de los seres humanos por los seres de la oscuridad que viven atrapados en esta mentira. Sin embargo, ahora veo a través de esta falsa creencia y elijo permitir que la mente del Cristo en mí me revele la verdad que me liberará de esta falsa creencia de separación que existe en este planeta. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único está dentro de mí.      

Ave María    

7. Yo reconozco que he permanecido atrapado(a) en un estado dualístico de conciencia y, sin embargo, también sé que puedo vencer esa falsa apariencia de separación. Ahora comprendo que esa falsa creencia que sostiene que cualquier cosa puede estar separada de la Unidad de Dios es el pecado original. Comprendo que todos los otros pecados se derivan de la creencia de separación de mi Fuente. Declaro ante Dios que estoy dispuesto(a) a desprenderme de esta falsa creencia para entrar al Reino de mi Padre y convertirme en un Ser Ascendido. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único está dentro de mí.

Ave María

8. Yo reconozco que sólo mi mente carnal y mi ego humano son los que hacen que la falsa apariencia de separación y división parezcan reales. Invoco directamente a mí Ser Crístico y a todo el Espíritu de las Huestes Ascendidas para que me salven y no perezca, para que me salven de esta falsa creencia y liberen mi mente y ésta se aquiete y sepa que la Presencia YO SOY dentro de mi es Dios. Yo renuncio a mi ego humano, a mi mente carnal y a todo sentido de identidad basado en la división y en la separación. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único está dentro de mí.

Ave María

9. Yo reconozco que no puedo servir a dos maestros, que no puedo servir a Dios y a mammón. Reconozco que mammón es el estado carnal de la conciencia que hace que parezca como si las cosas de este mundo estuvieran separadas de Dios. Por consiguiente, elijo en este día servir sólo a un Dios verdadero, la Presencia YO SOY dentro de mí, que es una individualización del Dios Único, que puede ser multiplicada indefinidamente pero jamás separada. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único está dentro de mí.

Ave María

OH MADRE MARÍA AYUDAME A ACEPTAR AL DIOS ÚNICO

Oh Madre María, ayúdame a interiorizar el hecho de que todo es creado del Dios Único y, por lo tanto, todo es uno con Dios. Ayúdame a aceptar que soy uno(a) con mi Dios.

 Ayúdame a vencer las fuerzas de este mundo que están buscando impedir que yo acepte la Unidad con mi Dios. Ayúdame a vencer la cultura y la religión que niegan la Presencia del Cristo Viviente dentro de mí y que me programan para negar mi Unidad con Dios. Ayúdame a vencer la predisposición que dio origen a la persecución de Jesús y que aún causa la negación del Cristo Viviente dentro de toda vida.       

Yo acepto que Jesús vino a elevarme a la Unidad con mi Dios, la Unidad que ha sido perdida debido al pecado original. Comprendo que todo pecado comenzó cuando mi alma se separó de la conexión directa con mi Presencia YO SOY y cayó atrapada en la conciencia de la dualidad, de la división y de la separación. Por medio de este Rosario, elijo arrepentirme de este pecado y dejarlo atrás.

 Yo comprendo que todos los problemas e imperfecciones tienen su origen en el hecho de separarse del Dios Único. Acepto que la Unidad con Dios es la mejor solución a los problemas en el planeta Tierra. Elijo hacer que la prioridad en mi vida sea el reclamar mi Unidad con Dios. Prometo solemnemente escalar la pirámide de la vida y alcanzar el punto de la Unidad. Prometo solemnemente lograr la visión del Ojo

Único de la Mente Crística que me dará el poder para colocar la cúspide en la pirámide de mi vida. Prometo solemnemente ser quien en verdad soy, es decir, una individualización del Dios Único, una parte del Todo que contiene el Todo dentro de sí mismo. Yo acepto al Dios Único como mi único Dios.

YO RATIFICO EL JUICIO DE DIOS SOBRE EL MENTIROSO Y SU MENTIRA

1. En el nombre de Jesucristo, por medio de este Rosario, yo le permito a la Presencia de la Unidad Indivisa, de la Unidad Indivisible, que se exprese a sí misma a través de mi recipiente humano, con el fin de anunciar el juicio de Dios sobre todos aquellos que promueven la mentira de la separación, incluyendo mi ego humano y mi mente carnal. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único está dentro de toda vida.

Ave María

2. Por medio de este Rosario, yo ratifico el juicio de Dios sobre todas las instituciones e individuos que promueven la mentira de la separación. Por medio de este Rosario, ratifico el juicio de Dios sobre todas las fuerzas, más allá del reino material y en el mismo reino material, que promueven la mentira de la separación. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único está dentro de toda vida.

Ave María

3. Por medio de este Rosario, yo ratifico que la Presencia de Dios dentro de mí dice: “¡Basta! ¡Hasta aquí y no más! ¡Ellos no pasarán! Aquellos que continúen promoviendo la mentira de la separación no tienen protección contra las fuerzas que desencadenan. Son consumidos por su propia falsa apariencia y por sus mentiras. Son consumidos por las energías que mal-califican a través de la mentira de la separación, la conciencia de la separación, la mente de la separación”. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único está dentro de toda vida.

Ave María

4. La Presencia de la Unidad Indivisible dentro de mí dice: “¡La misión de Jesucristo se cumple en esta hora y desde este día en adelante!” Yo ratifico que la misión de Jesucristo es llamar a las tribus pérdidas de Israel para que regresen al hogar, a su Dios. Dios en mí está llamando a los hijos e hijas del Creador para que regresen al hogar a la Unidad con su Dios. Dios está llamando a las tribus perdidas para que asistan al banquete de bodas y el alma pueda, así, desposar a su Presencia YO SOY y ascender de regreso al Reino Espiritual, del cual ella provino. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único está dentro de toda vida.

Ave María

5. Yo reconozco que mi alma ha rehusado asistir al banquete de bodas porque ha estado demasiado ocupada con las cosas de este mundo. Comprendo que el apego a las cosas de este mundo tiene su centro en mi ego humano y surge de la falsa creencia de separación de mi Fuente. Elijo dejar esta falsa creencia y declaro que estoy dispuesto(a) a dejar atrás las cosas de este mundo con el fin de ganar la vida inmortal de la Conciencia Crística. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único está dentro de toda vida.      

Ave María

6. Por medio de este Rosario, yo renuncio a todas las cosas de este mundo, a mi sentido de identidad carnal y limitado y a mi ego humano. Yo declaro que estoy dispuesto(a) a perder este sentido mortal de identidad para regresar a mi hogar al Círculo de la Unidad, el cual es el verdadero Reino de mi Dios. Estoy dispuesto(a) a ser parte del pueblo elegido y entrar al banquete de bodas ofrecido por mi Dios. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único está dentro de toda vida.     

Ave María

7. Yo ratifico que todo lo que alguna vez fue creado fue creado de la Unidad de un Dios Verdadero. Ratifico que el Dios Único puede ser dividido indefinidamente y, sin embargo, ninguna división de Dios jamás puede estar separada del Uno, de sí misma. Nada creado del Dios Único puede estar separado del Todo. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único está dentro de toda vida.

Ave María

8. Yo ratifico que todo en este universo es creado del Único Dios Verdadero y, sin embargo, no existe separadamente o aparte de Dios. Existe dentro del Ser del Dios Único. Todo en este universo es uno con Dios porque es Dios en manifestación. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único está dentro de toda vida.

Ave María

9. Yo ratifico que el Dios Único no tiene oposición ni enemigos. En mi Unidad con el Único Dios Verdadero, no tengo oposición ni enemigos. Dado que soy uno(a) con Dios, nadie puede estar en contra mía y yo sigo el llamado de Jesús de amar a mis enemigos. Ratifico que aquellos que actúan como mis enemigos están atrapados en la falsa apariencia de la separación y yo mantengo el Concepto Inmaculado de que el Único Dios Verdadero está dentro de ellos. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único está dentro de toda vida.            

Ave María

OH MADRE MARÍA, ¡YO ELIJO LA VIDA!

Oh Madre María, acepto el hecho de que soy uno(a) con mi Dios, que jamás estuve separado(a) de mi Dios y que jamás podré separarme de mi Dios. Estoy dispuesto(a) a elevarme por encima de la pesada carga de la conciencia colectiva de la humanidad, una conciencia que brota de la separación, de la división y de la dualidad. Prometo solemnemente escalar la pirámide de la vida que me conduce al momento crucial de esa Unidad que me otorga el poder para reclamar mi Unidad con Dios. Oh Madre María, ayúdame a vencer la fuerza gravitacional de la conciencia de las masas creada por los seres humanos y por los seres de la oscuridad que vagan por este planeta.   
 
Yo acepto que también puedo escalar la pirámide de la vida, tal como Jesús y Tú lo hicieron. Prometo solemnemente seguir el sendero que has trazado y elijo permitir que la fuerza ascendente creada por mis hermanas y hermanos ascendidos me eleve hacía la cúspide de la pirámide de la vida. Elijo permitir que la fuerza de la Luz sea la fuerza decisoria en mi vida y yo estoy dispuesto(a) a ser elevado(a) hacia la conciencia de la vida. Por consiguiente, yo digo: “¡Elijo la vida, elijo la conciencia de vida que me conduce a aceptar mi Unidad con mi Dios!”.

YO RATIFICO LA VISIÓN PERFECTA DE DIOS

1. Yo comprendo que el príncipe de este mundo vendrá a mí y me tentará para ratificar la realidad, la permanencia o lo inevitable de las muchas manifestaciones en la Tierra que no están en concordancia con la Ley de Dios o con la Perfección de Dios. Ratifico que estas condiciones imperfectas son temporales y no tienen realidad alguna. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único está dentro de toda apariencia.

Ave María

2. Yo reconozco que cuando mi Creador creó este universo tenía un plan y estableció leyes que asegurarían la manifestación de ese plan. Sin embargo, mi Creador también otorgó libre albedrío a los seres auto-conscientes que tenían que servir como co-creadores y realizar el plan de Dios desde dentro de la misma creación. Estos co-creadores han utilizado sus habilidades creativas para construir un sentido de separación de ellos mismos con su Dios y para traer manifestaciones imperfectas a la Tierra. Por medio de este Rosario, elijo dejar atrás todo sentido de separación de mi Dios y alcanzar la Mente Crística, la cual me conduce a la alineación con Dios y con la Ley Divina. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único está dentro de toda apariencia.

Ave María

3. Yo reconozco que las manifestaciones imperfectas en la Tierra no están en alineación con la Voluntad de mi Creador, ni con la Visión ni Plan Perfectos de mi Creador. También comprendo que, incluso, aquello que es imperfecto, incluso aquello que parece estar en completa oposición a la Ley de Dios, incluso aquello que a la mente humana parece ser el mismo Infierno, ni siquiera está separado del Dios Único. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único está dentro de toda apariencia.

Ave María

4. Las manifestaciones que parecen oponerse a las leyes y a la visión del Creador no tienen ningún objetivo ni la más remota realidad. Ellas presentan un resplandor efímero de la realidad porque sólo existen en las mentes de los seres auto-conscientes. Las manifestaciones imperfectas pueden continuar existiendo sólo en la medida en que las personas elijan centrar su atención en imágenes imperfectas. Comprendo que centrar mi atención en estos ídolos o en estas falsas imágenes es realmente la adoración a un dios falso, a un dios de división y separación, en vez de la adoración al Dios Único Verdadero. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único está dentro de toda apariencia.

Ave María

5. Yo elijo retirar mi atención de todas las imágenes imperfectas. Ratifico que la energía utilizada para crear tales imperfecciones es purificada al retirar mi atención porque, en verdad, aquello que está fuera de alineación con las Leyes y la Voluntad del Creador no puede continuar existiendo por sí mismo. Como un(a) co-creador(a) con Dios, elijo dejar de ratificar la “realidad” de la separación y acepto que toda la energía imperfecta en mi vida se vuelva a calificar con la pureza y la perfección de Dios. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único está dentro de toda apariencia.

Ave María

6. Yo ratifico que las limitaciones, el sufrimiento, las imperfecciones y el dolor que nosotras, las personas, experimentamos no son reales. Sólo existen en nuestras mentes y sólo continuarán existiendo en la medida en que continuemos ratificando su existencia a través del poder de nuestras mentes y de nuestra atención. Ratifico que Dios en mí llama a todos los seres humanos para que se eleven por encima de la conciencia de la separación que da origen a que ellos vean y perciban las divisiones del Dios Único como si éstas estuviesen separadas de la Fuente, además de separadas las unas de las otras. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único está dentro de toda apariencia.

Ave María

7. Yo ratifico que la Presencia de la Unidad consume toda irrealidad que da origen a que un hermano esté separado y en contra de otro hermano y que las naciones estén en contra las unas de las otras. Ratifico que la Presencia de la Unidad llama a las tribus de Israel para que se encuentren y reclamen su verdadera identidad y su conexión con el Dios Único. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único está dentro de toda apariencia.

Ave María

 
8. Yo ratifico que la Presencia de la Unidad dentro de mí está invitando a todos los seres humanos a que venzan la conciencia de la separación y la falsa creencia sobre la muerte. Dios está llamando a todas las personas para que se den cuenta de que en el momento en que uno se separa de su Fuente uno muere en un sentido espiritual, porque su alma ha perdido el sentido de identidad que es el verdadero significado de la palabra “Vida”. Yo reconozco que “Vida” significa que yo me veo a mí mismo(a) como una extensión de mi Presencia YO SOY, la cual es una extensión de Dios, el Dios Único detrás de toda manifestación. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único está dentro de toda apariencia.

Ave María

9. Yo elijo la vida y ratifico mi Unidad con el Dios Único que es la Fuente de la vida espiritual. Elijo abandonar la falsa apariencia de la separación de mi Fuente la cual es la verdadera causa de la muerte espiritual. Yo acepto que la clave para traer la paz a la Tierra es ayudar a las personas a vencer el sentido de separación de su Fuente. Por lo tanto, la Presencia de la Unidad dentro de mí clama ahora a todas las personas en la Tierra: “¡Elegid la Vida!”. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único está dentro de toda apariencia.

Ave María

OH MADRE MARIA, AYÚDAME A RENUNCIAR A TODAS LAS FALSAS RELIGIONES

 Yo acepto que la verdadera meta de las Huestes Ascendidas es traer el Reino de Dios a la Tierra y que el Reino de Dios es un estado de conciencia. Prometo, solemnemente, cambiar mi estado de conciencia y abrazar un nuevo sentido de identidad que no esté basado en la separación ni en la división sino en la Unidad indivisible con mi Dios. Comprendo que hay un sólo mensaje detrás de todas las religiones y es el mensaje de la Unidad, el mensaje de que yo soy Uno(a) con mi Dios y que el sentido de separación es una falsa apariencia.

 Oh Madre María, ayúdame a observar más allá de las facultades relativas de la mente carnal y del intelecto humano y a ver a través de todos los argumentos que rechazan el mensaje de la Unidad. Estoy dispuesto(a) a seguir el sendero demostrado por Jesús y acepto que el sendero de la salvación es el sendero hacia la Unidad con mi Dios. Comprendo que la clave de la Unidad con mi Dios es la Conciencia Crística que Jesús demostró y prometo, solemnemente, llegar a esa Unidad a través del Sagrado Corazón de Jesús.

 Yo acepto el mensaje de la Unidad, el Evangelio de la Unidad, la Religión de la Unidad, la cual es la única religión verdadera. Prometo dejar atrás toda idolatría por Jesús y abandono las falsas religiones que predican el Evangelio de la Separación. Prometo dejar de seguir a los líderes ciegos, a los falsos profetas, que se postulan como verdaderos líderes pero, en verdad, son sepulcros blanqueados.

 Oh Madre María, ayúdame a elevarme por encima de las mentiras y de las manipulaciones de las fuerzas que han decidido separarse a sí mismas de su Dios y que han quedado atrapadas en la conciencia de la separación. Prometo dejar de adorar a los falsos dioses que claman mi atención y prometo, solemnemente, asirme a la roca del Cristo y anclarme firmemente en el verdadero sendero que conduce a la Conciencia Crística. Prometo proclamar mi Unidad con mi Dios así como Jesús proclamó su Unidad con Él.

YO PROMETO, SOLEMNEMENTE, CUMPLIR CON MI DESTINO

 1. Yo reconozco que el misterio de la vida en la Tierra, el misterio de la individualización, consiste en que mi alma debe crecer en auto-conciencia hasta que yo ratifique que soy una extensión del Dios Único y que todo a mi rededor es una extensión del Dios Único. Por medio de este Rosario, reclamo la auto-conciencia que me otorga el poder para darme cuenta de que soy una extensión de mi Presencia YO SOY y que la Presencia YO SOY es una extensión del Dios Único y, por lo tanto, yo soy uno(a) con mi Dios. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único es el único poder que puede actuar en el planeta Tierra.

Ave María

2. Yo reconozco que mi alma tiene la tarea de descender hacia las energías más densas del reino material y obtener la Conciencia Crística que me otorga el poder de servir como un(a) co-creador(a) con Dios. Prometo, solemnemente, cumplir con mi destino y construir el sentido de Unidad con mi Presencia YO SOY, para que pueda ser la puerta abierta que atraiga el Reino de Dios a la Tierra. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único es el único poder que puede actuar en el planeta Tierra.

Ave María

 3. Yo prometo, solemnemente, construir sobre la comprensión que tengo de mi propia Unidad con Dios para obtener una conciencia aún más elevada que sostiene que todo en este mundo de la forma es también Uno con el Dios Único. Comprendo que todo está hecho de la sustancia del Dios Único y, por lo tanto, todo es una manifestación del Dios Único. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único es el único poder que puede actuar en el planeta Tierra.

Ave María

 
4. Yo ratifico que el verdadero propósito de Jesucristo consistió en demostrar y enseñar el proceso por medio del cual el alma se eleva al sentido de Unidad con su Fuente, la cual le permite comprender y ratificar: “Yo y mi Padre somos Uno. Yo por mí mismo(a) no puedo hacer nada; es el Padre en mí quien hace el trabajo. Mi Padre trabaja hasta aquí y ahora yo trabajo”. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único es el único poder que puede actuar en el planeta Tierra.

Ave María

 5. Anclado(a) en la Unidad con mi Presencia YO SOY, yo ratifico el juicio de Dios sobre aquellos que han mal calificado y mal interpretado el magnífico ejemplo y las enseñanzas dadas por Jesucristo. El juicio de Dios cae sobre los falsos predicadores en la iglesia y el estado, en los medios científicos, en los medios de comunicación y donde quiera que ellos se encuentren en este planeta. Aquellos que continúan perpetuando la mentira que sostiene que sólo un hijo de Dios podría lograr esa Unidad con Dios, aquellos que continúan perpetuando la mentira de la separación, son ahora juzgados. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único es el único poder que puede actuar en el planeta Tierra.

Ave María

 6. La Presencia de la Unidad dentro de mí ratifica que éste es un momento de cambio decisivo en la historia de la Tierra porque el proceso del juicio, iniciado por Jesucristo cuando dijo: “Yo he venido a juzgar”, es ahora acelerado mil veces más por la Presencia de la Unidad que está dentro de toda manifestación. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único es el único poder que puede actuar en el planeta Tierra.

Ave María

 7. La Presencia de la Unidad dentro de mí llama a aquellos que perpetúan la mentira de la separación y exclama: “¡Apartaos de inmediato de vuestras mentiras y de vuestra engañosa manera de ser, para que no os destruyáis a vosotros mismos en el proceso de promover la mentira que ya no será más permitida en el campo de fuerza del planeta Tierra”. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único es el único poder que puede actuar en el planeta Tierra.

Ave María

 
8. La Presencia de la Unidad dentro de mí dice: “Ay de vosotros letrados, porque habéis tomado la clave del conocimiento, el conocimiento del Dios Único que es el Todo y está en todos. Vosotros mismos no quisisteis entrar en ese Reino de la Unidad, al reino de vuestra verdadera identidad como siendo Uno con Dios. Y al negaros a aceptar esa Unidad, buscasteis impedir que los inocentes entraran en el Círculo de la Unidad que es el verdadero Reino del Creador de este Universo”. Ratifico que la misericordia de Dios ha llegado a su fin en este día y, por consiguiente, estas fuerzas son juzgadas. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único es el único poder que puede actuar en el planeta Tierra.

Ave María

 9. Yo sigo las verdaderas enseñanzas de mi Señor y Salvador Jesucristo, quien vino a invitar a las tribus pérdidas de Israel al arrepentimiento. Yo me arrepiento y declaro que estoy dispuesto(a) a dejar atrás la falsa apariencia de la separación y elijo en este día servir al Dios Único que está en mí y en todo lo demás. Estoy dispuesto(a) a aceptar que el Reino de Dios está dentro de mí porque ahora sé que Dios está dentro de mí. Ratifico que sin Él nada fue hecho de lo que ha sido hecho y, por consiguiente, nada que haya sido hecho puede ser separado del Dios Único. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único es el único poder que puede actuar en el planeta Tierra.

Ave María


OH MADRE MARÍA, ¡PROMETO MULTIPLICAR MIS TALENTOS!

 Yo prometo, solemnemente, utilizar las enseñanzas y las herramientas que la Madre María y Jesús me han dado para multiplicar mis talentos, para multiplicar mi Unidad interna. Defino mis prioridades para nunca más ser zarandeado(a) de aquí para allá por las actividades de este mundo, que constantemente buscan alejarme de la Unidad con mi Dios. Por medio de este Rosario ¡elijo que la prioridad de mi vida consista en seguir el sendero que me lleva a la cúspide de la pirámide de la vida, donde puedo reclamar mi Unidad con Dios!

 Yo prometo, solemnemente, regresar a mi hogar en el Reino de mi Dios y convertirme en un Ser Ascendido, en un(a) Maestro(a) Ascendido(a). Estoy dispuesto(a) a ser un(a) co-creador(a) y a ayudar a co-crear las otras mansiones en la casa de mi Padre. Prometo, solemnemente, ser fiel en cosas pequeñas hasta que mi Dios me haga regente de muchas. Elijo SER y, por consiguiente, ratifico la Presencia de la Unidad en toda condición que encuentre en mi vida. Elijo SER uno(a) con mi Dios y, por consiguiente, YO SOY la Presencia de la Unidad en este mundo.

ACEPTO MI UNIDAD CON MI DIOS

 1. Yo acepto el llamado de la Presencia de la Unidad. Ratifico que tengo oídos para escuchar y abro mis ojos y acepto que tengo el potencial para comenzar el proceso de cambiar mi sentido de identidad. Veo al Ser que me da la auto-consciencia como siendo una extensión de Dios y como Dios. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único es el único poder que puede actuar en mi vida.

Ave María

 2. Yo cambio mi manera de ver y empiezo a ver al Dios Único detrás de toda manifestación. Prometo dar a esta labor mi total concentración, atención y determinación. Acepto que lo que un ser humano ha hecho, todos tienen el potencial de hacerlo. Dado que mi hermano mayor, Jesús, ha trazado el camino para mí, tengo la mejor oportunidad que jamás haya tenido de lograr la unidad con mi Dios. Acepto que es hora, como nunca antes, de hacer uso de esa oportunidad. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único es el único poder que puede actuar en mi vida.

Ave María

 3. Por medio de este Rosario, yo ratifico que estoy dispuesto(a) a abrir mis oídos, mi mente y mi corazón a la verdad manifestada por la Presencia de la Unidad. Ratifico que cambio ahora mismo las prioridades de mi vida para que la única prioridad sea la de restablecer mi verdadera identidad como un(a) hijo(a) de Dios, reclamar mi sentido de Unidad con mi Fuente y ver esa misma Fuente dentro de toda manifestación. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único es el único poder que puede actuar en mi vida.

Ave María

 4. Yo acepto que tengo el potencial de alcanzar la Unidad absoluta porque dentro de mi mente y mi corazón está la puerta abierta que ningún ser humano puede cerrar, la puerta de la Conciencia Crística. Yo ratifico que está puerta se mantiene abierta para mí porque Jesús la ha mantenido abierta durante estos últimos 2.000 años. Por consiguiente, ratifico que entro por esa puerta y regreso a mi hogar, al reino de la Unidad que es el verdadero Reino del Dios Único. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único es el único poder que puede actuar en mi vida.

Ave María

 5. Yo ratifico que la Presencia de la Unidad Indivisible dentro de mí está aquí para ayudarme a manifestar el sentido de Unidad con el Dios Único. Invoco la Presencia de la Unidad y la Presencia de la Madre María. Invoco al Corazón Inmaculado que mantiene la visión inmaculada para mí como un(a) co-creador(a) con Dios y ve al Dios Único detrás de toda manifestación. Oh Madre María, libérame de toda falsa apariencia para que yo pueda aceptar mi Unidad con Dios. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único es el único poder que puede actuar en mi vida.

Ave María

 6. Yo ratifico que seguiré las huellas de aquellos que han caminado delante de mí y reclamo mi Unidad con mi Dios. Dejo atrás el pecado original de mi separación de Dios y todos los pecados que le siguieron. Acepto que, en la medida en que invoco la Presencia de la Unidad dentro de mí mismo(a), dentro de toda vida y dentro de toda materia, todos mis pecados son lavados y transformados quedando blancos como la nieve. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único es el único poder que puede actuar en mi vida.

Ave María

 7. Yo acepto que soy sellado(a) en la Presencia de la Unidad que consume todas las falsas apariencias de separación. Ratifico que sólo existe un Dios Único y que todas las manifestaciones de ese Dios Único son el Uno en sí mismas y con el Todo. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único es el único poder que puede actuar en mi vida.

Ave María

8. Yo ratifico que “uno por uno” sigue siendo “uno”. Acepto el llamado de Jesús de multiplicar mis talentos, mi Unidad interior, y prometo, solemnemente, dejar de acumular las cosas de este mundo. Yo ratifico que lo primero es lo primero y que coloco primero la Unidad antes que la división. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único es el único poder que puede actuar en mi vida.

Ave María

9. Yo ratifico que fui creado(a) porque el Dios Único multiplica su Unidad y aunque la Unidad de Dios haya sido multiplicada innumerables veces, la multiplicación del uno siempre es igual a uno. Por consiguiente, acepto ahora mismo que he vuelto a nacer espiritualmente a un nuevo sentido de identidad, siendo Uno(a) con mi Dios, el Dios Único que es el Todo y está en Todo. Prometo seguir andando y no pecar más al ratificar que la Presencia de la Unidad está dentro de toda apariencia. Yo ratifico que la Presencia del Dios Único es el único poder que puede actuar en mi vida.

Ave María

 Yo ratifico que la Unidad del Dios Único es la única realidad en todos los aspectos de mi conciencia y de mi vida.         

Yo ratifico que la Unidad del Dios Único es la única realidad en la conciencia y en la vida de cada persona.           
 
Yo ratifico que la Unidad del Dios Único es la única realidad en todos los aspectos de la vida sobre el planeta Tierra.

Yo elijo SER Uno(a) con mi Dios y, por lo tanto, ¡YO SOY la Presencia de la Unidad en este mundo! (3X)

¡La Tierra es del Señor y todo lo que en ella hay!   
¡La Tierra es del Señor y todo lo que en ella hay!   
¡La Tierra es del Señor y todo lo que en ella hay!
Amén.  

En el nombre del Amor Incondicional del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo y de la Madre de los Milagros, Amén.

Cierre del Rosario            
Por medio de este Rosario, yo acepto la realidad de que nunca estuve separado(a) de mi Fuente y acepto mi liberación de la falsa apariencia de la separación y del pecado original. Acepto que el único Dios verdadero, el Dios de la Unidad, es mi Dios y acepto que soy Uno(a) con mi Dios. Mi sentido de Unidad con Dios es realmente la cúspide de la pirámide de mi vida y acepto las palabras de mi Dios: “Éste(a) es mi hijo(a) amado(a) en quien me complazco”.

 Yo acepto que en la medida en que no niegue mi Unidad con el Dios Único, yo soy sellado(a) en el Círculo de la Unidad que puede protegerme y me protegerá de las fuerzas de este mundo. Dado que estas fuerzas están atrapadas dentro de la conciencia de la separación, no pueden penetrar el Círculo de la Unidad en el cual yo estoy. Acepto que soy sellado(a) en la Presencia de la Unidad Indivisible, la cual está dentro de toda vida y, por consiguiente, también está dentro de mí. Acepto que yo y mi Presencia YO SOY somos Uno y, a través de esa Unidad, yo soy Uno(a) con mi Dios, ahora y para siempre. Amén.

 

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