INTRODUCCIÓN
La Madre María nos dice en su mensaje del 29 de abril de 2004: “Amados, os entrego esta herramienta del Rosario Milagroso del Perdón como un medio, una manera extremadamente eficiente y poderosa, de consumir las capas de energía negativa y el sentido de identidad imperfecto que rodea vuestra alma y os mantiene atados al concepto de que sois un ser humano mortal atrapado en una prisión de la cual no hay escape. Sí hay un escape y éste consiste, simplemente, en dejar las imperfecciones atrás y elevaros a una conciencia superior”…
… “Os sello ahora en el Amor Incondicional de Dios y colmo, a aquellos que lo deseen, con el poder infinito de la Llama del Perdón, la llama espiritual del perdón que conquista y consume todo pecado, todo error, toda imperfección y toda limitación. Y por lo tanto digo: Liberaos mediante el Perdón Infinito de Dios. Seguid vuestro más alto amor y venid más arriba. Liberaos de los grilletes de la mortalidad y del pecado y aceptad el Perdón de Dios por todas las imperfecciones que vuestra alma haya encontrado durante su viaje a través de las bajas vibraciones del mundo material.”
… “Mis amados corazones, sólo os liberaréis de estas imperfecciones cuando aceptéis por completo que sois libres, sólo cuando os perdonéis a vosotros mismos y aceptéis vuestra verdadera identidad como seres espirituales que nunca han sido tocados por nada en este mundo.”
INSTRUCCIONES PARA EL ROSARIO MILAGROSO DEL PERDÓN:
La Madre María pide que den este Rosario al menos una vez por semana, de preferencia el día jueves en reemplazo del Rosario Milagroso. Sin embargo, son bienvenidos a dar el Rosario del Perdón todos los días en lugar del Rosario Milagroso o el Rosario Milagroso de la Paz, o el Rosario Milagroso de la Gratitud. Dar este rosario toma de 25 a 30 minutos.
* publicado en el libro “Salva tu Planeta” de Kim Michaels, Editorial More to Life, página 250.
ROSARIO MILAGROSO DEL PERDÓN, POR LA MADRE MARÍA
En el nombre del Amor Incondicional del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo y de la Madre de los Milagros, Amén.
(Inserte sus peticiones personales)
PLEGARIA AL SEÑOR
Nuestro Dios Padre-Madre quien está dentro de toda vida, honramos tu Presencia, YO SOY, dentro de nosotros. Aceptamos la manifestación de tu Reino en la Tierra a través de nosotros. Aceptamos nuestra responsabilidad de manifestar tu Voluntad en la Tierra, así como se manifiesta en el Cielo.
Nosotros aceptamos que, diariamente, nos estás dando la oportunidad para ser todo lo que Tú eres. Reconocemos que Tú nos perdonas nuestras imperfecciones, así como nos perdonamos unos a otros y sometemos nuestra voluntad a la Voluntad Suprema que habita en nosotros. Por lo tanto, aceptamos la verdad de que el Universo nos retorna lo que enviamos.
Nosotros asumimos la responsabilidad de nuestras vidas y de nuestro planeta. Prometemos elevarnos por encima de las tentaciones de nuestro ser inferior, para que puedas liberarnos de todas las energías imperfectas. Afirmamos que tu reino, tu poder y tu gloria se manifiestan en la Tierra ahora y por siempre, Amén.
OH MADRE MARÍA, ENSÉÑAME EL PODER DEL PERDÓN
1. Oh Madre María, ayúdame a comprender que, cuando me permito sentir la ira, la culpa o el deseo de venganza contra otra persona, estoy creando o reforzando un vórtice de energía negativa que hala mi alma hacia abajo a las entrañas del Infierno.
AVE MARÍA
Ave María,
llena eres de Gracia,
el Señor está con nosotros a través de Ti.
Benditos somos por tu Gracia Milagrosa
y por el Amor Milagroso de tu hijo Jesús.
Santa María,
Madre de los Milagros,
renunciamos a nuestros miedos, ahora y por siempre.
Aceptamos el Amor Incondicional de Dios
y vemos la manifestación del Reino Milagroso en la Tierra.
2. Oh Madre María, ayúdame a asumir un compromiso interno para que me dé la convicción absoluta de que yo no sacrificaré a mi alma en el altar sangriento de la venganza.
Ave María
3. Oh Madre María, ayúdame a reconocer la verdad eterna de que yo no puedo entrar al Reino del Cielo mientras mantenga un sentimiento negativo contra cualquier parte de la vida.
Ave María
4. Oh Madre María, ayúdame a lograr el conocimiento interno de que no es a cuánto pueda yo aferrarme lo que me llevará al Cielo. Es qué tanto pueda yo soltar lo que me llevará al Cielo.
Ave María
5. Oh Madre María, ayúdame a percibir el amor puro que mi alma siente por mi Presencia YO SOY, para que yo pueda experimentar el deseo “que todo lo consume” de estar, una vez más, unida con esa parte de mi Ser.
Ave María
6. Oh Madre María, ayúdame a sentir la determinación “que todo lo logra” de que yo no permitiré a ningún sentimiento negativo que me impida ser uno(a) con mi Presencia YO SOY, uno(a) con Dios.
Ave María
7. Oh Madre María, ayúdame a sentir el amor perfecto, el Amor Incondicional, que mi Presencia YO SOY siente por mi alma, para que pueda consumir todo temor de soltar los sentimientos negativos.
Ave María
8. Oh Madre María, ayúdame a entregar, de verdad, todos los sentimientos negativos hacia Dios para que, de este modo, yo pueda permitir a estos sentimientos ser purificados por el fuego de Dios que consume todo aquello que no sea como Dios mismo.
Ave María
9. Oh Madre María, ayúdame a sentir la liberación incondicional de todos los sentimientos negativos y el sentido de libertad y júbilo “que todo lo consume” y que se obtiene a través del perdón total.
Ave María
OH MADRE MARÍA, ENSÉÑAME EL PERDÓN INCONDICIONAL
Oh Madre María, ayúdame a entender, aceptar e interiorizar la verdad fundamental de que, a nivel de mi alma, yo soy quien yo creo que yo soy. Ayúdame a comprender que el universo es un espejo que me devuelve cualquier cosa que yo le envíe. Por lo tanto, mi situación externa es un reflejo de mi sentido de identidad. Mi mundo es lo que yo creo que yo soy.
Oh Madre María, ayúdame a comprender que, cuando yo elijo involucrarme en la ira, la culpa o el deseo de venganza, estoy de verdad hiriéndome a mí mismo(a) más que a cualquier otro. Ayúdame a entender que el universo me devolverá todos los sentimientos negativos y estos construirán una prisión alrededor de mi alma.
Oh Madre María, ayúdame a comprender que, a nivel de mi Presencia YO SOY, yo soy quien Dios piensa que yo soy y ésta es mi verdadera y permanente identidad. Ayúdame a comprender y a aceptar que mi Presencia YO SOY continúa siendo tan pura y perfecta como el día en que yo fui creado(a) como un concepto inmaculado en la mente de Dios. Por lo tanto, nada de lo que yo haya hecho en este mundo, o nada de lo que alguna fuerza en este mundo me haya hecho, ha dañado o manchado la perfección divina de quien en verdad yo soy.
Oh Madre María, ayúdame a aceptar la verdad divina de que yo puedo, en cualquier momento, permitir que esa perfección brille a través de mi alma y de mi conciencia exterior. Yo simplemente necesito perdonarme a mí mismo(a) y a toda vida, para que así yo pueda soltar todas las identidades, creencias, manifestaciones y sentimientos imperfectos que cubren mi verdadera identidad y forman una muralla alrededor del rayo de luz de mi Presencia YO SOY.
Oh Madre María, ayúdame a comprender que, cuando yo perdono incondicionalmente, estoy permitiendo a la luz de mi Presencia YO SOY brillar a través de mí y traer la perfección de Dios a este mundo. Ayúdame a aceptar que, cuando yo perdono, mi Padre trabaja hasta aquí y ahora yo trabajo. Por lo tanto, ¡yo y mi Padre somos uno!
OH JESÚS, ENSÉÑAME A PERDONARME A MÍ MISMO(A)
1. Oh Jesús, ayúdame a comprender que tu llamado de hacer a otros lo que me gustaría que hicieran conmigo también se aplica a mí mismo(a). En consecuencia, yo debo hacer conmigo mismo(a) lo que me gustaría que otros hicieran conmigo.
Ave María
2. Oh Jesús, ayúdame a comprender la verdad fundamental de que, antes de perdonar a otros, primero tengo que perdonarme a mí mismo(a).
Ave María
3. Oh Jesús, ayúdame a darme cuenta de que mis acciones son un reflejo del estado de mi conciencia. Por lo tanto, cualquier error que yo haya cometido es el resultado de un sentido limitado de identidad.
Ave María
4. Oh Jesús, ayúdame a aceptar la verdad fundamental de que yo siempre hice lo mejor que pude dado mi estado de conciencia de ese momento.
Ave María
5. Oh Jesús, ayúdame a comprender que sentirme culpable o culparme a mí mismo(a) sólo me mantiene atrapado(a) en el mismo estado de conciencia que me hizo cometer el error.
Ave María
6. Oh Jesús, ayúdame a entender y a aceptar que ninguna culpabilidad, dolor u odio hacia mí mismo(a), no importa cuán grande sea, corregirá mis errores o me ayudará a liberarme de ellos.
Ave María
7. Oh Jesús, ayúdame a comprender que la única manera de escapar de mis errores de manera definitiva elevándome por encima del estado de conciencia que me hizo cometer esos errores.
Ave María
8. Oh Jesús, ayúdame a comprender que Dios no tiene ningún deseo de culparme, castigarme o hacerme sentir como un(a) pecador(a). Dios sólo quiere que me eleve por encima de todo pecado y del sentido de pecado para que yo pueda regresar a mi hogar, que es su Reino.
Ave María
9. Oh Jesús, ayúdame a interiorizar, en verdad, el hecho ineludible de que la conciencia Crística es la única forma de escapar del pecado y que, cuando yo permito a esa mente estar en mí, aquella que también estuvo en Ti, se me perdona de todo pecado y, por lo tanto, yo puedo perdonarme a mí mismo(a) y así lo haré.
Ave María
OH JESÚS, ENSÉÑAME EL PERDÓN INCONDICIONAL
Oh Jesús, ayúdame a entender, aceptar e interiorizar la verdad fundamental de que, a nivel de mi alma, yo soy quien yo creo que yo soy. Ayúdame a comprender que el universo es un espejo que me devuelve cualquier cosa que yo le envíe. Por lo tanto, mi situación externa es un reflejo de mi sentido de identidad. Mi mundo es lo que yo creo que yo soy.
Oh Jesús, ayúdame a comprender que, cuando yo elijo involucrarme en la ira, la culpa o el deseo de venganza, yo estoy de verdad hiriéndome a mí mismo(a) más que a cualquier otro. Ayúdame a entender que el universo me devolverá todos los sentimientos negativos y éstos construirán una prisión alrededor de mi alma.
Oh Jesús, ayúdame a comprender que, a nivel de mi Presencia YO SOY, yo soy quien Dios piensa que yo soy y ésta es mi verdadera y permanente identidad. Ayúdame a comprender y a aceptar que mi Presencia YO SOY continúa siendo tan pura y perfecta como el día en que yo fui creado(a) como un concepto inmaculado en la mente de Dios. Por lo tanto, nada de lo que yo haya hecho en este mundo, o nada de lo que alguna fuerza en este mundo me haya hecho, ha dañado o manchado la perfección divina de quien en verdad yo soy.
Oh Jesús, ayúdame a aceptar la verdad divina de que yo puedo, en cualquier momento, permitir que esa perfección brille a través de mi alma y de mi conciencia exterior. Yo simplemente necesito perdonarme a mí mismo(a) y a toda vida, para que así yo pueda soltar todas las identidades, creencias, manifestaciones y sentimientos imperfectos que cubren mi verdadera identidad y forman una muralla alrededor del rayo de luz de mi Presencia YO SOY.
Oh Jesús, ayúdame a comprender que, cuando yo perdono incondicionalmente, estoy permitiendo a la luz de mi Presencia YO SOY brillar a través de mí y traer la perfección de Dios a este mundo. Ayúdame a aceptar que, cuando yo perdono, mi Padre trabaja hasta aquí y ahora yo trabajo. Por lo tanto, ¡yo y mi Padre somos uno!
OH ESPÍRITU SANTO, AYÚDAME A PERDONAR A TODA VIDA
1. Oh Espíritu Santo, ayúdame a comprender que, cuando otras personas me lastiman, la ley inmutable de Dios garantizará que ellas cosechen lo que han sembrado. Por lo tanto, yo no necesito vengarme o “hacer que paguen”.
Ave María
2. Oh Espíritu Santo, ayúdame a comprender que, cuando busco venganza, yo creo consecuencias negativas para mí mismo(a). De este modo, yo construyo una cadena de energía negativa que me ata a la persona que me lastimó. Ayúdame a comprender que no me liberaré de esa cadena hasta que yo perdone por completo a todos los que me hirieron y me olvide de sus pecados para siempre.
Ave María
3. Oh Espíritu Santo, ayúdame a comprender la verdad fundamental que enseña que cuando yo perdono a otras personas yo no estoy “sacándolos de apuros”; yo estoy permitiéndome a mí mismo(a) salir de apuros al liberarme de la cadena de energía que me ata a esas personas.
Ave María
4. Oh Espíritu Santo, ayúdame a comprender que cuando Jesús me dijo que pusiera la otra mejilla él lo dijo para ayudarme a escapar de la trampa que nos lleva a construir un vórtice de energía negativa, el cual hala mi alma dentro de la conciencia del mismo Infierno.
Ave María
5. Oh Espíritu Santo, ayúdame a comprender que cuando Jesús me dijo que perdonara a mis enemigos él lo dijo para ayudarme a liberarme de todas las ataduras a mis enemigos, para que ellos ya no tengan más poder sobre mí.
Ave María
6. Oh Espíritu Santo, ayúdame a comprender la verdad fundamental que enseña que al buscar la venganza me lastimo a mí mismo(a) y doy a mis enemigos y a las fuerzas de la oscuridad poder sobre mí. Por lo tanto, la máxima forma de venganza es poner la otra mejilla y perdonar a aquellos que me hacen daño.
Ave María
7. Oh Espíritu Santo, entra en mi conciencia y ser y consume todos los hábitos y momentums de “no-perdono”. Consume a todos los demonios y a las fuerzas de la oscuridad que refuerzan estos momentums.
Ave María
8. Oh Espíritu Santo, ayúdame a comprender que, cuando yo respondo con total perdón, estoy trayendo el juicio de Dios sobre aquellos que me hacen daño.
Ave María
9. Oh Espíritu Santo, ayúdame a sentir Perdón total e Incondicional hacia cada persona y cada fuerza de la oscuridad que alguna vez me haya hecho daño, en esta vida y desde el comienzo de mi creación en el universo de la materia. Ayúdame a simplemente olvidar y aceptar tu liberación.
Ave María
OH ESPÍRITU SANTO, ENSÉÑAME EL PERDÓN INCONDICIONAL
Oh Espíritu Santo, ayúdame a entender, aceptar e interiorizar la verdad fundamental de que, a nivel de mi alma, yo soy quien yo creo que yo soy. Ayúdame a comprender que el universo es un espejo que me devuelve cualquier cosa que yo le envíe. Por lo tanto, mi situación externa es un reflejo de mi sentido de identidad. Mi mundo es lo que yo creo que yo soy.
Oh Espíritu Santo, ayúdame a entender que, cuando yo elijo involucrarme en la ira, la culpa o el deseo de venganza, yo estoy de verdad hiriéndome a mí mismo(a) más que a cualquier otro. Ayúdame a conocer que el universo me devolverá todos los sentimientos negativos y estos construirán una prisión alrededor de mi alma.
Oh Espíritu Santo, ayúdame a comprender que, a nivel de mi Presencia YO SOY, yo soy quien Dios piensa que yo soy y ésta es mi verdadera y permanente identidad. Ayúdame a comprender y a aceptar que mi Presencia YO SOY continúa siendo tan pura y perfecta como el día en que yo fui creado(a) como un concepto inmaculado en la mente de Dios. Por lo tanto, nada de lo que yo haya hecho en este mundo, o nada de lo que alguna fuerza en este mundo me haya hecho, ha dañado o manchado la perfección divina de quien en verdad yo soy.
Oh Espíritu Santo, ayúdame a aceptar la verdad divina de que yo puedo, en cualquier momento, permitir que esa perfección brille a través de mi alma y de mi conciencia exterior. Yo simplemente necesito perdonarme a mí mismo(a) y a toda vida, para que así yo pueda soltar todas las identidades, creencias, manifestaciones y sentimientos imperfectos que cubren mi verdadera identidad y forman una muralla alrededor del rayo de luz de mi Presencia YO SOY.
Oh Espíritu Santo, ayúdame a comprender que, cuando yo perdono incondicionalmente, estoy permitiendo a la luz de mi Presencia YO SOY brillar a través de mí y traer la perfección de Dios a este mundo. Ayúdame a aceptar que, cuando yo perdono, mi Padre trabaja hasta aquí y ahora yo trabajo. Por lo tanto, ¡yo y mi Padre somos uno!
OH PRESENCIA YO SOY, AYÚDAME A COMPRENDER QUE TÚ ERES REAL
1. Oh Presencia YO SOY, ayúdame a experimentar, aunque sea por un segundo, que Tú eres real y que mi alma es, en verdad, una extensión Tuya.
Ave María
2. Oh Presencia YO SOY, ayúdame a comprender que yo realmente soy Tú y que toda sensación de separación, de estar solo(a) y de sentirme abandonado(a) es sólo una ilusión.
Ave María
3. Oh Presencia YO SOY, ayúdame a recordar que yo sí tomé la decisión de descender al universo de la materia y que hice esto con gran regocijo y un deseo “que todo lo consume” de traer mi llama espiritual como un regalo a este mundo.
Ave María
4. Oh Presencia YO SOY, ayúdame a comprender que comencé a sentirme separado(a) de Ti como resultado de las decisiones que yo tomé. Por lo tanto, sólo mis propias decisiones pueden llevarme de regreso a unirme contigo.
Ave María
5. Oh Presencia YO SOY, ayúdame a aceptar la plena responsabilidad por cada decisión imperfecta que haya tomado, para así lograr la completa libertad que viene de saber que yo tengo el poder de deshacer todas las decisiones imperfectas, remplazándolas por mejores decisiones.
Ave María
6. Oh Presencia YO SOY, ayúdame a aceptar que yo tomé decisiones imperfectas porque elegí creer en algunas de las mentiras diseñadas por las serpientes para atrapar almas en el Infierno.
Ave María
7. Oh Presencia YO SOY, otórgame el pleno conocimiento interno de que, a través de tu guía infalible y la guía de mi Ser Crístico yo puedo ver a través de todas las mentiras serpentinas y, por lo tanto, puedo tomar la decisión de dejarlas atrás.
Ave María
8. Oh Presencia YO SOY, ayúdame a comprender que, al perdonar a las serpientes y a todos aquellos que alguna vez me mintieron, yo les quito el poder de atrapar a mi alma en el sentido limitado de identidad que es el Infierno.
Ave María
9. Oh Presencia YO SOY, ayúdame a aceptar, en verdad, el hecho de que, cuando yo elijo trascender el estado de conciencia que me hizo creer en las mentiras serpentinas, todos mis errores son instantáneamente perdonados por Dios. Ayúdame a sentir, de verdad, el Amor y el Perdón Incondicionales, para que yo pueda perdonarme a mí mismo(a) y olvidar para siempre mis pecados.
Ave María
OH DIOS, ENSÉÑAME EL PERDÓN INCONDICIONAL
Oh Dios, ayúdame a entender, aceptar e interiorizar la verdad fundamental de que, a nivel de mi alma, yo soy quien yo creo que yo soy. Ayúdame a comprender que el universo es un espejo que me devuelve cualquier cosa que yo le envíe. Por lo tanto, mi situación externa es un reflejo de mi sentido de identidad. Mi mundo es lo que yo creo que yo soy.
Oh Dios, ayúdame a entender que, cuando yo elijo involucrarme en la ira, la culpa o el deseo de venganza, yo estoy de verdad hiriéndome a mí mismo(a) más que a cualquier otro. Ayúdame a conocer que el universo me devolverá todos los sentimientos negativos y estos construirán una prisión alrededor de mi alma.
Oh Dios, ayúdame a comprender que, a nivel de mi Presencia YO SOY, yo soy quien Dios piensa que yo soy y ésta es mi verdadera y permanente identidad. Ayúdame a comprender y a aceptar que mi Presencia YO SOY continúa siendo tan pura y perfecta como el día en que yo fui creado(a) como un concepto inmaculado en la mente de Dios. Por lo tanto, nada de lo que yo haya hecho en este mundo, o nada de lo que alguna fuerza en este mundo me haya hecho, ha dañado o manchado la perfección divina de quien en verdad yo soy.
Oh Dios, ayúdame a aceptar la verdad divina de que yo puedo, en cualquier momento, permitir que esa perfección brille a través de mi alma y de mi conciencia exterior. Yo simplemente necesito perdonarme a mí mismo(a), a toda vida, para que así yo pueda soltar todas las identidades, creencias, manifestaciones y sentimientos imperfectos que cubren mi verdadera identidad y forman una muralla alrededor del rayo de luz de mi Presencia YO SOY.
Oh Dios, ayúdame a comprender que, cuando yo perdono incondicionalmente, estoy permitiendo a la luz de mi Presencia YO SOY brillar a través de mí y traer la perfección de Dios a este mundo. Ayúdame a aceptar que, cuando yo perdono, mi Padre trabaja hasta aquí y ahora yo trabajo. Por lo tanto, ¡yo y mi Padre somos uno!
OH DIOS, YO PERDONO A TODA VIDA
1. Oh Dios, yo te perdono por darme el don de la vida. Yo abrazo la oportunidad de ser una parte de tu magnífica creación.
Ave María
2. Oh Dios, yo te perdono por darme el libre albedrío y la capacidad de cometer errores. Yo abrazo la oportunidad de utilizar mi libre albedrío para ser un(a) co-creador(a) contigo.
Ave María
3. Oh Dios, yo te perdono por crear una ley que me devuelve lo que yo envío. Yo abrazo la oportunidad de aprender de todas mis decisiones, de tal manera que yo pueda utilizar ambas, tanto las buenas como las no tan buenas decisiones, como peldaños de ascenso hacia la victoria.
Ave María
4. Oh Dios, yo me perdono a mí mismo(a) por culpar a Dios o a cualquier parte de la vida por las decisiones que tomé. Yo abrazo la oportunidad de asumir la plena responsabilidad por todas mis decisiones.
Ave María
5. Oh Dios, yo me perdono a mí mismo(a) por caer en un estado inferior de conciencia. Yo abrazo la oportunidad de dejar ese estado atrás y permitir que esa mente esté en mí, aquella misma que también estuvo en Cristo Jesús.
Ave María
6. Oh Dios, yo me perdono por todos los errores que haya cometido alguna vez. Yo abrazo la oportunidad de verlos como experimentos y de utilizarlos para tomar mejores decisiones, hoy mismo y mañana.
Ave María
7. Oh Dios, yo perdono a todas las fuerzas o a las personas que me hayan mentido alguna vez. Yo abrazo la oportunidad de ver a través de las mentiras y de aprender de ellas para tomar mejores decisiones.
Ave María
8. Oh Dios, yo perdono a todas las fuerzas o a las personas que me hayan hecho daño alguna vez. Yo abrazo la oportunidad de liberar, tanto a mí mismo(a) como a toda vida, de cualquier imperfección.
Ave María
9. Oh Dios, yo me perdono a mí mismo(a) por haber sentido cualquier tipo de apego a las cosas de este mundo. Yo abrazo la oportunidad de entregar todos los apegos a Dios y de caminar directamente hacia el Reino de Dios.
Ave María
Yo perdono a Dios por todo el daño, real o imaginado, que me haya hecho alguna vez. (3X)
Yo me perdono a mí mismo(a) por todos los errores, reales o imaginados, que haya cometido alguna vez. (3X)
Yo perdono a toda vida por todo daño, real o imaginado, que me haya hecho alguna vez. (3X)
En el nombre de Jesucristo, yo invoco el poder infinito de la Llama del Perdón para que envuelva a la Tierra y consuma toda ira, odio, resentimiento y deseo de venganza entre las personas. Yo acepto esto hecho con el poder infinito de la Madre María y todas las Huestes Ascendidas. ¡Está terminado!
¡La Tierra es del Señor y todo lo que en ella hay!
¡La Tierra es del Señor y todo lo que en ella hay!
¡La Tierra es del Señor y todo lo que en ella hay! Amén.
Cierre del Rosario
En el nombre del Amor Incondicional del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo y de la Madre de los Milagros, Amén.
Yo acepto que soy sellado(a) en el Amor Infinito e Incondicional de Dios, ahora y para siempre. Yo acepto que la Madre María me colma con el poder infinito de la Llama del Perdón, la llama espiritual del perdón que conquista y consume todo pecado, todo error, toda imperfección y toda limitación. Por lo tanto, yo soy libre en el Perdón Infinito de Dios.
Yo prometo, solemnemente, seguir a mi más elevado amor y elevarme aún más. Yo ratifico que me libero de todas las cadenas de mortalidad y pecado. Yo acepto el Perdón de Dios por toda imperfección que mi alma haya encontrado durante su travesía por las vibraciones inferiores del mundo material. Yo ratifico que me libero de estas imperfecciones porque acepto, plenamente, que yo soy libre. Yo me perdono plenamente a mí mismo(a) y acepto mi verdadera identidad como un ser espiritual que jamás ha sido tocado(a) por nada en este mundo.
Yo ratifico la verdad eterna que sostiene que yo soy quien yo soy, un ser espiritual. Yo dejo de pensar que yo soy un ser imperfecto y acepto mi verdadera identidad como un ser espiritual. Yo acepto que yo soy perfecto(a), así como mi Padre que está en los Cielos es perfecto.
En el nombre de la Madre Milagrosa del Perdón, está terminado y está sellado en el espíritu y en la materia, como Arriba así también abajo, ahora y para siempre. Amén.
Copyright © 2005 by Kim Michaels