Aceptad la Abundancia de Dios

III

 

 

Babaji

 

Nota: este dictado fue entregado por el Maestro Babaji a través de Walter Javier Velásquez el 26 de abril de 2007 como el tercero de una serie de discursos sobre el tema de la Abundancia.

 

 

La mentira fundamental de que no sois merecedores de recibir el Reino de Dios

 

Esta mentira es una de las más peligrosas y nocivas para el estudiante del sendero espiritual, al mismo tiempo es mucho más común de lo que creéis. Esta mentira viene de la creencia en la separación de Dios y ha sido reforzada por las religiones que os han colocado la etiqueta de pecadores.

 

En primer lugar vosotros no sois “pecadores”. Sois Hijos e Hijas de Dios experimentando en la dualidad. En el proceso habéis experimentado lo que se siente ir en contra de las leyes que rigen el universo, pero eso no os hace “pecadores” para siempre. Sois por encima de todo, extensiones del Único Dios: YO SOY ESE YO SOY.

 

La iglesia colocó sobre vosotros ese rótulo para hacer que perdierais vuestro sentido de autoestima y por lo tanto fuerais más fáciles de controlar. Dios comprende que sois niños que habéis jugado con lodo y habéis ensuciado vuestras vestiduras, pero ya comprenderéis y entonces blanqueareis esas vestiduras para presentaros a las bodas del cordero, la unión con vuestro Cristo.

 

Una de las causas de la carencia es que en algún momento creísteis que Dios no os amaba. Cuando “caísteis” en la conciencia de la dualidad ya no pudisteis ver directamente a Dios y aceptasteis la mentira de la serpiente –la mente carnal- de que Dios os había rechazado. Al no creeros dignos del Amor de Dios os alejasteis cada vez más de Él, hundiéndoos más y más en la dualidad.

 

El amor de Dios es incondicional y lo primero que debéis saber es que Él os ama incondicionalmente tal como sois en este momento -eso no quiere decir que os apruebe cuando vais en contra de su Voluntad- pero tampoco os rechaza. Dios es amor y no puede hacer otra cosa que amaros una y otra vez. El amor de Dios es la fuerza que mantiene al cosmos en perfecta sincronía espiritual y material y mantiene vuestro corazón palpitando día y noche.

 

Sin embargo, en algún punto de vuestras vidas decidisteis aceptar la creencia de que Dios no os amaba y por lo tanto decidisteis que vosotros no erais dignos de amor. En ese momento dejasteis de amaros a vosotros mismos y eso trajo como consecuencia que os negarais a aceptar las bendiciones de Dios. Os auto-flagelasteis demasiado tiempo y cerrasteis la puerta a la Abundancia, negasteis lo que Dios podía hacer por vosotros. Decidisteis que teníais que cargar con un karma muy pesado por toda vuestra vida ya que no erais merecedores del Reino de Dios.

 

Ese es el estado de conciencia que vemos en las personas que rechazan la posibilidad de experimentar la Vida Abundante. Se han creído indignos y pecadores y se han impuesto su propio castigo. Como veis, cuando aceptáis que no sois dignos de recibir el Reino, entonces Dios simplemente deja de verterlo sobre vosotros puesto que Él respeta profundamente el principio del libre albedrío.

 

Si supierais que Dios jamás os ha condenado o criticado por vuestras acciones. Él simplemente envió al amoroso Maestro Karma para que os enseñara que vuestras decisiones tenían consecuencias. Dios no castiga, sois vosotros mismos quienes decidís como queréis vivir vuestras vidas. El objetivo del Karma no fue nunca ser una herramienta de castigo, en realidad fue diseñado originalmente como un medio para multiplicar vuestras buenas obras y devolveros las bendiciones que enviabais a la vida.

 

Así que si Dios no os juzga… ¿Con qué derecho os juzgáis vosotros? Simplemente tomad los errores como lecciones y aprended de ellos. Una vez que superáis el estado de conciencia por medio del cual reincidís en el mismo error ya no tenéis que experimentar más al karma. Aceptad el perdón incondicional de Dios -que en realidad es el ejercicio de perdonaros a vosotros mismos- puesto que Dios no necesita perdonar ya que en Él no existe tal cosa como el rencor o el juicio. El perdón es amaros a vosotros mismos aceptándoos como sois y por ese mismo amor auto-trascenderos cada día Siendo el Más.

 

Así que el hecho de amaros a vosotros mismos es fundamental para experimentar la Vida Abundante, ya que si no os amáis no os sentiréis dignos de aceptar el Reino de Dios en vuestro mundo. Debéis aceptaros a vosotros para poder aceptar a Dios. Necesitáis elevar vuestra autoestima, estudiad los libros e id a conferencias donde hablen de este tema, buscad asistencia psicológica si en necesario – y os digo que en la mayoría de los casos es necesario-.

 

Los buscadores espirituales por miles de años han sido dados a rechazarse a si mismos como una supuesta muestra de humildad cuando en realidad han estado mancillando su propia imagen Divina. Cuando os rechazáis a vosotros estáis rechazando a Dios mismo. Cuando Jesús enseñó que debíais negaros a vosotros mismos (Mateo 16, 24) se refería a negar vuestra identidad  desde el ego para poder identificaros con lo realmente sois: Dioses en la tierra (Juan 10, 34), Dioses con una única misión: traer y manifestar el reino de Dios en vuestras vidas y en vuestro mundo. Traer el reino de Dios significa expresar todos los dones que tenéis contenidos en vuestros cuerpos causales (1). Entre ellos la Abundancia espiritual y material.

 

Jesús dijo que era más fácil que un camello pasara por el ojo de una aguja a que un rico entrara el reino de los cielos (Mateo 19, 24). Recordad que el siempre hablaba en parábolas y luego le explicaba a sus discípulos en secreto (I Cor 2, 6-7). Cuando él hablaba del “rico” se refería al que está lleno del ego, lleno de de toda clase apegos. Es por eso que a los “pobres de espíritu”, es decir aquellos cuyas vidas no giraban en torno a los apegos, fueron llamados por él “bienaventurados” (Mateo 5, 3).

 

Así que todas esas interpretaciones humanas de las escrituras han estado encaminadas a privar al los hijos de Dios de su herencia Divina para poder ser monopolizada por unos pocos que gobiernan la iglesia y el estado.

 

Si no os amáis realmente no podréis aceptar la Abundancia de Dios. Él no os puede dar lo que vosotros mismos no os dais, esa es la Ley del espejo. Lo que enviáis al universo os regresará de vuelta y magnificado. Si no os amáis recibiréis ese desamor de vuelta, si os amáis experimentareis el amor infinito del cosmos hacia vosotros.

 

Mucha gente que transita el sendero espiritual dice verbalmente que se aman y que Dios los ama. La mayoría son personas que se han aprendido el libreto de memoria, han aprendido lo que “debería” pensar y decir un buscador espiritual. Sin embargo en el fondo de su corazón esas palabras resuenan huecas porque no las han experimentado, no las han vivido, no las han asimilado. Este es el peligro de seguir un sendero de manera intelectual. La enseñanza se puede convertir en una trampa para aquellos que atesoran información en sus intelectos pero sin embargo son vacíos en cuanto a Vivir la Palabra Viva.

 

¿Os amáis realmente? ¿Escribís las iniciales de vuestros nombres con mayúsculas cuando enviáis una carta o un e-mail? ¿Sacáis tiempo suficiente para vosotros? ¿Os regaláis cosas realmente valiosas? ¿Podéis mirarme a los ojos y decirme sinceramente que os amáis? ¿Podéis sosteneros la mirada frente al espejo y deciros a vosotros mismos, de corazón, las siguientes palabras?:

 

Oración de Aceptacion

 

(Diga aquí su nombre) …Yo te amo,

te amo incondicionalmente,

te acepto tal como eres,

te amo y por ese mismo amor te llamo a ser el Más.

 

Dios, yo te amo y acepto que Tú me amas incondicionalmente

Acepto tu amor por mí y acepto la plenitud de tu Reino.

Porque me lo merezco, porque Soy tu Hijo(a).

Porque estoy hecho(a) a Tú imagen y semejanza,

Los errores del pasado no me atormentan más

Porque vivo en el presente y ahora solo reconozco

que soy un(a) digno(a) Hijo(a) de Dios.

Amado y aceptado por mí mismo y por Ti Oh Dios YO SOY.

 

Cuando podáis pronunciar esta oración de aceptación desde lo profundo de vuestro corazón, sintiendo y viviendo cada palabra sinceramente, entonces estaréis listos para recibir el Reino que os pertenece por derecho propio, por herencia, pues sois criaturas maravillosas, sois Hijos e Hijas de Dios, sois el tesoro más grande del universo.

 

Os invito seriamente a que busquéis los medios o las formulas para amaros de verdad. Esta bien preocuparos por los demás, pero si os centráis únicamente en ellos olvidándoos de vosotros no estaréis practicando el Amor de Dios, puesto que ese Amor debe ser dado primero a vosotros mismos para así poderlo dar a los demás. No podéis ser egoístas con vosotros, debéis amaros igual que como amáis al prójimo.

 

Cuando os amáis, os respetáis, os valoráis, hacéis que otros os respeten. Recordad la regla de oro “Haz a otros lo que quisierais que otros hicieran con vosotros”, más yo diría: “Haz con vosotros lo que quisierais que otros hicieran contigo”.

 

Yo Soy Babaji y hoy estoy liberado de las limitaciones de la dualidad y soy Uno con Dios porque me amé a mí mismo y de este modo permití que el Amor de Dios descendiera sobre mi mundo.

 

OM.

 

 

Notas:

 

(1) Cuerpo causal: cuerpo de la primera causa; esferas concéntricas de luz y de conciencia que rodean a la Presencia Yo Soy en los planos del Espíritu. Estos campos concéntricos de energía electrónica están a disposición del alma para realizar las obras de Dios en la tierra. Las energías del cuerpo causal pueden ser atraídas por medio de invocaciones, hechas a la Presencia Yo Soy en el nombre del Cristo. El cuerpo Causal es la morada del Altísimo, a la se refiere Jesús cuando dijo: “En la casa de mi Padre hay muchas moradas” (Juan 14:2). Es también la morada o habitación del Espíritu, a la cual retorna el alma en el ritual de la ascensión. El Cuerpo Causal, la estrella de la individualidad Divina de cada  hombre, es a lo que refirió Pablo cuando dijo: “Una estrella difiere a otra en gloria” (1 Corintios 15:41).

 

Volver al Indice - Aceptad la Abundancia de Dios (IV)